{"id":7807,"date":"2026-05-01T11:58:03","date_gmt":"2026-05-01T09:58:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/?p=7807"},"modified":"2026-05-01T21:09:23","modified_gmt":"2026-05-01T19:09:23","slug":"decrecer-con-estilo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/2026\/05\/01\/decrecer-con-estilo\/","title":{"rendered":"Decrecer con estilo"},"content":{"rendered":"\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El <em>underconsumption core<\/em> bajo la lupa<br><\/h5>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1440\" height=\"930\" src=\"https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-13.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7811\" srcset=\"https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-13.jpg 1440w, https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-13-300x194.jpg 300w, https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-13-1024x661.jpg 1024w, https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-13-768x496.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1440px) 100vw, 1440px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Protesta en contra del Black Friday en Rotterdam \/ Fuente: Donald Trung Quoc Don Wikimedia Commons <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que compraste algo que no necesitabas realmente? La respuesta es f\u00e1cil. Probablemente esta semana, o incluso hoy. El sistema en el que vivimos lleva d\u00e9cadas generando y afinando los mecanismos de consumo para que la respuesta a esta pregunta sea, casi siempre, \u201chace poco\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, con la perspectiva de una recesi\u00f3n econ\u00f3mica y con la poblaci\u00f3n general cada vez m\u00e1s consciente de los efectos del consumo excesivo en el medio ambiente, este consumo voraz se ve cada vez m\u00e1s cuestionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un tipo de video que lleva meses inundando los feeds de TikTok. Una chica (casi siempre una chica) filma su dormitorio ordenado, su desayuno minimalista, sus cuatro cosas bien dobladas en un caj\u00f3n. La voz en off dice algo como: &#8220;<em>I live below my means and honestly? Best decision of my life<\/em>.&#8221; El video tiene dos millones de reproducciones. Los comentarios se dividen, como siempre, entre la admiraci\u00f3n y el escepticismo. Pero algo resulta llamativo: lo que esa chica describe (gastar menos de lo que ganas, consumir solo lo necesario, rechazar la carrera por tener m\u00e1s) es, en t\u00e9rminos filos\u00f3ficos, casi exactamente lo que Carlos Taibo lleva d\u00e9cadas defendiendo. Solo que Taibo lo llama decrecimiento. Y ella lo llama <em>aesthetic<\/em>. El medio ya ha devorado el mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Marshall McLuhan lo formul\u00f3 en 1964 con una frase que no ha envejecido nada mal: el medio es el mensaje. Su argumento era que el canal a trav\u00e9s del cual se transmite una idea no es neutral, sino que la transforma, la condiciona y, en muchos casos, la contradice antes de que llegue m\u00e1s lejos. TikTok (la plataforma que incita al consumo constante y masivo de v\u00eddeos \u00ednfimos) predicando el anticonsumismo es exactamente eso. Una plataforma dise\u00f1ada para maximizar el tiempo de pantalla, construida sobre la econom\u00eda de la atenci\u00f3n, financiada por publicidad y optimizada para el enganche neurol\u00f3gico, se convierte en el altavoz de una corriente que propone, precisamente, escapar de toda esa l\u00f3gica. La paradoja no es un accidente, es parte de su estructura.<\/p>\n\n\n\n<p>Taibo, cuyo pensamiento sobre el decrecimiento est\u00e1 recogido especialmente en El decrecimiento explicado con sencillez (Catarata), parte de una premisa aparentemente simple: no tiene sentido plantear un crecimiento ilimitado en un planeta con recursos finitos. Lo que sigue a esa premisa es bastante m\u00e1s radical de lo que sugiere cualquier TikTok. El decrecimiento implica reducir infraestructuras productivas, recuperar la vida local frente a la globalizaci\u00f3n, desmantelar la dictadura del consumo y hacerlo de manera colectiva y pol\u00edticamente organizada. No es vivir con menos porque queda bonito en c\u00e1mara. Es, en palabras del propio Taibo en una entrevista en economiasolidaria.org, dice que &#8220;no es imaginable ning\u00fan proyecto anticapitalista consecuente que no sea al mismo tiempo decrecentista&#8221;. Algo que, no cabe en un minuto de v\u00eddeo.