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Imagen de niños en la pizarra.

Hace falta personalizar el aprendizaje

César Coll afirma que si la escuela ha de generar competencias para la vida en el siglo XXI, urge cambiar el modelo.

Entrevistamos a César Coll, catedrático emérito de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona. Firme defensor del aprendizaje personalizado, asegura que hay que cambiar el modelo y pasar de una metodología transmisora y memorística a un aprendizaje basado en la experiencia práctica del alumnado: «Es necesario que todo lo que se aprende tenga un valor personal y un sentido para el aprendiz. Que se incorpore a su identidad, a su vida, y que le ayude a entender mejor el mundo donde vive y a hacer proyectos de futuro».

La investigación psicoeducativa demuestra que hay estrategias didácticas que promueven aprendizajes con sentido y valor personal para el alumno.

César Coll (Benicarló, 1951) es catedrático emérito de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona. Ha participado en diferentes procesos de reforma e innovación educativa, y ha desarrollado trabajos e investigaciones relacionadas con la interacción y la influencia educativa en contextos de educación formal y escolar. Ha codirigido, con Bernat Albaigés, el informe de la Fundación Bofill Anuari 2020: l’estat de l’educació a Catalunya, presentado recientemente. Es uno de los expertos que asesora al actual Ministerio de Educación para establecer las bases del nuevo currículo escolar (que abarca todo lo que los alumnos aprenden en primaria y la ESO y cómo se evalúa). Asimismo, es miembro del Grupo de Investigación en Interacción e Influencia Educativa (GRINTIE) y forma parte del equipo docente del posgrado de Psicología de la Educación.

Como referente indiscutible en el ámbito de la Psicología de la Educación, le pedimos que nos explique las claves de un cambio de modelo educativo que está tardando en llegar.

Ante todo y por situarnos: ¿cuándo hablamos de personalización del aprendizaje, a qué nos referimos?

Nos estamos refiriendo a una serie de estrategias docentes que tienen como finalidad que todo lo que se aprende tenga un valor personal, tenga un sentido para el aprendiz. Que se incorpore a su identidad, a su vida, y que le ayude a entenderse mejor, a entender el mundo donde vive y a hacer proyectos de futuro.

Insiste en que es necesario que los alumnos dejen de ver la escuela y el instituto como un espacio alejado del resto del mundo donde viven. ¿Cree que los alumnos tienen sensación de que todo lo que se les explica en clase tiene muy poco que ver con su realidad cotidiana?

Sí. Todos los estudios que se han hecho en todo el mundo muestran que cada vez hay un sector más amplio de los estudiantes que sienten que hay una distancia abismal entre lo que hacen y aprenden en los centros educativos y lo que hacen y aprenden —y cómo lo hacen y cómo lo aprenden— fuera de estas instituciones. La clave es buscar estas conexiones y poder relacionar los aprendizajes de la escuela con sus ocupaciones, preocupaciones y actividades de la vida cotidiana.

Dice que formar aprendices competentes implica ayudar al alumno a reflexionar sobre lo que aprende y sobre el sentido que tienen esos aprendizajes. ¿Qué hacer para incentivar esta reflexión?

Afortunadamente, la investigación educativa y psicoeducativa ha puesto de manifiesto que hay estrategias didácticas bien identificadas que favorecen que el alumno establezca esas conexiones. Sabemos, por ejemplo, que conviene trabajar a partir de los intereses del alumnado. Otra estrategia válida es conectar lo que se aprende en diferentes momentos y lugares. Estas estrategias promueven la realización de aprendizajes con sentido y valor personal para el alumno. Y no son sofisticadas, se trata simplemente de poner al estudiante en el centro del proceso de aprendizaje y de enseñanza. Partir del alumno, de sus expectativas, de sus intereses, de sus objetivos.

¿Cómo se ha llegado a este cambio de paradigma?

Como pasa siempre en el ámbito educativo, hemos llegado por dos vías. Por un lado, los resultados de la investigación, que nos han confirmado la eficacia de unas determinadas maneras de proceder. Y, por otro, a partir de la experiencia y el conocimiento práctico del día a día del profesorado en las aulas. Hay profesores que hace años que personalizan el aprendizaje, podríamos decir que de una manera intuitiva.

Respecto al profesorado, ha comentado en alguna ocasión que el trabajo de los maestros nunca había tenido tanto sentido como ahora. ¿Por qué?

Desde hace unas décadas, y estos últimos años de una manera exponencial, se han multiplicado los contextos de actividad en los que las personas podemos aprender cosas. Alrededor de las tecnologías se han generado nuevos espacios que ofrecen oportunidades y recursos para aprender, fuera de las instituciones de educación formal. Ahora lo que hace falta es ir hacia un modelo de educación interconectada y distribuida, y eso lo deben hacer los profesionales de la educación. Somos los docentes los que podemos hacer este acompañamiento y ayudar al alumnado a maximizar el provecho de los recursos y oportunidades de aprendizaje, vengan de donde vengan. Por eso decimos que lo que se debe hacer es dejar de poner el foco en el aprendizaje escolar y ponerlo en las trayectorias de aprendizaje. De las que los aprendizajes escolares son una parte importante, pero no la única.


El catedrático emérito César Coll, en su despacho de la Facultad de Psicología.
El catedrático emérito César Coll, en su despacho de la Facultad de Psicología.


