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Reconstruida una planta acuática fósil del Cretáceo hallada en Cataluña a partir de sus órganos vegetales

<i>Palaeonitella trifurcata</i> es una nueva especie fósil reconstruida ahora como si fuera un rompecabezas.

Palaeonitella trifurcata es una nueva especie fósil reconstruida ahora como si fuera un rompecabezas.

La reconstrucción de la planta, datada entre unos 125 y 120 millones de años, se ha realizado a partir de los órganos vegetales hallados por separado.

La reconstrucción de la planta, datada entre unos 125 y 120 millones de años, se ha realizado a partir de los órganos vegetales hallados por separado.

15/12/2021

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Palaeonitella trifurcata es el nombre de una nueva especie fósil de planta acuática de agua dulce del Cretáceo inferior que ha descubierto y reconstruido un equipo de geólogos de la Universidad de Barcelona. La reconstrucción de la planta, datada entre unos 125 y 120 millones de años, se ha realizado a partir de los órganos vegetales hallados por separado en un estrato de roca calcárea del Parque Natural del Garraf, dentro del municipio de Olivella.

Este es uno de los pocos carófitos fósiles —algas pluricelulares que se consideran los antecesores de las plantas vasculares— que se han podido reconstruir completamente. Esta reconstrucción se ha logrado haciendo encajar sus distintos órganos —el tallo principal, las ramas y las fructificaciones— como si fueran las piezas de un rompecabezas. El trabajo, publicado en la revista Review of Palaeobotany and Palynology, está dirigido por Carles Martín-Closas, profesor de la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la UB. También participan en el estudio expertos del Instituto de Investigación Geomodels de la UB y de la empresa Tubkal Ingeniería.

Parataxonomía: una clasificación en paralelo

Las plantas del pasado suelen conservarse en el registro fósil con los órganos por separado. Es decir, por un lado, se encuentran las hojas; y por otro, los frutos, el polen, la madera, las raíces, etc. Eso ha obligado a la comunidad científica a crear diferentes taxones de especie para cada uno de estos órganos en una taxonomía y nomenclatura paralelas —la parataxonomía— con la perspectiva de poder relacionar los diversos componentes y así reconstruir la planta entera. Solo en casos contados, el proceso culmina con la reconstrucción completa del espécimen, por lo que lo habitual es trabajar con parataxones.

La planta se ha atribuido a la nueva especie Palaeonitella trifurcata y pertenece a un grupo de carófitos que raramente se conserva en estado fósil. Se caracteriza por la presencia de ramas laterales con trifurcaciones opuestas y otra trifurcación terminal donde se insertan las oósporas.

«El género Palaeonitella es un parataxón que se ha utilizado para clasificar los talos ecorticados —sin corteza— de carófitos fósiles. Se conocen otras especies del mismo morfogénero del Cretáceo inferior —en concreto, en Cuenca— y del período Devoniano en Escocia. También se ha descrito en carófitos fósiles del Pérmico en Arabia Saudita. Todas estas referencias pertenecen a morfoespecies muy distintas, sin ninguna afinidad biológica entre sí», detalla el profesor Carles Martín-Closas, del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la UB.

«Es probable —continúa— que Palaeonitella trifurcata sea una especie muy antigua del clado representado actualmente por el género Nitella. Eso lo indicarían caracteres como la oóspora no calcificada, el talo ecorticado y las repetidas trifurcaciones en la estructura vegetativa».

¿Por qué es difícil encontrar fósiles de Palaeonitella en el Cretáceo inferior?

La conservación de los carófitos en el registro fósil depende de su calcificación durante el ciclo vital. Así pues, si no se calcifican —como es el caso del género Nitella actual y de sus antepasados fósiles, como Palaeonitella trifurcata—, la fosilización solo se produce en casos excepcionales.

En el caso de Palaeonitella trifurcata, la clave de su conservación debe buscarse en los tapices de cianobacterias que colonizaron este carófito. Las cianobacterias formaron una corteza de calcita sobre la planta —como si fuera el sarcófago de una momia— que protegió el vegetal de la degradación post mortem.

«Sin embargo, lo más excepcional del fósil estudiado no es que se haya conservado hasta la actualidad, sino que haya sido posible relacionar sus órganos entre sí para reconstruir la planta entera», destaca el investigador.

El estudio de la sedimentología y de los microfósiles asociados a Palaeonitella trifurcata ha permitido reconstruir un paleoambiente con lagunas litorales de agua dulce, conectadas lateralmente con bahías protegidas de salinidad marina o salobre, similares a las albuferas. En este hábitat del Cretáceo inferior, vivían organismos típicos de aguas con poca profundidad, como foraminíferos bentónicos o clorófitos del grupo de las dasicladales, un orden de las algas clorofíceas.

 

Artículo de referencia:

Martín-Closas, C.; Segura-Altés, R.; Pérez-Cano, J.; Bover-Arnal, T.; Sanjuan, J. «Palaeonitella trifurcata n. sp., a cortoid-building charophyte from the Lower Cretaceous of Catalonia». Review of Palaeobotany and Palynology, agosto de 2021. Doi: 10.1016/j.revpalbo.2021.104523

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