Un “Diurnal” para una comunidad
de clarisas

El diurnal de Sant i Santa Clara de Barcelona es un manuscrito esencial en el proceso de construcción de la identidad comunitaria del monasterio. Sus páginas nos hablan de devoción (calendario franciscano), “donados”, promotores, fundadoras (abadesa Agnès) y monjas de la comunidad, registrados para ser recordados en las oraciones a lo largo del año. Conservado actualmente en la Biblioteca del Monestir de Santa Maria de Montserrat, fue confeccionado en el siglo XIV y se usó al menos hasta el siglo XVI. Este manuscrito aparece citado en casi todos los inventarios de sacristía y de convento de la comunidad clarisa y en algunos de la benedictina. A través de estos inventarios conocemos su lugar de custodia y podemos recrear su uso y función tanto en las manos de las monjas como de los clérigos a su servicio en la etapa de esplendor medieval y, después y progresivamente, perdiendo su función al equipararse con el resto de breviarios del monasterio.

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Objetos efímeros y performances: barbas, alas y “neules”

El registro y análisis de una serie de objetos (barbas, alas y “neules”) anotados en los inventarios de sacristía y de convento del monasterio de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona nos permiten visualizar una rica y diversa cultural material (también en su componente efímero) y reconstruir algunas prácticas devocionales o dramatizaciones litúrgicas, y evidenciar la agencia de las monjas en su definición y celebración. En el caso de las barbas, descrito junto a cabelleras y diademas, podemos pensar en su utilización como elemento de un attrezzo actoral performativo, ya en personas de carne y hueso, ya en imágenes-estatuas articuladas en la representación de profetas, apóstoles o santos en procesiones vinculadas a festividades concretas o en las representaciones asuncionistas, por ejemplo. Las alas, de ángel, de diferentes colores y siempre en número de 4 pares, podrían desvelar una práctica performativa en contextos litúrgicos muy concretos, como la Pascua de Resurrección, la Visitatio Sepulchri en que las narraciones evangélicas describen la presencia de unos ángeles acompañando las 3 Marías en la escena ante la tumba vacía de Cristo. En el caso de las “neulas”, piezas de papel, algunas de ellas pintadas, que parecen siempre en una cantidad importante, cerca de 150 neules, debemos pensar en un elemento escenográfico, de adorno de las iglesias, en festividades destacadas (como Santa Clara) o en la recreación de la Ascensión de Cristo o en Pentecostés, formando parte de todo el aparato “teatral”, visual y sonoro.

 

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La vestición de las imágenes marianas

Los inventarios de sacristía y de convento del monasterio de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona ofrecen información detallada sobre el mobiliario, objetos litúrgicos y otros enseres de la comunidad, entre los cuales, lo que denominamos el “ajuar mariano”, es decir, el excepcional conjunto de piezas textiles (manto, púrpura, cinturón, banda, sombrero), joyas (cabellera, gandaya, clencha, departidor, pendientes, collar, polsera) y otro tipo de complementos (corona, diadema, ramo) con los que las clarisas vistieron las imágenes de la Virgen de la iglesia monástica y el coro. Un ajuar mariano amplio y diverso, plenamente configurado a finales de siglo XIV, que denota una temprana práctica devocional de la vestición de imágenes en paralelo a la preparación de los objetos litúrgicos y la vestición del altar siguiendo el calendario litúrgico.

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El ajuar funerario
de Blanca de Sicilia

Blanca de Sicilia, condesa de Empúries y hermana de la reina Leonor, esposa de Pedro el Cerimonioso, escogió su sepultura en el monasterio de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona (del que proceden los inventarios que sirven de base a esta línea de investigación del proyecto). En 1374, cinco años después de su muerte acaecida en Castelló d’Empúries en noviembre de 1369, llegó su féretro a este monasterio y con él una serie de objetos de su capilla privada, así como la tela de oro que, regalo de su hermana la reina, servía para cubrir su cuerpo en los funerales y que se debía utilizar en las celebraciones de sus aniversarios. Estos objetos aparecen reiteradamente en los inventarios de sacristía y de convento desde los años 80 del siglo XIV. Identificados primero como pertenecientes a la condesa, poco a poco pierden este vínculo, tejiéndose un relato de memoria y olvido de ricas e interesantes consecuencias

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Los textiles para la vestimenta
litúrgica

Denominamos vestimenta eclesiástica o litúrgica a aquella utilizada durante las prácticas litúrgicas, es decir durante el conjunto de ejercicios públicos y oficiales de la iglesia estrictamente organizados como son el Oficio Divino y la Misa, dentro del espacio de la iglesia monacal. Diferenciamos los textiles utilizados para la vestimenta litúrgica – casullas, dalmáticas, manípulo, amito, albas, etc.-, de aquellos textiles utilizados para vestir la iglesia -cortinas, frontales, palios, cojines, etc. En los inventarios de sacristía del monasterio de Sant Antoni i Santa de Clara de Barcelona se detalla los textiles para la vestimenta litúrgica, muchas veces formando un conjunto (compliment); el tejido con el que están hechas (seda, brocado, cendal, terciopelo…); el color (verde, verde bordado con hilo de oro, negro, carmesí…), el tipo de ornamento (fullatge…).

