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Un estudio revela la presencia del coronavirus murino en la población de ratones de las islas Canarias

Los resultados revelaron la presencia del ARN del M-CoV en la población del ratón doméstico <i>Mus musculus</i> de los entornos urbanos de tres islas (El Hierro, Tenerife y Lanzarote). Foto: Pilar Foronda (Universidad de La Laguna)

Los resultados revelaron la presencia del ARN del M-CoV en la población del ratón doméstico Mus musculus de los entornos urbanos de tres islas (El Hierro, Tenerife y Lanzarote). Foto: Pilar Foronda (Universidad de La Laguna)

Todo apunta a que el coronavirus murino que se ha encontrado en los ratones del archipiélago canario está relacionado filogenéticamente con los coronavirus murinos del continente europeo.

Todo apunta a que el coronavirus murino que se ha encontrado en los ratones del archipiélago canario está relacionado filogenéticamente con los coronavirus murinos del continente europeo.

25/11/2021

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Un estudio publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science revela la presencia del coronavirus murino —el virus de la hepatitis murina o M-CoV— en ratones del archipiélago canario que podrían haber llegado a las islas por el tráfico marítimo desde el continente europeo. Este es el primer estudio ecoepidemiológico que ha examinado la presencia de coronavirus que circulan en ratones y ratas del entorno natural y urbano en las islas de La Palma, El Hierro, Tenerife y Lanzarote.

El trabajo está dirigido por el profesor Jordi Serra-Cobo, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, y en él participan equipos de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la UB y del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de la Universidad de La Laguna, entre otras instituciones.

M-CoV: un virus estudiado en ratones de laboratorio

La pandemia causada por el SARS-CoV-2 ha situado a los coronavirus en el centro de una intensa actividad investigadora en todo el mundo. En los últimos años, se han identificado cinco nuevos coronavirus —SARS-CoV, HCoV-NL63, HCoV-HKU1, MERS-CoV y SARS-CoV-2— con capacidad de causar patologías respiratorias en humanos.

El virus de la hepatitis murina (M-CoV) es un coronavirus que se aisló por primera vez en 1947 en roedores. Aunque no se han registrado contagios a la población humana, el virus tiene alta capacidad infectiva y se transmite especialmente mediante aerosoles o contacto directo. Este patógeno se ha estudiado sobre todo en ratones de laboratorio, por lo que existen pocas investigaciones llevadas a cabo en la fauna silvestre. «El virus de la hepatitis murina es altamente infeccioso y es uno de los patógenos más frecuentes en ratones de laboratorio. Los síntomas de la infección varían según el genotipo y la edad del ratón. Es un virus que puede ser muy agresivo en los ratones, y suele producir hepatitis, enteritis y encefalitis», explica Jordi Serra-Cobo, experto en estudios ecoepidemiológicos de la UB y del IRBio.

En el marco de la investigación, llevada a cabo de 2015 a 2019, el equipo aplicó la técnica del nRT-PCR a muestras fecales de tres especies de roedores: Mus musculus, Rattus rattus y Rattus norvegicus. El propósito era detectar en ellos la posible presencia de coronavirus. Estos ratones y ratas, que no son especies autóctonas de Canarias, fueron introducidos por primera vez en el archipiélago hace siglos y se han dispersado por toda la geografía de las islas.

Los resultados revelaron la presencia del ARN del M-CoV en la población del ratón doméstico M. musculus de los entornos urbanos de tres islas —El Hierro, Tenerife y Lanzarote— en proporciones similares tanto a escala geográfica como temporal. En cambio, en el caso de la rata negra (R. rattus) y la rata común (R. norvegicus), todas las pruebas para detectar el M-CoV tuvieron resultado negativo.

Un viaje del continente europeo al archipiélago canario

Todo apunta a que el coronavirus murino —del género Betacoronavirus y subgénero Embecovirus— que se ha encontrado en los ratones del archipiélago canario está relacionado filogenéticamente con los coronavirus murinos del continente europeo. En concreto, con el coronavirus identificado por primera vez en 2010 en poblaciones salvajes de ratones Mus musculus y de topillo rojo (Myodes glareolus) por el equipo del profesor Jan Felix Drexler (Universidad de Bonn, Alemania).

«Los datos obtenidos nos muestran que el origen más probable es europeo, lo que no es de extrañar si se tiene en cuenta la elevada relación mercantil que existe entre las islas Canarias y Europa», destaca el profesor Jordi Serra-Cobo.

La diferenciación entre las cepas del coronavirus de las islas Canarias y las de los virus continentales también sería un proceso bastante reciente en el tiempo. Otro aspecto destacable es la gran diversidad de variantes de M-CoV que circula entre la población de ratones domésticos de las tres islas.

Coronavirus, especies invasoras y salud global

El trabajo publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science evidencia el papel potencial de los roedores —y otras especies invasoras que se establecen fuera de su área de distribución natural— en el proceso de difusión de enfermedades infecciosas.

En ese contexto, es prioritario controlar la llegada de especies no autóctonas que son potenciales reservorios de patógenos, sobre todo en los entornos insulares. Además, en el caso de los ratones, los alfacoronavirus y los betacoronavirus también son relativamente frecuentes, y a medida que avanzan las investigaciones se van identificando nuevas cepas patógenas en estos roedores.

«En términos de salud global —apunta Serra-Cobo—, el estudio nos alerta de que, junto con la llegada de especies no autóctonas, también pueden llegar microorganismos que pueden ser patógenos para la fauna local o para la especie humana. El coronavirus murino afecta a especies de roedores, pero teniendo en cuenta la rápida evolución de estos virus, no se puede descartar que se adapte a infectar a otros grupos de mamíferos».

Por eso es importante analizar las mercancías que llegan y las bodegas, especialmente de los barcos, para que no haya roedores. «Esto no es fácil —puntualiza Serra-Cobo—, pero es necesario para evitar la expansión, no solo del M-CoV, sino también de otros virus, que en algunos casos pueden ser zoonóticos y, por tanto, causar infecciones en la población humana», concluye el experto.

 

Artículo de referencia:

Monastiri, A.; Martín-Carrillo, N.; Foronda, P.; Izquierdo-Rodríguez, E.; Feliu, C.; López-Roig, M.; Miquel, J.; Gouilh, M. A; Serra-Cobo, J. «First coronavirus active survey in rodents from the Canary Islands». Frontiers in Veterinary Science, agosto de 2021. Doi: 10.3389/fvets.2021.708079

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