Kanye West es una de las figuras más influyentes y controvertidas del siglo XXI. Por un lado, es uno de los artistas más influyentes de este siglo gracias a discos aclamados críticamente y a la vez comercialmente exitosos como The College Dropout, Graduation o My Beautiful Dark Twisted Fantasy. Su música, su producción y su evolución artística cambió el mundo del Hip-hop, convirtiéndose en una estrella de rap sin tener que adaptarse a lo establecido, sino bajo sus propios términos. En un género que estaba dominado por la figura del rapero “gangsta” y tipo duro, Kanye, alejado de este estereotipo, logró crearse un hueco y causar el declive de dicha imagen, abriendo así el camino para muchos otros raperos. Su obra ha sido fuente de inspiración para numerosos artistas exitosos tanto dentro como fuera del mundo del rap. Pocos músicos han logrado vender tanto y a la vez recibir tantos galardones y apreciación de la crítica. Ha sido nominado a 75 premios Grammy, de los cuales ha ganado 24 y ha sido el artista más nominado en cinco ceremonias. Varios de sus discos figuran en listas de los mejores discos de todos los tiempos de publicaciones prestigiosas, como la Rolling Stone, que puso seis de sus álbumes en su última edición de dicha lista. Además, su influencia se extiende más allá de la música, impactando la moda, el arte y la cultura contemporánea.
Por otro lado, está la figura de Kanye como persona y figura pública. Desde sus inicios ha sido una enorme fuente de controversia debido a sus comentarios controvertidos y su conducta en premiaciones y redes sociales. Si bien, su interrupción a Taylor Swift en los premios de MTV o su arrogancia ya le habían hecho estar en el ojo del huracán, en la última década su comportamiento y estabilidad mental han ido de mal en peor. Sus problemas de salud mental y su trastorno bipolar han sido públicos, así como su rechazo a tratarse o medicarse al respecto en los últimos años. Fue duramente criticado por comentarios ofensivos sobre la esclavitud en Estados Unidos, su apoyo a Donald Trump o sus publicaciones en redes sociales, pero su imagen llegó a su punto más bajo en 2022. A finales de ese año, en el que tuvo un comportamiento progresivamente más errático, expresó ideas antisemitas, mostró simpatía por Hitler y se declaró nazi en un discurso incoherente transmitido en streaming. Tras estas declaraciones, todas las grandes marcas que trabajaban con él le retiraron su apoyo. Forbes estima que su patrimonio se redujo por 400 millones de dólares y perdió su estatus de “billonario”. Ye posteriormente se disculpó por sus comentarios nazis, aunque muchos tacharon dichas disculpas de vacías y poco convincentes (en 2025 las retractaría).
Esto nos lleva al viejo dilema de separar al arte del artista. Si durante todo este periodo, su música hubiera mantenido el nivel de sus primeros discos, este hubiera sido un dilema más difícil. Para muchos, escuchar su música antigua, de cuando Kanye (aún con sus cosas) tenía un comportamiento más normal y justificable, es como escuchar a otra persona, y por lo tanto, es válido. El propio West ayudó a diferenciar estas etapas al cambiarse el nombre a simplemente Ye de manera oficial en 2021. Por un lado está Kanye West, el artista revolucionario a quien aún podemos respetar y admirar, y por otro lado, está Ye, el nazi con brotes psicóticos.
En 2024, junto a Ty Dolla $ign, Ye sacó sus primeros discos tras su controversia antisemita: Vultures 1 y Vultures 2. El primero de estos fue un éxito comercial pero recibió críticas mixtas, calificado de carente de la calidad y originalidad de los discos que solía hacer Ye. El Kanye de antaño destacaba por ser un perfeccionista, trabajaba cada canción durante un largo periodo, las volvía a grabar o mezclar las veces que hicieran falta, abandonaba temas buenísimos que para él no estuvieran a la altura y retrasaba los lanzamientos de discos anunciados hasta que él estuviera satisfecho. Ye hizo lo mismo. La parte de retrasar los lanzamientos me refiero, porque el perfeccionismo lo abandonó por completo. Vultures 2 había sido anunciado para marzo de 2024, luego para mayo y finalmente fue lanzado por sorpresa el 3 de agosto. Las críticas fueron aún más negativas que su predecesor y se convirtió en uno de sus pocos discos en no debutar en el primer puesto de más vendidos. Para muchos, el retraso de su lanzamiento no fue justificado, ya que el disco parecía aún sin terminar y con una falta de esmero poco característica del artista ahora conocido como Ye.
