Libby Heaney trabaja con la materialidad cuántica para disolver las lógicas lineales que estructuran el pensamiento occidental. Es conocida por ser la primera artista a nivel mundial en utilizar la computación cuántica como un medio artístico plenamente operativo, comenzando este trabajo en 2019. Su práctica se mueve con fluidez entre el vidrio, la acuarela, la performance y la obra gráfica, así como por medios digitales que incluyen vídeo, sonido, videojuegos, IA y tecnologías cuánticas. A partir de experiencias íntimas y personales vinculadas al duelo, la memoria, la emoción, la naturaleza y la familia, su obra invita al público a enfrentarse de forma sutil a preguntas universales sobre la naturaleza de la existencia, recurriendo a la magia, la espiritualidad y los saberes encarnados.

Además de emplear lo cuántico como medio, Heaney lo utiliza como un prisma que desestabiliza el tiempo, la representación, la jerarquía y la noción de un yo delimitado. Sus obras generan entramados horizontales entre lo humano, la naturaleza y la máquina. Apoyándose en su doctorado en ciencia de la información cuántica, concibe los procesos cuánticos como medios activos que nos permiten, por ejemplo, vislumbrar cómo es un tiempo cuántico no lineal, qué podría sentirse al entrar en el multiverso o cómo sería posible pensar como el propio clima.

La práctica de Heaney reimagina la percepción y la conciencia a través de fenómenos cuánticos no humanos y no causales, como la superposición, el entrelazamiento y la no localidad. Estos se convierten en herramientas para repensar las interconexiones psicológicas, ecológicas y tecnológicas que configuran la vida contemporánea. En los últimos siete años ha desarrollado un lenguaje visual y conceptual para lo que denomina quantum feeling, que invita a percibir el mundo más allá de las restricciones de la conciencia clásica, los binarismos occidentales, la secuencialidad y la representación.

Sus obras actuales y recientes articulan sistemas de cuevas prehistóricas, reflexiones sobre el sentido de la vida, el colapso ecológico y la computación cuántica para ayudarnos a experimentar pasados-presentes-futuros que honran la magia, la multiplicidad y la conexión, en lugar de la vigilancia y el control. Aunque es profundamente crítica con los usos extractivos y capitalistas de la tecnología, la obra de Heaney, al partir del duelo y la memoria personal, desestabiliza estos sistemas al preguntarse cómo las tecnologías pueden portar carga emocional sin reducir la complejidad de la experiencia humana.

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