Soledad laboral y no laboral entre las personas ocupadas en España

By 16 de marzo de 2026 Profesor/a de Master

La soledad es cada vez más reconocida como un importante problema de salud pública, pero ¿cómo se manifiesta dentro y fuera del lugar de trabajo? ¿Y afectan estas distintas formas de soledad de la misma manera a la salud mental y a los resultados laborales? Estas cuestiones son especialmente relevantes en los mercados de trabajo actuales, marcados por el estrés, la precariedad y los cambios en las formas de empleo.

En el estudio Workplace and non-workplace loneliness: a cross-sectional comparative study on risk factors and impacts on absenteeism and mental health among employees in Spain, nuestros investigadores Joan Domènech-Abella y Jordi Mundó, junto con Josep Maria Haro (Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental) y Carles Muntaner (University of Toronto), analizan la prevalencia, los factores de riesgo y las consecuencias de la soledad entre las personas ocupadas que residen en España, distinguiendo entre la soledad experimentada en el trabajo y fuera del ámbito laboral.

A partir de los datos de una encuesta realizada en 2024 a 5.400 personas ocupadas, el estudio muestra que la soledad es altamente prevalente en ambos contextos. Un 40,7 % de las personas trabajadoras declara experimentar soledad laboral, mientras que un 42,0 % afirma sufrir soledad fuera del lugar de trabajo. A pesar de estos niveles similares, la coincidencia entre ambas formas es limitada, lo que indica que la soledad laboral y la no laboral están relacionadas, pero constituyen experiencias distintas.

El análisis muestra que las personas jóvenes y las personas trabajadoras inmigrantes tienen una mayor probabilidad de experimentar soledad en ambos contextos. Sin embargo, también emergen diferencias importantes. Factores sociodemográficos como ser mujer, no estar casada o no ser heterosexual se asocian exclusivamente con la soledad no laboral, mientras que las condiciones de trabajo son un factor clave en ambos casos, con un papel más destacado en la soledad laboral.

Altos niveles de estrés laboral y de precariedad laboral se asocian de manera consistente con mayores probabilidades de soledad. A medida que aumenta la precariedad laboral, la probabilidad de experimentar soledad se incrementa de forma notable, lo que pone de relieve la estrecha conexión entre las condiciones de empleo y el bienestar social.

De manera especialmente relevante, tanto la soledad laboral como la no laboral tienen efectos independientes y significativos sobre distintos resultados. Las personas que experimentan soledad presentan una mayor probabilidad de absentismo, así como un aumento de los síntomas de depresión, ansiedad y trastorno por uso de sustancias. Estas asociaciones se mantienen robustas incluso cuando se consideran simultáneamente ambos tipos de soledad.

En conjunto, los resultados sugieren que la soledad entre las personas ocupadas no puede entenderse únicamente como un problema individual o social ajeno al trabajo. Muchos de sus determinantes tienen su origen en el propio entorno laboral. El estudio subraya la importancia de mejorar las condiciones de trabajo y reducir la precariedad laboral como parte de estrategias más amplias para abordar la soledad, mejorar la salud mental y reducir el absentismo entre la población trabajadora.

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