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La materialidad del libro: las cubiertas textiles

Las frecuentes anotaciones de cubiertas para libros, de telas ricas (seda, lino, damasquino, cendal, terciopelo, damasco, satén, cuero) y colores diversos (rojo, blanco, negro, violeta, carmesí, amarillo, verde) en la serie de inventarios de sacristía y de convento de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona, muestran el libro en su materialidad y en sus prácticas. No todos los libros cuentan con cubiertas que se cambiarían según la época litúrgica y festividad. El Capitulario tiene un lugar preeminente, con más de una cubierta, una de oro y una de seda, y progresivamente adornado con botones de perlas, cierres plateados, señalador, cordones o cintas, aunque también cuentan con más de una cubierta los Leccionarios, el Datario y los diferentes Misales. En época benedictina de la comunidad continua esa atención hacia el Capitulario, pero se amplía el número de cubiertas hasta 10, en un solo inventario, por ejemplo, el de 1561. Probablemente este tipo de cubiertas sería lo que se conoce como encuadernación con camisa, de solapas abiertas, cumpliendo una función utilitaria y de soporte, más allá del carácter solemne con el que se revestía.

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Objetos para el culto: cojines

En los inventarios de sacristía y de convento de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona nos encontramos con cojines descritos meticulosamente por su tamaño, sus materiales, sus colores y sus bordados. Se distingue entre cojines grandes y pequeños; se describen los colores y variantes, si llevan flecos o botones y la composición de sus colores, que se adaptan al tiempo litúrgico; y se precisan los materiales (los tejidos, los hilos entretejidos y los bordados). También se especifican los armarios de la sacristía donde los cojines se guardaban, así como los estantes y/o las cajas.

En relación a la función, si bien los datos no son tan explícitos, destacan los cojines de Viernes Santo, donde se apoyaba la cabeza de Cristo y los cojines del culto a la Cruz donde esta se apoyaba o se llevaba. Otro tipo de cojines nos acerca a otra funcionalidad: de apoyo a las estatuillas de la Virgen María o de culto a santos específicos, en nuestro caso, los del culto a santa Agnès, san Ricard, san Girart. También los cojines del altar, utilizados en los actos litúrgicos como en la celebración de la Misa. Constan también los cojines usados para apoyar los libros sagrados en el atril; los cojines ‘de estrada’, que servían para sentarse en la estrada femenina.; y los cojines grandes o sitiales, utilizados para sentarse las autoridades civiles i/o religiosas.

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Objetos litúrgicos: cruces

Entre los objetos de culto destinados a los diferentes ritos o actos litúrgicos que aparecen en los inventarios de convento y sacristía de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona destacamos la cruz como el símbolo de la iglesia cristiana desde tiempos remotos. Instrumento de la ejecución de Jesucristo, de la Pasión de Jesús, es la expresión de la Salvación, del triunfo de Cristo.

Los inventarios enumeran diferentes tipologías de cruz: la cruz mayor o procesional, la de altar, la Veracruz y la cruz de remate de otros objetos. Si se hallan conservadas en sus estuches o su lugar en la liturgia, expuestas al lado del altar o encima del mismo, siempre acompañadas de ricos ornamentos litúrgicos en función del rito en el cual participaban (procesiones, fiesta de la Exaltación de la cruz y de la Invención de la cruz, actos de la Cuaresma, Jueves y Viernes Santo, en la conducción de las difuntas y en el solemne canto del Evangelio).

La cruz mayor o procesional, se presenta sujeta a un bastón para ser transportada o bien fijada al lado del altar presidiendo las celebraciones litúrgicas. La cruz de altar puede ser más pequeña y se caracteriza por estar sostenida por un pie-soporte de plata o de madera decorado con pinturas, oro y/o pedrería. Cuando en esta cruz se expone la reliquia del Lignum Crucis, la identificamos como la Vera cruz. En Sant Antoni i Santa Clara a partir del siglo XVI se distingue entre la Veracruz mayor y la Veracruz, posiblemente esta última más pequeña, extraíble, y coronando la custodia.

La mayoría de las cruces de Sant Antoni i Santa Clara eran de plata blanca o sobredorada, aunque también se cita una de oro i otras, pocas, de latón. Algunas muestran cristales tallados, piedra de mármol, cristales decorados con perlas o esmaltes. Destacamos la cruz de plata de Doña Blanca, la cruz de plata sobredorada con símbolos de la realeza que puede ser la misma que se detalla con símbolos del rey de Sicilia, sin duda, atributos estos relacionados con los promotores de la manufactura del objeto.

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