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>La est\u00e9tica como despolitizaci\u00f3n<\/strong><br><\/h5>\n\n\n\n<p>El mecanismo es conocido. TikTok tiene una habilidad extraordinaria para tomar ideas con potencial subversivo y convertirlas en contenido consumible, es decir, en exactamente lo contrario de lo que eran. El <em>slow living<\/em>, el <em>underconsumption core<\/em>, el <em>living below your means<\/em>: todos comparten una gram\u00e1tica visual de serenidad, orden y abundancia contenida que resulta, parad\u00f3jicamente, aspiracional. Se consume la idea de consumir menos. Se monetiza la austeridad. Los mismos creadores que filman sus cuatro mudas perfectamente dobladas venden cursos, tienen patrocinadores y acumulan seguidores que son, al final, la moneda real de este mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aqu\u00ed donde McLuhan resulta m\u00e1s \u00fatil que cualquier cr\u00edtica moralista. No se trata de que estas creadoras sean hip\u00f3critas (puede que no lo sean en absoluto y todo esto surja de un intento sincero por ser m\u00e1s conscientes de sus actos de consumo), sino de que el medio en el que operan tiene sus propias reglas, y esas reglas transforman cualquier mensaje que pase por \u00e9l. La sobriedad, una vez estetizada y algoritmizada, deja de ser una propuesta pol\u00edtica para convertirse en un nicho de contenido.\u00a0<br><\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>El problema del privilegio silenciado<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>Hay otra grieta igual de importante. Algo similar a lo sucedido con Marie Kondo, despu\u00e9s de decir que el orden con hijos era imposible. El <em>living below your means <\/em>de TikTok tiene un problema estructural que sus creadoras suelen omitir con elegancia: requiere tener medios. Medios econ\u00f3micos, sobre todo. Vivir por debajo de tus posibilidades implica, en primer lugar, tener posibilidades. Los v\u00eddeos no suelen mostrar a quien no puede permitirse el alquiler aunque quiera simplificar su vida, ni a quien trabaja tres empleos y no tiene tiempo de doblar nada con calma. La sobriedad est\u00e9tica es, en muchos casos, un lujo que se disfraza de renuncia. Muchas veces, estos v\u00eddeos incluso mencionan ideas para consumir menos: no hacerse las u\u00f1as, no pedir comida a domicilio todos los d\u00edas de la semana, etc\u00e9tera. Lo que nos lleva a pensar: \u00bfesa es la vida de la persona promedio, o solo de una porci\u00f3n de la poblaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>El decrecimiento de Taibo, al menos en su formulaci\u00f3n, incluye esta tensi\u00f3n. Habla de renta b\u00e1sica, de reparto del trabajo, de reducir desigualdades antes de pedirle a nadie que consuma menos, mientras que la versi\u00f3n TikTok omite esa parte. <br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"661\" data-src=\"https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-14-1024x661.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7813 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-14-1024x661.jpg 1024w, https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-14-300x194.jpg 300w, https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-14-768x496.jpg 768w, https:\/\/www.ub.edu\/revistaangle\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Disseny-sense-titol-14.jpg 1440w\" data-sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/661;\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Vertedero \/ Fuente: Wastebusters en Flickr<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfY entonces?<\/strong><br><\/h5>\n\n\n\n<p>La pregunta que queda flotando no es si Taibo tiene raz\u00f3n (que probablemente la tiene en lo esencial), sino si estas tendencias digitales, con toda su superficialidad, est\u00e1n haciendo algo que los ensayos acad\u00e9micos no consiguen: normalizar la idea de que crecer indefinidamente no es obligatorio. Que es posible vivir de otra manera. Quiz\u00e1s esa chica, con su caj\u00f3n ordenado y su voz susurrante, est\u00e1, sin saberlo, abriendo una puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema es lo que McLuhan ya anticip\u00f3: cuando el medio es TikTok, lo que importa no es lo que se dice, sino c\u00f3mo se dice, cu\u00e1ntas veces se repite y si el algoritmo decide que merece seguir circulando. Una idea que depende del algoritmo para sobrevivir no es, todav\u00eda, una idea libre. Por ahora, el contador de reproducciones sigue subiendo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El underconsumption core bajo la lupa \u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que compraste algo que no necesitabas realmente? La respuesta es f\u00e1cil. Probablemente esta semana, o incluso hoy. 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