Trabajos D.E.A.
2007-2008

Restauración y orden público (1875-1890)

Autor: MONSÓ DILLA, Jordi

Universidad de Barcelona, 2007-2008

Imatge de la publicació

La Restauración de la monarquía borbónica significó una ruptura con el Sexenio democrático, periodo durante el cual las clases dominantes se vieron trastornadas por los acontecimientos revolucionarios, vieron amenazados sus intereses, y cuestionado el orden social tradicional. Con el nuevo régimen se restableció el orden social anterior al Sexenni y se rectificó la deriva liberal democrática que este supuso, significando una auténtica reacción conservadora el objetivo fue asegurar la participación exclusiva de las minorías propietarias en la vida política. La monopolización del poder por parte de los partidos dinásticos dejó fuera del juego político otras fuerzas y amplios sectores de la sociedad. Garantizar la eficacia de la alternancia en el poder entre las dos fuerzas dinásticas exigió que reducir las fuerzas opositoras a la inoperancia, lo que se consiguió a través de la adulteración de los procesos electorales, pero también a través de una represión violenta y de todo un entramado legal.

Concretamente he acotado mi trabajo en el periodo 1875-1890 y me he centrado en el análisis de un aspecto que considero fundamental: el modo en que, para asentar su dominio, los diferentes gobiernos restauracionistas organizaron la defensa de sus intereses y del orden social, ante las resistencias de diferentes sectores o grupos sociales. Se hace difícil comprender la naturaleza de este nuevo modelo de estado sin averiguar a qué mecanismos de represión tuvo que recurrir. Averiguar cuál fue la política de orden público nos da las claves de qué tipo de estado se pretende crear y al servicio de qué grupos sociales e intereses económicos estuvo.

El nuevo régimen, a pesar de su espíritu liberal y burgués, presentaba un marcado carácter oligárquico y poco propicio al establecimiento de un sistema verdaderamente democrático. Así, para suplir la falta de una autoridad libre y democráticamente aceptada, se usó un sólido aparato represivo que, ante la debilidad del poder civil, terminó circunscrito a la esfera militar o militarizado.

Así, hay que matizar la imagen de la Restauración como un periodo de paz y estabilidad. Las conspiraciones planteadas por las fuerzas que quedaron fuera del sistema, en concreto republicanos y carlistas, y los conflictos planteados por la denominada cuestión social, así como la eclosión de los modernos nacionalismos, cuestionaron la tranquilidad restauracionista.

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