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Ignacio Bolaños: «Algunos jueces impulsaron la mediación desde los propios juzgados, cuando aún no existían regulaciones que lo permitiesen»

Ignacio Bolaños es doctor en Psicología, terapeuta y mediador familiar

Ignacio Bolaños es doctor en Psicología, terapeuta y mediador familiar

Bolaños participó, el pasado mes de mayo, en las jornadas Cultura de Mediación organizadas por el ICE de la Universitat de Barcelona

Bolaños participó, el pasado mes de mayo, en las jornadas Cultura de Mediación organizadas por el ICE de la Universitat de Barcelona

26/09/2011

Entrevistes

Ignacio Bolaños es doctor en Psicología, terapeuta y mediador familiar. Es profesor del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid, secretario académico y mediador en el Instituto de Mediación y Gestión de Conflictos de la UCM. Asimismo, es responsable de entrenamiento del título Técnico del especialista en Mediación de la UCM y codirector de la especialidad en mediación social intercultural de la Universidad Autónoma de Madrid. Bolaños participó, el pasado mes de mayo, en las jornadas Cultura de Mediación organizadas por el ICE de la Universitat de Barcelona.

 

Hace años no se hablaba de mediación. En cambio, hoy en día nadie pone en duda la relevancia de esta disciplina. ¿En qué momento se tomó consciencia de la importancia de la mediación en la resolución de conflictos?
Ha sido algo muy lento y progresivo. Primero fueron unos cuantos profesionales que a finales de los ochenta y principios de los noventa, casi al mismo tiempo y desde diferentes disciplinas y diversos contextos, comenzaron a alertar sobre la necesidad de buscar vías diferentes a las judiciales. Pero lo más relevante es que no sólo hablaron de ello, sino que empezaron a hacerlo.
 
La práctica demostró que no se trataba de algo utópico y que era posible obtener buenos resultados aplicando la mediación. Poco a poco las instituciones fueron admitiendo esta evidencia y Cataluña fue pionera en ese sentido. Es de destacar el apoyo de algunos jueces ―como Pascual Ortuño, en Barcelona―, que impulsaron la mediación desde los propios juzgados, cuando aún no existían regulaciones que lo permitiesen. Después, el Departamento de Justicia aprobó un programa de mediación familiar y se redactó la primera ley de mediación del Estado español. Al mismo tiempo, centros como Intress, Genus o la Escuela de Terapia Familiar del Hospital de San Pablo pusieron en marcha programas pioneros de gran calidad. Se iniciaron acciones formativas en colegios profesionales y universidades y, poco a poco, la práctica profesional de la mediación se convirtió en una realidad.
 
 
¿De qué tipos de mediación podemos hablar?
La mediación se ha ido desarrollando de tal forma que allí donde existen conflictos es posible encontrar profesionales dispuestos a aplicarla. Por eso se habla de tantas mediaciones como contextos de aplicación existen. Las experiencias más desarrolladas están en el ámbito familiar, en el educativo, en el comunitario e intercultural, pero cada vez más hablamos de mediación sanitaria, laboral, organizacional e incluso deportiva. Posiblemente me dejo alguna. Lo relevante es que la mediación ha comenzado a trascender el conflicto y que se están desarrollando prácticas interesantes desde el punto de vista preventivo.
 
 
¿Qué diferencias presentan esas diferentes mediaciones?
Cada contexto tiene sus especificidades, pero podemos hablar de una mediación general que es común a todos ellos. Se caracteriza por unos principios y unas técnicas que pueden aplicarse en diferentes tipos de conflictos. Después, éstos deben adaptarse a diversas situaciones.
 
Por ejemplo, en contextos educativos con niños o adolescentes, el planteamiento tiene estrategias un poco diferentes a las empleadas en contextos familiares. En los primeros, muchas veces los mediadores son los propios niños yen la mediación con familias, los niños pueden participar junto a sus padres. Por su parte, en la mediación comunitaria e intercultural, el despacho de la mediación es muchas veces la calle y las partes suelen ser variadas y complejas. En cuanto a la mediación en contextos judiciales, suele ser necesaria una «desjudicialización» previa del conflicto, y en otros contextos son necesarias labores importantes de difusión para que las personas conozcan el recurso. En cualquier caso, siempre hay algo compartido: una filosofía, una cultura de paz que promueve el empleo constructivo de los propios recursos de los protagonistas.
 
