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Hasta el 6 de junio, en una galaxia muy, muy lejana…

Star Wars es una de las franquicias cinematográficas más relevantes de la historia. Desde su primera película a finales de los 70 con George Lucas y hasta la actual era de Disney, la saga Skywalker sigue construyendo nuestra cultura popular, aportando avances técnicos de vanguardia y siendo una brújula moral para quienes se crían con las enseñanzas de Yoda y compañía sobre la Fuerza, la esperanza y la lucha contra el Lado Oscuro. En un ejemplo más de lo viva que sigue esta saga, el Poble Espanyol se conjura con los mejores coleccionistas para traer una exposición única repleta de figuras icónicas, disfraces espectaculares y atrezo original de esa galaxia muy, muy lejana…

El Poble Espanyol es una ubicación envidiable dentro del panorama cultural de la ciudad condal. Nos encontramos frente a unos peldaños al final de los cuales aguarda el MNAC. Cualquiera disfrutaría de tales vistas, pero un fanático de La Guerra de las Galaxias apreciará además, en su arquitectura, similitudes con el Palacio de Theed, capital del planeta Naboo donde se crió la Reina Amidala. Puede sonar fantasioso, pero recordemos que los cascos de los soldados de asalto imperial se inspiraron en las torres modernistas de Gaudí, mientras que algunas escenas de El ataque de los clones (2002) y Solo: una historia de Star Wars (2018) fueron rodadas en Sevilla y Fuerteventura respectivamente. Puede que esa galaxia no esté tan lejos como creíamos.

Bajo un sol de verano que nos transporta a Tatooine, donde creció el mismísimo Luke Skywalker, vislumbramos unas murallas entre la vegetación. Un roll-up con R2-D2 y un stormtrooper -diseños de Ralph Mcquarrie para la Star Wars original- da la bienvenida. Marta Carrillo, del departamento de comunicación del Poble Espanyol, nos explica cómo su equipo “trabaja a diario para encontrar ideas que a nuestros visitantes les puedan gustar”, a lo que añade que “cuando conocieron a los coleccionistas surgió la idea de juntar sus tesoros para exponerlos” en esta exposición que no guarda vinculación con The Walt Disney Company ni Lucasfilm. Superado el arco de entrada, otro póster de fondo estrellado y tipografía inconfundible indica el título de la nueva apuesta del recinto, junto a su obligatorio hashtag: #unagalaxiamoltllunyana. Allí es justamente a donde nos dirigimos, tras dejar atrás plazas, fachadas y avenidas típicas de distintos puntos de España. Después de un par de giros, una carpa de reflectante blanco y forma semicircular, casi aséptica o futurista, se erige ante nosotros.

Adentrándonos en una galaxia muy, muy lejana… / Autor: Carlos Cubells @k.a.r.l__

Acordes eternos comienzan a sonar. Do, sol, fa, mi, re, do, sol, fa, mi, re, do, sol… Cerrando los ojos, vemos letras amarillas perderse al ascender por el espacio. Cruzamos las cortinas y esa banda sonora nos envuelve. El recinto es oscuro, pero un sinnúmero de pequeños focos hacen sentir que volamos hacia las estrellas. Los niños se emocionan y los adultos se convierten en niños pues, como dice Carrillo, “puede gustar tanto a los fans más veteranos de las películas originales como a los más jóvenes” debido a que “se han hecho muchas películas, secuelas y actualizaciones, hasta hay series de dibujos animados y videojuegos”. Ya no estamos en Barcelona. Más letras amarillas sobre fondo negro presentan el proyecto, destacando la iniciativa de los fans. Para acompañarnos, una reproducción del Halcón Milenario se halla suspendida en el techo. Propiedad del carismático Han Solo, la nave que hizo la Carrera Kessel en doce parsecs es una elección perfecta. Su diseño se le ocurrió a Lucas mientras contemplaba una hamburguesa con pan. No podemos sorprendernos cuando nuestra anfitriona asegura que “ha sido complicado poder trasladar todo el material hasta el recinto, porque se trata de piezas únicas y originales, muy delicadas y con un alto valor sentimental y económico para los propietarios”. La exposición supone la gran apuesta para la temporada: “se ha promocionado la primavera en el recinto, con la exposición como actividad estrella, a través de redes sociales, cuñas de radio, mupis en los metros de Barcelona, etc”.

