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Memoria y patrimonio: realidades cruzadas

Memoria y patrimonio: realidades cruzadas

Expertos de la UB exponen su visión sobre el patrimonio y la memoria histórica: de la reconstrucción del pasado a la gestión política del presente

La UB, a través de sus estudios de Arqueología —de larga y fructífera trayectoria—, y de la investigación sobre la docencia en ciencias sociales, cuenta con diversos grupos de investigación que han realizado trabajos de excavación, restauración y reinterpretación en muchos lugares y yacimientos de Cataluña. Por su parte, el Observatorio Europeo de Memorias (EUROM) ha dedicado su investigación al modo en que los ciudadanos y sus gobiernos se han enfrentado a su pasado, así como a los distintos relatos que se han construido a nivel nacional e internacional, y a las luchas políticas que han comportado.

Francesc Gracia: «La interpretación y presentación del pasado no es aséptica, ya que los profesionales están condicionados por su propio pensamiento»

El catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Facultad de Educación Francesc Xavier Hernández Cardona ha sido director del Grupo de Investigación Didáctica del Patrimonio, Museografía Comprensiva y Nuevas Tecnologías (DIDPATRI) hasta finales de febrero de este año. Desde hace más de veinte años, este grupo ha desarrollado actividades de investigación y de innovación en torno a la didáctica del patrimonio y la museografía. Ahora está impulsando el uso de iconografía didáctica con imagen 3D y matte painting. «Y los resultados son revolucionarios —afirma el experto—: estamos produciendo imágenes rigurosas y comprensivas del pasado, a un coste sostenible, que se pueden reaplicar en museografía».

De entre la multitud de proyectos que DIDPATRI ha desarrollado, destaca la investigación en torno a la batalla del Ebro, que incluso ha generado la revista académica Ebre 38. También debe reseñarse la musealización del Born, que según Hernández Cardona «fue un caso ejemplar debido a que la ciudadanía logró impedir su destrucción en contra de la voluntad de las administraciones». Desgraciadamente, «el Ayuntamiento de Barcelona nunca tuvo un proyecto claro sobre el Born porque implicaba riesgo político», añade el investigador. Y es que tanto los restos arqueológicos como los monumentos —evidentemente, los de época contemporánea— a menudo llevan asociados profundas cargas políticas e ideológicas que hay que saber gestionar. Para Hernández Cardona, «el presente siempre condiciona la percepción del pasado, pero la clave es mantenerse siempre en coordenadas y criterios científicos».

En palabras de Francesc Gracia, director del Grupo de Investigación en Arqueología Protohistórica (GRAP), «la interpretación y presentación del pasado no es aséptica, ya que los profesionales están condicionados por su propio pensamiento y el sistema social que los rodea ». Pero se puede llevar a cabo « una tarea de presentación objetiva de los hechos dando al espectador todas las claves para que elabore su propia interpretación», añade el investigador.

Margarita Díaz-Andreu y Ana Pastor, miembros del Grupo de Arqueología Pública y Patrimonio (GAPP), creen que «la museología y la didáctica del patrimonio son herramientas al servicio del conocimiento de la historia, y lo que se puede politizar y manipular es ese discurso, no las ruinas». El GAPP, que explora nuevas formas de conservación de bienes culturales mediante actividades relacionadas con el estudio del patrimonio desde un punto de vista social, tiene la prioridad de «trabajar en la apertura de vías inclusivas para que la sociedad pueda ser algo más que una mera receptora de conocimientos, y trabaje en la autogestión de saberes y espacios».


DIDPATRI ha realizado una gran cantidad de trabajos museográficos en sus veinte años de historia
El catedrático Francesc Xavier Hernández Cardona, miembro del Grupo de Investigación Didáctica del Patrimonio, Museografía Comprensiva y Nuevas Tecnologías (DIDPATRI).