 
Problemas, los ha habido siempre… ¿Cómo se resolvían antes de la creación del mediador?
Siempre ha habido problemas y siempre ha habido personas mediadoras. Hemos avanzado en la profesionalización de una actividad que forma parte de las relaciones humanas en diferentes culturas. La búsqueda del diálogo, del consenso y de los acuerdos es algo que se ha hecho siempre. Ahora utilizamos técnicas y formamos a los mediadores. Hemos evolucionado. También es verdad que siempre han existido maneras confrontativas y violentas de arreglar las cosas. Los litigios judiciales han sido y son una manera civilizada de pelearse.
 
Por fortuna, en muchas situaciones conflictivas es cada vez mayor el recurso a la mediación como una forma no sólo civilizada, sino también constructiva de resolver las diferencias. La diferencia es que con este método es más fácil mantener las relaciones preservadas. Con otros, las relaciones se deterioran aún más.
 
 
Cada vez más, instituciones y empresas tienen en cuenta la mediación e incluyen departamentos o técnicos especialistas en este ámbito a disposición de sus trabajadores. ¿Qué ventajas tiene resolver un conflicto a través de un mediador?
En primer lugar, la mediación es más natural, más ecológica, más saludable. Porque recicla los recursos: no es necesario que nadie imponga nada y se utiliza la energía de los participantes. Como hemos dicho, el contexto de mediación promueve la colaboración y, por tanto, preserva las relaciones, a diferencia de otros métodos que propugnan la confrontación. En la mediación, se manejan las emociones y se canalizan adecuadamente. La mediación es más barata, desde el punto de vista económico y emocional, y suele ser más rápida. De hecho, si a veces es más lenta, es porque se ajusta a las necesidades de los usuarios, y es que cada conflicto necesita su tiempo.  Favorecer su adecuada canalización requiere métodos flexibles.
 
 
¿En qué tipo de conflictos es especialmente útil la mediación?
No puedo decir otra cosa que en todos. Ahora bien, personalmente, si tengo que elegir, me quedo con los familiares: allí donde los conflictos mal gestionados pueden deteriorar irreversiblemente las relaciones y crear daños irreparables. Muchas familias han detenido el tiempo de evolución y crecimiento de sus miembros alrededor de un conflicto. Y la mediación puede ayudar a desbloquearlo, a recuperar el camino. Ahí resulta incuestionable su utilidad.
 
 
En la UCM se imparten los estudios de Técnico Especialista en Mediación. ¿Qué conocimientos básicos incluye el programa académico de este título?
La formación Especialista en Mediación de la UCM incluye contenidos teóricos sobre el conflicto y su transformación; sobre aspectos jurídicos, sociológicos y psicológicos de la gestión de los conflictos, y sobre cuestiones específicas relacionadas con los diferentes contextos de aplicación, en especial el familiar. Los contenidos teóricos se complementan con prácticas en instituciones de mediación y con un espacio de entrenamiento técnico en el que los alumnos aprenden a utilizar sus propios recursos y a incorporar de forma efectiva nuevas herramientas para una práctica más positiva.
 
¿Cuál es el perfil de estudiante mayoritario?
Los asistentes al curso provienen de diferentes disciplinas como el derecho, la psicología, el trabajo social, la educación. Cada vez más recibimos solicitudes de personas que provienen de disciplinas aparentemente lejanas a este ámbito pero que durante el proceso de formación demuestran que pueden convertirse en mediadoras con las mismas garantías.
 
¿Ha incrementado mucho la demanda de formación en mediación?  
En cuanto a la demanda de formación, en este título se ha mantenido estable o se ha incrementado a lo largo de los años, lo cual es un poderoso indicador pues, a pesar de la crisis, el elevado número de solicitudes requiere que en cada promoción deba realizarse una selección previa. Es una prueba más de que la mediación está cada vez más presente, no solamente en la mente de los profesionales que trabajan con conflictos, sino en aquellas que tienen responsabilidades institucionales, en las que buscan una formación para ejercer mejor su profesión o simplemente en aquellas que quieren incorporar esta práctica como una parte esencial de su filosofía de vida.
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