La Fuerza guía nuestros pasos en la primera de tres paradas. “Rebel·lió (1977-1983)” es el primer bloque, dedicado a la trilogía que cautivó tantos corazones en los ochenta y cuyo éxito sigue aprovechándose de forma tan exitosa como rentable. La artesanía e ingenio detrás de esas innovadoras obras resulta palpable en cada vitrina. Además de director y guionista, George Lucas se considera un coleccionista de corazón, y esa pasión fue trasladada desde los inicios a su fandom, que encontró en Star Wars la primera película que se convertía a su vez en una fuente inagotable de merchandising. La mayoría nos quedamos en las colecciones de figuritas de acción de Hasbro (un must de las Navidades), o alguna máscara o sable de luz que lucir en Carnaval o Halloween. Quienes han cedido sus colecciones para este evento han ido varios pasos más allá…

Los soldados de asalto, fieles ejecutores de la voluntad del Imperio. / Autor: Carlos Cubells @k.a.r.l__

Es el caso de Miguel Aguilera, el más joven de los coleccionistas participantes. Para él, Star Wars ha sido siempre “una saga adelantada a su época” también en lo que se refiere a coleccionismo. A figuras de gran tamaño y detalle, con más complementos que una vajilla de bodas, se unen piezas únicas como un pedazo de la superficie de la Estrella de la Muerte, frames dedicados por los actores, maquetas de naves en ediciones limitadas con número de serie, o la peluda máscara de Chewbacca usada por Peter Mayhew. La misma cautiva a cualquier visitante, más aún tras la pérdida de su actor original hace apenas tres años. Cuenta la leyenda que, cuando Lucas entró en la sala de casting para seleccionar a quien se enfundaría ese traje, los británicos modales de Mayhew le hicieron ponerse en pie. Lucas quedó asombrado por su estatura y no necesitó más. A esas vitrinas les siguen enormes cápsulas de vidrio con uniformes imperiales a tamaño real: un piloto de Tie Fighter y un oficial de la Death Star; los presentes saben que el plato fuerte aún espera. Lo que sí se encuentra ya a la vista es una lanzadera tydirium de colosales proporciones. A otra de nuestras preguntas, Aguilera explica entre risas que comenzó esa colección “cuando terminó de pagar la hipoteca”, añadiendo que suele “almacenar prácticamente todo en un local”. A día de hoy, su colección sigue creciendo desde diferentes flancos: “piezas comerciales, sobre todo en tiendas e internet. Y material original, normalmente en subastas”, explica.

El pasillo se abre en una sala diáfana. Aprovechando ese nuevo espacio, un pedazo de la boscosa Luna de Endor se ha recreado para dar cabida a las veloces motos voladoras –speeders, en jerga galáctica- de los scout troopers. Ese vehículo, cuya escena se ensayó con Barbies y Kens en bicis para trazar los circuitos y movimientos de cámara, transmite la misma velocidad y emoción que vivieron los espectadores en 1983. Un simpático ewok interpretado por Warwick Davis (icónico también por papeles como el de Willow o el Profesor Flitwick en Hogwarts), planta cara al villano. El actor, que ya era fanático de la saga y de sus juguetes cuando a los once años lo contrataron, fue uno de los mejores amigos de Carrie Fisher en el set de rodaje, y de adulto se convirtió en co-fundador de la Willow Management, agencia destinada a artistas con físicos similares al suyo.