Hablando del contexto en que viven los alumnos, son referencia obligada las nuevas tecnologías: ¿se está sacando todo el provecho deseable a las TIC aplicadas a la enseñanza? ¿Existe una brecha entre los conocimientos en nuevas tecnologías que tienen los alumnos y el dominio de las TIC por parte del profesorado?

Respecto a la primera pregunta, claramente la respuesta es no. Urge explotar mucho más todo el potencial de las TIC. No las hemos integrado completamente en el ámbito educativo, como sí lo hemos hecho, en cambio, en el resto de los aspectos de nuestra vida. En cuanto a la segunda pregunta, en mi experiencia yo no veo esa diferencia. Los niños y jóvenes utilizan las TIC para las prácticas sociales que son significativas para ellos, es decir para chatear, para buscar las cosas que les interesan, etc. Pero es que el profesorado también hace ese mismo uso. Los jóvenes están alfabetizados digitalmente para unas determinadas prácticas, que son las mismas que las del profesorado.

Recientemente se ha presentado el informe de la Fundación Bofill Anuari 2020: l’estat de l’educació a Catalunya, que usted ha codirigido. ¿Cuáles son las conclusiones del informe?

Es un informe que tiene dos partes. En la primera parte se hace un análisis de los indicadores del estado de la educación en Cataluña correspondiente a 2020. Y en la segunda, se hacen propuestas sobre cómo hacer frente a las carencias y debilidades detectadas. Se identifican tres carencias básicas, alrededor de las cuales giran todas las propuestas. La primera es que se constata clarísimamente un déficit de financiación, que arrastramos desde la crisis de 2008 y que ahora, con la pandemia, se ha agravado. En segundo lugar, se hace patente que seguimos teniendo un sistema escolar absolutamente segregado, que separa a los alumnos por razón del origen social y cultural, y que afecta particularmente a las clases más vulnerables y en especial al alumnado inmigrante. Por último, se detecta una falta de adecuación del currículo escolar, es decir todo lo que se intenta que los niños y las niñas aprendan en la escuela y en el instituto en relación con el mundo actual. Hay muchas competencias necesarias en el siglo XXI que no están suficientemente representadas en el currículo y, por el contrario, se incluyen otros contenidos que, a pesar de ser interesantes, no tienen ni la misma urgencia ni la misma relevancia que tenían en el pasado.

Usted diferencia entre aprendizajes imprescindibles y aprendizajes deseables. Póngame algún ejemplo.

Saber utilizar las nuevas tecnologías para acceder a la información, para contrastarla y para comunicarse es un aprendizaje absolutamente imprescindible. Como también lo es saber leer y escribir y saber expresarse. Y no se trata solo de aprendizajes instrumentales. También son aprendizajes imprescindibles saber trabajar en equipo, saber pedir ayuda o el gusto por el trabajo bien hecho. Son imprescindibles porque, o se aprenden cuando se han de aprender, o después es muy difícil, y pueden condicionar fuertemente aprendizajes posteriores. En cambio, saber las capitales de todos los estados de África es muy interesante, claro que sí, pero si no sé cuál es la capital de Tanzania, cogeré el móvil y en un momento lo sabré. ¿Eso quiere decir que no las tengo que saber? ¡No, ojalá lo sepa, eso y veinte mil cosas más! Pero no es imprescindible, es deseable. La educación básica debe garantizar la adquisición de aprendizajes imprescindibles a todo el alumnado y ofrecer cuantos más aprendizajes deseables mejor. Pero ponerlo todo en un mismo paquete nos lleva a unos currículos sobrecargados y sobredimensionados que impiden personalizar el aprendizaje.

Hablemos ahora de su papel como asesor en la reforma educativa que prepara el Ministerio de Educación. La reforma quiere dar un enfoque más competencial al aprendizaje. ¿Qué significa aprender por competencias?

La idea es muy sencilla y al mismo tiempo es muy rompedora respecto a planteamientos tradicionales. Sencilla, porque lo que nos viene a decir es que aprendemos haciendo cosas, actuando sobre la realidad y transformándola. Se trata de tener la capacidad de hacer unas cosas determinadas, en un tipo determinado de situaciones, empleando los conocimientos necesarios para poder hacerlo. Y esas competencias no son competencias en el vacío, sino relativas a prácticas culturales y sociales. Una competencia siempre es mejorable y se puede activar en contextos diferentes.

Hay quien opina que el cambio de metodología hará bajar el nivel competencial del alumnado.

Es una creencia absolutamente falsa. Un aprendizaje competencial no está reñido con los conocimientos. No hay nadie que sea competente en física sin tener muchos conocimientos de física. Pero no será suficiente que tenga muchos conocimientos, sino que tendrá que saber ponerlos en funcionamiento y que los otros me reconozcan como una persona competente.

Ya para terminar: ¿la reforma que prepara el Ministerio también prevé medidas para resolver problemáticas como la segregación escolar, la atención a la diversidad o el absentismo y abandono escolar?

La nueva ley prevé todos estos aspectos, pero no nos engañemos: son cuestiones que también preveía la LOE y la LOMCE. El problema de las leyes siempre es el mismo. Creo que sí ofrece vías para resolver todos esos problemas, pero la ley alcanzará sus objetivos o no, y podrá transformar la realidad o no, dependiendo de las políticas educativas que se pongan en práctica a la hora de aplicar la ley.

El siguiente podcast contiene la entrevista entera:

Coll es miembro del Grupo de Investigación en Interacción e Influencia Educativa (GRINTIE).
César Coll en la Facultad de Psicología.
César Coll en la presentación del informe de la Fundación Bofill