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Biblioteca del Edificio Histórico.

Ciencia abierta, el futuro de la investigación

La Universidad de Barcelona tiene una comisión encargada de marcar las líneas estratégicas de la política de acceso abierto

Datos abiertos, ciencia ciudadana, software libre, revisión abierta, acceso abierto, integridad de la investigación… Todos estos elementos, y muchos otros, son los que engloba el concepto de ciencia abierta, aunque cada uno de ellos tiene un recorrido muy diferente.

Abadal: «La ciencia tiene que hacerse con y para la sociedad, y este es uno de los pilares básicos que ha supuesto que Europa haya hecho una apuesta decidida hacia este nuevo modelo»

Una de las claves del avance de la ciencia es la capacidad de compartir los resultados y crear colaboraciones. Este principio ha funcionado desde el principio de la ciencia moderna, primero con un sistema epistolar entre los científicos, más tarde con la publicación de libros y actualmente por medio de artículos en revistas especializadas. La ciencia abierta afecta a todo el proceso: a los datos, a los instrumentos e incluso a las libretas de campo utilizadas durante la investigación.

«La ciencia abierta es un cambio de paradigma en la manera como se hace la ciencia. Su impacto tiene que ver con la globalización y las tecnologías digitales, además de con la demanda de abordar los cambios sociales», explica Ernest Abadal, catedrático de la Facultad de Información y Medios Audiovisuales.

Con este nuevo modelo de ciencia se puede facilitar también la reproducibilidad de los experimentos, uno de los elementos clave del sistema de investigación, o también la reutilización de los datos. Según Abadal, otro de los principios básicos de este concepto es que «la ciencia tiene que hacerse con y para la sociedad, y este es uno de los pilares básicos que ha supuesto que Europa haya hecho una apuesta decidida hacia este nuevo modelo».

Ignasi Labastida, jefe de la Oficina de Difusión del Conocimiento de la Unidad de Investigación del CRAI, afirma que es importante que los datos se puedan encontrar con facilidad y sean accesibles, interoperables y reutilizables, según los principios FAIR. Este es el objetivo de grandes repositorios como la Nube Europea de la Ciencia Abierta (EOSC), que Labastida define como «el Google de los datos».

Otro aspecto que preocupa mucho es el de la integridad de la investigación, especialmente en las universidades americanas, que ven como la ciencia fraudulenta crece cada día. Un ejemplo muy actual es el que se está produciendo en el contexto de la COVID-19. «Las mejores maneras de combatir este tipo de informaciones son la apertura y la transparencia, tal como promueve la ciencia abierta», afirma Abadal.

La UB, pionera en políticas de acceso abierto

Desde la aprobación en 2011 de la política de acceso abierto en la UB, se ha ido incrementando el número de publicaciones en abierto (actualmente ronda el 60 % del total publicado, según datos disponibles en el Observatorio de Acceso Abierto). En 2019 se aprobó una propuesta de implementar indicadores para medir el porcentaje de artículos disponibles en el repositorio institucional y utilizarlos en procesos de evaluación interna. Este año se ha incluido un indicador relacionado con el acceso abierto con un peso de un 5 % en los contratos programa de investigación de las facultades. De momento, este indicador no afectará al PDA individual del profesorado.

La Universidad de Barcelona tiene, desde 2018, una comisión de ciencia abierta, encargada de marcar las líneas estratégicas de la política de acceso abierto en la UB. La comisión está formada por investigadores y miembros del equipo de gobierno, del CRAI, de la Unidad de Cultura Científica e Innovación y de Ediciones UB.


Principales datos de ciencia abierta de la Universidad de Barcelona.
Principales datos de ciencia abierta de la Universidad de Barcelona.


Hacia una nueva política estatal

Aunque actualmente en España no hay una política estatal en relación con la ciencia abierta, en 2018 se creó, a través de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), la Comisión de Open Science, un organismo externo de asesoramiento al Ministerio de Ciencia e Innovación que actualmente trabaja en el diseño de un Plan Nacional de Ciencia Abierta. El grupo de trabajo cuenta con las principales instituciones estatales (Ministerio de Ciencia e Innovación, AEI, ANECA, CSIC, CRUE y REBIUN).

En la elaboración de este plan los espejos son Francia y Finlandia, entre otros. Según Labastida, «estos países han elaborado planes de actuación acompañados de la creación de una estructura para aplicarlos y hacerles seguimiento. Además, en el caso de Francia, el plan se ha dotado presupuestariamente».

Una de las cuestiones en las que se está trabajando actualmente es el modelo de los llamados acuerdos transformativos, unos contratos entre los consorcios de bibliotecas y las editoriales para transformar sin coste los pagos de las suscripciones actuales en publicaciones de acceso abierto, manteniendo el acceso a la lectura. En el Estado español estos acuerdos para las universidades se están haciendo desde la CRUE para cuatro de los principales editores científicos: Elsevier, Springer Nature, Wiley y American Chemical Society.

Desde la UB también se ha puesto en marcha un proyecto que tiene como objetivos evaluar la situación de la ciencia abierta en España, destacar ejemplos de buenas prácticas y proponer recomendaciones que favorezcan la implantación, desarrollo y consolidación del modelo de ciencia abierta en el Estado.

El proyecto está liderado por el grupo de investigación de Abadal, que desde hace diez años analiza la evolución del acceso y los datos abiertos en España. Para hacer este análisis se está trabajando con cinco colectivos clave: investigadores, directores de agencias de evaluación, vicerrectores, editores de revistas y bibliotecarios.

Conocimiento compartido

La ciencia abierta ha sido impulsada, desde el principio, por la Comisión Europea, que la ha situado en la agenda mundial. Los ocho pilares identificados por este organismo son: el futuro de las publicaciones académicas, los datos FAIR, la Nube Europea de la Ciencia Abierta, la educación y las habilidades, los premios y los incentivos, las métricas de próxima generación, la integridad de la investigación y la ciencia ciudadana. Estos pilares también se han analizado en una publicación de la Liga Europea de Universidades de Investigación (LERU), con la participación de la UB, para ofrecer recomendaciones en cada uno de estos aspectos.

En el último informe de la Plataforma de Políticas de Ciencia Abierta de la Comisión Europea (OSPP) se analiza la evolución de les diferentes áreas en el período 2016-2020. También se hace un llamamiento a los representantes del sistema de investigación a ayudar a cocrear, desarrollar y mantener «un sistema de investigación basado en el conocimiento compartido» en 2030.

El informe establece cinco nuevas cualidades: una estructura de la carrera académica que fomente resultados, prácticas y comportamientos para maximizar las contribuciones al sistema de conocimiento compartido; un sistema de investigación fiable, transparente y de confianza, que también permita la innovación; una cultura que facilite la diversidad y la igualdad de oportunidades, y finalmente un sistema de investigación que se sustente en la política y la práctica basadas en la evidencia. «La investigación no puede ser “excelente” sin estas cualidades en su núcleo», se afirma en el informe. Pese a las disparidades en la percepción de los diversos actores, que en algunos casos requerirá un debate más amplio entre comunidades, no hay duda de que este es el camino.

En el siguiente pódcast, Ignasi Labastida analiza la situación de la ciencia abierta en la UB.

Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.
Definición y derivadas de la ciencia abierta.