Por 25 años Ascó ha disfrutado de la riqueza nuclear sin reparar en las consecuencias que la radiación puede tener en la población y el medio ambiente. Hoy, ante una reciente fuga de partículas contaminadas, este pequeño pueblo se debate entre si debe salir de su dependencia nuclear o si la debe mantener, albergando en el futuro un cementerio de residuos atómicos.