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El IRBio y la lucha contra la pesca fantasma

Bernat Hereu, del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio), lidera el proyecto contra la pesca fantasma.
Bernat Hereu, del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio), lidera el proyecto contra la pesca fantasma.

Trajes de neopreno, máscara, botellas de oxígeno, doble regulador, pesos, aletas y guantes gruesos: este es parte del equipamiento que necesitan los expertos de la Facultad Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona en una jornada de trabajo subacuático. A todo ello se añaden cuchillos y tijeras para cortar hilos de redes, cintas métricas y placas de plástico con lápiz. Y por descontado, muchas medidas de seguridad, coordinación entre buceadores y una gran vocación para defender el medio ambiente marino. Así se trabaja en el proyecto «Evitemos la pesca fantasma», una iniciativa para reducir el impacto de las artes de pesca perdidas (APP) —trampas mortales para la biodiversidad— en los fondos marinos en Cataluña.

Hereu: «Lo más peligroso de este trabajo es quedarse enredado en alguna de las redes o aparejos de pesca perdidos»

El proyecto ha alcanzado retos de gran relevancia, como la investigación orientada a la conservación de la biodiversidad, la gestión y restauración del medio natural, la conservación del litoral, numerosas publicaciones científicas, estrategias coordinadas con la Administración y la sensibilización de la ciudadanía. Activo desde hace más de diez años, este proyecto nacía de forma casual en 2008. El descubrimiento de una red que había arrancado el 80 % de una población de algas marinas del litoral catalán impulsó las primeras intervenciones de los expertos Bernat Hereu, Pol Capdevila, Eneko Aspillaga, Jepi Pascual, Graciel·la Rovira y Júlia Ortega (UB-IRBio) contra la pesca fantasma.

Trabajos subacuáticos hasta los treinta metros de profundidad

Cuando trabajan en aguas someras, los submarinistas hacen inmersiones de una hora como máximo para estudiar los efectos de las APP en especies marinas y comunidades bentónicas muy sensibles a las perturbaciones físicas (gorgonias, corales, esponjas, etc.). En inmersiones más profundas —hasta treinta metros de profundidad— el límite es de veinte minutos, y antes de volver a la superficie los buceadores deben hacer paradas de seguridad para liberar el nitrógeno acumulado en los tejidos.

«Lo más peligroso de este trabajo es quedarse enredado en alguna de las redes o aparejos de pesca perdidos», explica el profesor Bernat Hereu (UB-IRBio), responsable científico del proyecto. También se enfrentan a los riesgos asociados a trabajar en un medio hiperbárico: «Demasiado tiempo de estancia en el fondo y que se agote el aire —el tiempo pasa rápidamente cuando trabajas concentrado en el fondo—, o subir a superficie de forma rápida o súbita por el uso de globos de aire para remontar las redes a superficie» son situaciones arriesgadas, señala el experto, que es miembro del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB.

Primer protocolo para evitar la pesca fantasma en Cataluña

En 2015 se iniciaron las primeras actuaciones institucionales contra la pesca fantasma, con el apoyo del Parque Natural del Montgrí, las Islas Medes y el Baix Ter. También con la colaboración de un amplio colectivo, desde submarinistas particulares o centros de inmersión de L’Estartit, hasta asociaciones como S’Agulla, con Carol Campillo y Carlo Tidu al frente. Las unidades de submarinistas del cuerpo de Bomberos, Mossos y agentes rurales también han colaborado en este trabajo de protección de la biodiversidad marina en Cataluña.

Finalmente, en 2018 se presentó el primer protocolo elaborado en Cataluña para retirar las redes y las artes de pesca —deportivas y artesanales— enrocadas en los fondos marinos. Este protocolo, dirigido por el profesor Bernat Hereu, está coordinado por Joan Ylla, jefe de la Sección de Protección del Litoral y del Medio Marino de la Dirección General de Pesca y Asuntos Marítimos de la Generalitat de Cataluña.

Redes abandonadas: de los fondos marinos a la superficie

Hoy día, la extracción de los aparejos de pesca perdidos corre a cargo de empresas especializadas en trabajos subacuáticos que contrata la Dirección General de Pesca de la Generalitat de Cataluña, mientras que la labor de los equipos UB-IRBio se centra en caracterizar el tipo de APP, determinar los efectos sobre las comunidades marinas y, en algunos casos, liberar las especies atrapadas.

Las artes de pesca perdidas se localizan mediante un robot submarino dirigido (ROV) que está conectado a la embarcación de trabajo por un cable. Cuando se encuentra una red, el ROV engancha sus brazos y pinzas articulados al arte de pesca perdida, y los buceadores llegan hasta la red siguiendo el cable de conexión. Estos buzos profesionales —equipados con casco y comunicados con los tripulantes de la embarcación— son los que se encargan de desenredar las redes del fondo marino, y las atan con cuerdas o bridas a globos que llenan de aire para que floten hasta la superficie.

​El investigador Pol Capdevila, del IRBio, trabajando en el fondo marino.

​El investigador Pol Capdevila, del IRBio, trabajando en el fondo marino.


Más de 130 artes de pesca recuperadas de los fondos marinos en el litoral catalán

Actualmente, «Evitemos la pesca fantasma» tiene el apoyo de la Fundación Biodiversidad (Ministerio para la Transición Ecológica y Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), a través del programa Plenamar del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP). Con la participación de la Dirección General de Pesca y Asuntos Marítimos de la Generalitat de Cataluña —dentro del Plan multianual (2018-2021) de la estrategia marítima de Cataluña aprobada por el Gobierno— y la colaboración de la Federación Catalana de Actividades Subacuáticas (FECDAS), se han podido recuperar más de 130 artes de pesca abandonadas en el litoral catalán y evitar así su impacto en los fondos y la biodiversidad marina.

«Este proyecto es un buen ejemplo de cómo la investigación básica puede contribuir a proporcionar herramientas para desarrollar proyectos de investigación aplicada a la gestión con unos resultados muy satisfactorios para el conjunto de la sociedad», concluye Bernat Hereu.

El trabajo de los equipos UB-IRBio se centra en caracterizar el tipo de APP, determinar los efectos sobre las comunidades marinas y, en algunos casos, liberar las especies atrapadas.
Se han podido recuperar más de 130 artes de pesca abandonadas en el litoral catalán y evitar así su impacto sobre los fondos y la biodiversidad marina.
«Lo más peligroso de este trabajo es quedarse enredado en alguna de las redes o aparejos de pesca perdidos», explica el profesor Bernat Hereu (UB-IRBio).