Es difícil separar la música de Vultures 2 de todo el contexto que rodea la vida de Ye. El artista sufre un declive cognitivo que deja ver en entrevistas y, aunque al menos en el disco no menciona ninguna idea nazi esquizofrénica, el poco esfuerzo que le puso es claramente un síntoma de su estado mental. Lanzar un disco sin acabar y simplemente porque sí es algo que el viejo Kanye jamás hubiera hecho. Muchas de las canciones tienen ideas a medias y parecen usar inteligencia artificial para terminarlas. Así es, Ye es tan ocioso que en lugar de grabar un verso para las canciones Field Trip y Sky City, puso una IA con su voz y ya. El uso de la IAs en la música es completamente lamentable, un insulto a los oyentes y una afrenta al arte real. Es una herramienta que, a pesar de su innegable utilidad en otros campos, definitivamente no se debería de normalizar en el ámbito artístico.

La mayoría de las canciones suenan derivativas, temas descartados de la primera edición de Vultures. Los samples creativos que destacaban en sus discos clásicos están ausentes, en gran parte porque muchos artistas se negaron a autorizar que alguien tan controvertido como Ye utilice fragmentos de sus canciones. En su lugar, los beats son en su mayoría poco imaginativos, con sintetizadores, percusión y teclados genéricos que puedes encontrar en infinidad de artistas actuales. Las mejores canciones son temas originalmente grabados años anteriores que no se lanzaron y Ye decidió recuperar, probablemente por pereza y pocas ganas de grabar más canciones. La antes mencionada Sky City, fue originalmente grabada en 2018 y con una instrumental bastante superior a la del resto de canciones, pudo haber sido un gran tema si hubiera sido finalizado dicho año. Lamentablemente, aquí la tenemos con un verso con IA para finalizarla con el mínimo esfuerzo posible.
Kanye nunca fue el rapero con mejor técnica o las mejores letras, pero lo compensaba (y con creces) con su talento como productor, su gran oído para beats por los que otros raperos matarían, sus ganas de innovar y ser impredecible y su ya mencionado perfeccionismo. Y no es que no nos haya dado buenas letras: canciones como All Falls Down, Roses o No More Parties in L.A tienen versos con letras de innegable calidad. Vultures 2 carece tanto de calidad en la producción como de buenas letras. Los temas que se tratan líricamente son sexuales, sobre dinero, hedonismo, “follarse perras” y victimismo, Ye se representa como una víctima y un superviviente de la cultura de la cancelación. Ty Dolla Sign es quien destaca más en su desempeño vocal, pero es relegado a un claro segundo plano, mucho más que en el primer Vultures. En general, las letras de Ye suenan hechas sin ganas, sin nada importante que añadir y bien podrían haber sido hechas también con IA. Podrían estar hechas con Chat GPT.
Vultures 1 a pesar de también estar lejos de la calidad de los clásicos de Kanye, al menos tenía el interés de ser su primer lanzamiento tras su brote psicótico nazi, tenía algunas ideas interesantes, canciones que eran gustos culposos y algo de esfuerzo detrás. Vultures 2 no es solo peor que el primero, es fácilmente el peor disco de la carrera de Kanye West. Parece hecho específicamente para dar una respuesta facilísima a la pregunta: ¿cuál es el peor disco de Kanye West? Pero eso implicaría que el disco fuese hecho por algún motivo, cosa que es darle más crédito del que se merece. Y de todos modos, el anunciado próximo disco de Ye, que ahora tendrá referencias nazis y más inteligencia artificial, amenaza con robarle el trono de peor proyecto de su carrera. Ye es una persona que mentalmente no está bien y no quiere ser ayudada, rechaza a cualquier persona que no le diga lo que quiere escuchar. Esto ha arruinado no sólo su vida personal, sino también su carrera musical. Es triste cuando un artista legendario muere joven, pero también es triste cuando se convierte en una parodia de sí mismo y no deja de arruinar su legado y todo lo que significó.