Por su parte, Jordi Guixé, director del Observatorio Europeo de Memorias (EUROM) de la Fundación Solidaridad UB, reconoce que en España «no falta debate, ni demanda social, pero falta decisión y presupuesto: falta cierto coraje político para poner sobre la mesa presupuestos y decisiones más ejecutivas».

Respecto a cómo intentar evitar que el pasado se convierta en un campo de batalla político del presente, Díaz-Andreu y Pastor son taxativas: «La ciudadanía defiende mejor que cualquier político o experto sus propios referentes, por lo que la inclusión de dinámicas participativas es la mejor garantía de protección frente a la politización del patrimonio». Y ponen como ejemplo su investigación en el proyecto europeo Deep Cities, en el que analizarán el valor de la multitemporalidad y confeccionarán contextos multivocales en los que tengan cabida identidades múltiples. En un sentido similar, EUROM ha participado de forma activa en espacios como la cárcel Modelo de Barcelona, la plaza de Antonio López, el foso de Montjuïc, el monumento a Colón y la Prisión de Mujeres de Les Corts. Guixé indica que «Barcelona tiene que ir hacia la reafirmación de una política pública de memoria a nivel municipal que se consolide dentro de las estructuras de gobierno de la ciudad».

Pese a lo que pueda parecer, no solo el pasado inmediato es motivo de controversia, sino también el más remoto. Recientemente se ha visto cómo unos asaltantes expoliaban el yacimiento de la primera Edad del Hierro en La Ferradura (Ulldecona). El GRAP, que excava allí desde hace diez años, lo ha sufrido en primera persona: el asalto ha producido la pérdida de datos del registro arqueológico. Para Gracia, «el problema esencial en cuanto a la protección del patrimonio arqueológico es doble: legislativo y judicial».

Este hecho hace evidente la insuficiencia de las políticas relacionadas con el patrimonio en Cataluña y España. «Yo estaría contento si volviéramos al espíritu y la praxis de la Mancomunidad de Cataluña —señala Hernández Cardona—, que entendió que el patrimonio era capital para construir país». Por su parte, Díaz-Andreu y Pastor opinan que «Cataluña está a la cabeza de estudios en políticas públicas asociadas al mundo de la cultura; la Agencia Catalana de Patrimonio ha hecho grandes avances». «Lo que sí nos faltaría —puntualizan— es un organismo como el británico Heritage Lottery Fund, que permita canalizar inversión pública para crear proyectos de arqueología comunitaria autogestionados». Guixé piensa que «Cataluña, como administración, debería crear un nuevo marco ejecutivo y legislativo en materia de memoria, así como herramientas horizontales para desarrollar proyectos de memoria».

Para finalizar, pedimos a Francesc Gracia —gran experto en el patrimonio e historia de la UB— su parecer sobre el nivel de la Universidad en esta materia. «Todos los indicadores muestran que la investigación, la docencia y la difusión en arqueología y patrimonio cultural constituyen uno de los principales activos de la Universidad de Barcelona», afirma. Pero cree que «falta una buena política de comunicación para aumentar el peso específico de estas áreas de conocimiento, para captar investigadores con trayectorias consolidadas o en formación». Y concluye: «En los últimos años se ha llevado a cabo una excelente política de clasificación de los fondos, y de organización, tanto del Archivo Histórico como de los archivos de centro y de las colecciones especiales en las bibliotecas».

La recreación histórica es una de las herramientas que DIDPATRI usa más a menudo en sus proyectos museográficos y de divulgación histórica
Los inicios del GAPP en Eindhoven, en 2014: Margarita Díaz-Andreu, Amílcar Vargas y Ana Pastor, con el geógrafo Lluís Garcia-Petit y la arqueóloga Imma Teixell, participantes del seminario sobre valores del patrimonio en la T/U Eindhoven, en el marco del proyecto europeo Heritage Values Network
La profesora Margarita Díaz-Andreu
El catedrático Francesc Gracia.
El profesor Jordi Guixé.