Conclusiones.

Los diferentes datos e informaciones que se han ido exponiendo y analizando a lo largo de este punto, tienden a confirmar las siguientes variables, combinación de loas cuales explica la situación que ha permitido durante los últimos años, la entrada de trabajadores extranjeros, en el mercado laboral catalán:

  1. Una coyuntura económica expansiva, donde las sectores y las empresas más dinámicas tienden a reorientarse hacia un sistema de producción más selectivo, flexible y tecnificado, pero en el cual subsisten sectores claramente recesivos (agricultura, industria téxtil...) o empresas que no pueden (generalmente las de pequeñas dimensiones) o no se han visto obligadas (la construcción) a reorganizar el sistema de producción y dar paso a una mayor tecnificación, y que, por tanto, necesitan o se ven obligados a recurrir a una mano de obra poco cualificada y a pagar salarios bajos para poder mantener su competitividad.

  2. Una población autóctona, fundamentalmente la más joven, que ha aumentado notablemente su base formativa, plenamente inmersa en una sociedad de ocio y consumo y que cuenta generalmente con una cobertura social o familiar amplia. Estos factores influyen en sus expectativas respecto al trabajo, y hacen que se vuelvan más exigentes y les permita un cierto margen de rechazo y de elección.

  3. Las mismas características de los inmigrantes, mayoritariamente con bajo nivel de cualificación, dispuestos a hacer cualquier trabajo y con un alto grado de indefensión legal que los obliga a aceptar condiciones laborales que la población autóctona no acceptaría.

La puerta por la cual entran al mercado laboral la gran mayoría de los trabajadores extranjeros es la puerta de servicio. Difilcilmente se encontrará a un magrebí en un puesto de trabajo que comporte una buena cualificación, estabilidad y buen sueldo. Y no tan solo por los motivos ya argumentados. En palabras de una de las personas entrevistadas, si hay un trabajo no mal pagado y que no sea dura, una de aquí lo coge antes. Conoce mejor el mercado y llega antes.

El tema de la posible competencia entre un trabajador autóctono y un inmigrante a la hora de acceder a un mismo lugar de trabajo, parece, pues, resolverse en sentido negativo: no se da esta competencia, ya que ambas poblaciones ocupan espacios laborales diferentes. En todo caso la competencia puede afectar sectores muy determinados de la población autóctona, caracterizada por su marginalidad y or las dificultades de integrarse en el mercado laboral, por no parece todavía una sensación vivida no tan solo por este tipo de población. Otro punto de fricción detectado está relacionado con el sector de la construcción donde, hay un cierto estado de ánimo que identifica al inmigrante con competencia desleal, ya que acepta condiciones laborales que en principio son inaceptables por la población autóctona.


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