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Proceso de restauración de un cuadro.

La UB restaura cuadros del Prado

Algunas de las relevantes pinturas que la pinacoteca tiene depositadas en la Universidad han sido sometidas a una técnica de reintegración

La Universidad de Barcelona custodia un importante depósito de pinturas del Museo del Prado. Se trata de 56 obras que, repartidas entre el Edificio Histórico y las facultades de Medicina y Ciencias de la Salud y la de Economía y Empresa, forman parte de lo que se conoce como «Prado disperso». Este legado se ha convertido en un signo distintivo y forma parte de la identidad de la propia Universidad, del cual realiza una cuidada restauración para mantenerlo en las condiciones adecuadas de conservación.

García Fortes: «Las pinturas del Museo del Prado que custodia la UB son un patrimonio asociado a nuestra institución desde el mismo momento en que se erigió el Edificio Histórico»

Este conjunto de pintures forma un legado, por desgracia, demasiado desconocido por parte del gran público, ya que las pinturas se encuentran en dependencias a las que no siempre puede acceder, como la sala de juntas del Rectorado. En el 2018 se celebró el bicentenario de la fundación del Museo del Prado, y al año siguiente la UB propuso diversas actividades para dar a conocer este fondo artístico, como el curso Ante la obra, en el cual se invitó a diversos especialistas para comentar las obras in situ.

Ramon Dilla, técnico de cultura y patrimonio de la UB, ha sido el encargado de coordinar las actividades sobre este importante legado que custodia la UB: «Fue en el año 1997, durante el vicerrectorado de Salvador Claramunt, cuando empezaron a elaborarse listados de las obras que era necesario restaurar por méritos artísticos y que no habían sido intervenidas en los últimos veinte años».

Dilla explica la razón por la que la UB cuenta con estas pinturas en depósito: «Cuando se terminó de construir el Edificio Histórico en 1874, vieron que todos aquellos espacios nobles nuevos tenían que “vestirse”. El rector en aquel momento, Julián Casaña, solicitó cuadros al director del Prado para este fin, que en aquellos momentos era el catalán Francesc Sans i Cabot. Precisamente se dio la coincidencia de que el museo había puesto en marcha la iniciativa del “Prado disperso”, y había empezado a deslocalizar pinturas por otras instituciones».

Colección barroca importante

Por lo que respecta a la naturaleza de estas pinturas, hay dos colecciones principales: las pinturas barrocas del siglo xvii, y las del siglo xix. La mayor parte de ellas se encuentran en el Edificio Histórico, excepto tres que están en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, y tres más en la Facultad de Economía y Empresa. Las pinturas barrocas del siglo xvii son de alto nivel artístico y estético: contamos con obras de Alonso del Arco y Francisco Rizi, que eran pintores cortesanos, de Francesco Bassano y de Luca Giordano, uno de los principales protagonistas de la pintura napolitana a finales del siglo xvii. Las obras del siglo xix son en su mayor parte pinturas compradas por el Estado como obras premiadas en las exposiciones nacionales de Bellas Artes. En general son segundos y terceros premios. Algunos de los autores representados son Vicente Borrás, Benito Mercadé y Miguel Navarro Cañizares, del cual destaca su obra maestra: Santa Catalina transportada por los ángeles.


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Una restauración delicada

En estos dos últimos años se han restaurado El rapto de las sabinas de Sebastiano Conca en el 2018, y La Virgen con la Magdalena y San Juan, de Mateo Gilarte, en el 2019. Según Luz Pérez Torres, técnica de gestión del Servicio de Depósitos de Obras de Arte del Museo del Prado, se han restaurado 41 obras del total de 56 piezas que actualmente se encuentran en depósito en la Universidad de Barcelona, ​​algunas con motivo de su nuevo depósito, otras por sus diferentes necesidades de conservación, y el resto por participar en exposiciones temporales. Estas intervenciones siempre se realizan bajo la supervisión del Prado a través del Servicio de Depósitos, y en coordinación con el área de conservación y del taller de restauración, desde donde se marcan los criterios de restauración idóneos para cada una de las obras y los procedimientos que hay que seguir en cada caso.

Dos de las restauradoras que trabajan desde hace años con estas pinturas son Ana Ordoñez y Mariana Kahlo, ambas con una larga experiencia. Ordoñez explica el proceso: «La restauración se inicia con la eliminación de todo el polvo y la suciedad acumulada. Se trata de una limpieza general, tanto en el anverso como del reverso de la pintura. Hay que tener en cuenta que los materiales empleados varían si se trata de una pintura del siglo xvii o del siglo xix». Después es necesario rehacer los barnices más oxidados y retocar las repintadas de anteriores restauraciones. «En este sentido —continua la experta—, utilizamos la técnica de restauración más aceptada actualmente, la reintegración, es decir, una técnica de repintado que sea discernible a corta distancia para los especialistas (unos 50 cm, normalmente). Al espectador normal no lo distorsionamos, pero el especialista sabe qué es pintura original y cuál la restaurada».

Kahlo, por su lado, señala que en todas las obras se ha llevado a cabo la limpieza de la capa pictórica, para eliminar repintadas y barnices oxidados. En varios cuadros también se ha realizado la fijación de la capa pictórica, si se encontraba en riesgo de desprendimiento. «También ha habido casos —detalla la restauradora—, como el de La Virgen con la Magdalena y San Juan, que presentaba una rotura que atravesaba la capa pictórica y el lienzo, causando deformaciones en el soporte, que con el tiempo habría causado más patologías como la pérdida de adhesión de la capa pictórica en la tela, y el desprendimiento de la policromía, en la que se ha tenido que hacer una reintegración de color en las zonas con pérdida de capa pictórica».

Salvador García Fortes, vicerrector de Artes, Cultura y Patrimonio, así como profesor de restauración en la Facultad de Bellas Artes, es el responsable e impulsor dentro del equipo de gobierno de la universidad de todo este proceso. Manifiesta que «las pinturas del Museo del Prado que custodia la UB son un patrimonio asociado a nuestra institución desde el mismo momento en que se erigió el Edificio Histórico». Su preservación, las acciones para hacerlo más comprensible y para difundir sus valores los asume la UB al mismo nivel que el de las obras de las que es propietaria. «La preservación del patrimonio ha sido uno de los objetivos del vicerrectorado que represento, y las intervenciones mantenidas en el tiempo sobre el patrimonio pictórico del Museo del Prado han significado poder culminar la restauración del conjunto que se expone en la Sala de Juntas de rectorado, con una presentación homogénea desde el punto de vista museístico», afirma el vicerrector.

Restauración del cuadro <i>El rapto de las sabinas.</i>
Restauración de un cuadro del Prado.
Lucía Martínez, del Museo del Prado.
Defectos detectados en un cuadro.
Defectos detectados en un cuadro.
<i>El rapto de las sabinas </i>
Cuadro <i>La Virgen con la Magdalena y San Juan</i>.