El Halcón Milenario, la icónica nave con la que Han Solo recorre las estrellas. / Autor: Carlos Cubells @k.a.r.l__

“¿Me juzgas por mi tamaño, verdad? Y no deberías”. La célebre frase de Yoda -que el propio Davis ha lucido en camisetas en multitud de eventos- nos viene una vez más a la cabeza al contemplar la pared opuesta: el droide astro-mecánico R2-D2 (único personaje que aparece con el mismo aspecto en los nueve episodios) y el mismísimo Yoda nos saludan. El rostro de esa marioneta que en su día manejó el hábil Frank Oz, con un rostro inspirado parcialmente en el de Albert Einstein además de en el del marionetista, transmite aún hoy más sabiduría y nostalgia que muchos actores de carne y hueso. Toca dar gracias a Lucas y su equipo por descartar la idea de que Yoda fuese interpretado por un mono disfrazado. El personaje fue una apuesta arriesgada pero hoy, cuarenta y dos años después, las lecciones de Yoda siguen siendo memorables.

La inmersión ya es total, y el tema musical de la Fuerza da pie a otra pieza mucho más intimidante, mientras una enorme silueta oscura comienza a recortarse en el horizonte. La joya de la corona anda cerca. Antes, otra joya pero de las curiosidades se deja ver: la claqueta utilizada durante el rodaje de la tercera entrega puede confundir a más de uno. “Revenge of the Jedi” es el título que puede leerse en blanco sobre negro. Ninguna película de la saga se llama así. Si bien dicho título pareció por momento definitivo e incluso se comercializaron pósters con este, Lucas lo descartó asegurando que un Jedi no buscaba venganza. Y tenía razón. La palabra se cambió por “retorno”, quedando la primera opción a la espera del título ideal para ella durante más de veinte años…

Recreación de una de las escenas de la Star Wars original. / Autor: Carlos Cubells @k.a.r.l__

Y ahora sí, por fin, el diseño más impresionante, reconocible y aterrador del cine moderno se yergue ante nosotros. Jóvenes y adultos se acercan con la mezcla perfecta de miedo y respeto al Lord de los Sith y mano ejecutora del Emperador: Darth Vader. Aguilera confirma que fue la primera pieza de su colección y que, además, Vader constituye a su parecer “el personaje más notable”. Su presencia resulta sobrecogedora. Los flashes de fotos se multiplican mientras los visitantes tratan de comparar su estatura a la del señor oscuro, que debe tal aspecto intimidante al también fallecido actor y fisiculturista David Prowse, uno de los muchos actores que contribuyeron a crear a Vader (James Earl Jones puso la voz, Bob Anderson las habilidades con la espada, Sebastian Shaw el rostro). Ventajas de que lleve máscara… ¡Una que no estaba en el diseño original! Lucas quería un rostro cubierto parcialmente por telas que colgasen del casco, inspirado en los samuráis de las películas de Kurosawa. Fue el ya mentado Mcquarrie quien concluyó que el personaje necesitaba una máscara con respirador por tener escenas en el espacio. La idea de Mcquarrie dio pie a un rostro inmortal y a una respiración que sigue poniendo la piel de gallina en el nuevo tráiler de Kenobi para Disney Plus.

Y es así que, bajo la mirada de Vader, tomamos una curva y dejamos atrás la primera y más extensa parte de la exposición. Entramos en la era de la “República (1999-2005)”. Con ella, y tras un descanso de décadas, Lucas -fascinado por los efectos especiales de su colega Spielberg para Jurassic Park- decidió devolvernos a esa galaxia lejana para contarnos cómo era su universo antes de los tiempos oscuros, antes del Imperio, cuando los Jedi eran guardianes de la paz y la justicia. Esta colección de precuelas, a la que seguirían series de animación primero clásica y luego digital, fueron las responsables de enganchar a una nueva generación.

Wicket, el intrépido ewok interpretado por Warwick Davis en El retorno del Jedi. / Autor: Carlos Cubells @k.a.r.l__

De la trilogía iniciada por La Amenaza Fantasma (1999) destaca un nuevo diorama a escala 1:1 con el vendedor de chatarra Watto rodeado de alienígenas y pedazos de su mercancía. Junto a él, agitando los brazos con gesto simpático, el gungan Jar Jar Binks sonríe a los visitantes como sonrió a las niñas y niños en las salas de cine. La importancia de esta figura -inspirada en Goofy de Disney- debería ser denostada: hablando del primer personaje totalmente generado por computadora. El supuesto abuso de efectos especiales ha sido tema de controversia entre el fandom. Sin necesidad de posicionarse, hay un dato a destacar: cualquiera de las tres películas de las precuelas contó con más maquetas y marionetas que las tres películas originales… Juntas.

Su zona de acción se ve acompañada por nuevas vitrinas repartidas a partes iguales entre droides de la Federación de Comercio y clones de la República, bandos del conflicto que marcaría el devenir de la galaxia. Sobre nuestras cabezas, un caza estelar de Naboo es perseguido por naves enemigas; mientras que nos aguarda una colosal réplica de la vaina que el joven Anakin Skywalker (Jake Lloyd) pilotó en el homenaje de Lucas a las carreras de cuadrigas. La exposición sigue avanzando y nos conduce a la sección final, donde la era de la “Resistencia” ideada ya por Disney se dispone a cerrar el evento.

El droide astro-mecánico R2-D2 junto al célebre Maestro Jedi Yoda. / Autor: Carlos Cubells @k.a.r.l__

El famoso carguero corelliano de Han Solo vuelve a aparecer en una edición apabullante. A su alrededor, las últimas figuras y disfraces hacen acto de presencia. La aprendiz Jedi Rey, la apuesta de Disney para hacer de la saga una más diversa, es una de las grandes protagonistas en esta sección para hacer frente a los tiranos de la Primera Orden comandados por Kylo Ren. La valiente guerrera interpretada por Daisy Ridley (elegida por J. J. Abrams para replicar la estrategia de Lucas de escoger a artistas desconocidos, lo que dejó fuera a la oscarizada Jennifer Lawrence) ha conseguido que las espadas láser aparezcan en las cartas de Navidad de cada vez más niñas. Si se buscan otros referentes de guerreras de la Fuerza, los visitantes no deben olvidar a Ahsoka Tano, la primera Jedi protagonista de la franquicia gracias a las series animadas y que ha dado el salto al live action interpretada por Rosario Dawson para The Mandalorian.

Y es que las series de Disney no han conseguido igualar sino, superar en popularidad a sus películas, y del show del cazarrecompensas Mando encontramos multitud de material como cascos, artillería y la adorable figura de Grogu (Baby Yoda para los amigos). La marioneta de la serie dirigida por Jon Favreau y Dave Filoni -discípulo directo de Lucas- es el centro de todas las miradas. Nuestro amigo y coleccionista defiende que “la estratégica comercial de Disney es un acierto, pues abarca un mercado amplio: no solo hace merchandising para coleccionistas adultos, sino que hay un gran surtido de productos para los más jóvenes”. Frente al tierno muñeco de tez verde rivaliza el flamante Boba Fett, un personaje que con literalmente cuatro frases de guión se convirtió en uno de los más amados por los fans gracias a su misteriosa estética. El mismo es, además, medalla de bronce en el podio de Aguilera, quien lo sitúa sólo por detrás de Vader y el acrobático y letal Darth Maul como los personajes más coleccionables.

Llegamos al final del viaje y la luz del exterior se filtra entre las cortinas rojas, frente a una pared adornada por carteles de las nueve películas de la saga, reflejando una estética y una época únicas. Aguilera explica cómo alguno de ese material ha estado también en Salones del Cine o convenciones de Amigos de la Ciencia Ficción. Damos un último vistazo. Sabemos que esa banda sonora comenzará a desaparecer cuando crucemos bambalinas, y el espacio estrellado desaparecerá sobre nuestras cabezas. Pero “ése es el camino”, como dirían los guardianes del código mandaloriano. Y antes de que ello ocurra, un proyector escribe en el suelo una frase que sigue forjando nuestro imaginario casi medio siglo después y que, tras esta exposición, sentimos que seguirá haciéndolo por años: Que la Força t’acompanyi… Que la Fuerza te acompañe…

Imagen destacada: La exposición “Una galaxia molt llunyana trae la saga de Star wars a Barcelona. / Autor: Carlos Cubells @k.a.r.l__

 

 

 

 

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