¿Cuándo dejamos de ser nosotros mismos?
Ayer lanzamos una encuesta de "juguete" solo para preguntar rápidamente a nuestra red si alguna vez han cambiado su comportamiento o personalidad para la aceptación social. ¡Por suerte, tuvimos una gran respuesta! Muchos de nuestros lectores respondieron la encuesta y la respuesta fue abrumadoramente positiva. Un poco más del 90% de nuestros lectores afirmaron que cambiaron la forma genuina en que se expresaban. ¡No está nada mal!

De hecho, esto es bastante consistente con la idea común que se enseña en los cursos de Psicología Social que la conformidad social es uno de los procesos de influencia social más fuertes, junto con la obediencia a la autoridad. Después de los estudios clásicos de Asch & Milgram, esta idea se generalizó e incluso impregnó la sabiduría común.
El noventa por ciento es un número enorme y hay muchas razones plausibles para ello. Estas cifras nos dicen que la mayoría de nosotros, ya sea por evitar un conflicto, o por aceptación, o por cortesía, o por conformidad, o simplemente porque son inteligentes y saben cómo comportarse en un momento dado. Pero, ¿significa que dejamos de ser nosotros mismos en algún momento? ¿Estar repetidamente en la situación de cambiar nuestra forma de expresarnos hace cambiar nuestro auténtico yo? ¿Se desvanece nuestra esencia?

La respuesta a esta pregunta es complicada. Nuestra identidad es diferente a nuestra personalidad. Esta última última es un conjunto de rasgos y disposiciones que nos predisponen a comportarnos de determinadas formas, mientras que la primera es mucho más compleja. También incluye narrativas de vida, adaptaciones características o influencias culturales y sociales.. Además, nuestro conjunto básico de características no es permanentemente estable a lo largo del tiempo, cambia de muchas maneras y, al mismo tiempo, permanece estable en otras. Finalmente, psicólogos de la personalidad recientemente han sugerido que aunque nuestro "nivel de rasgo" podría ser X, en realidad, expresamos una amplia variedad de "estados de personalidad" que crean la impresión de que cambiamos mucho nuestra forma de ser. Pero, finalmente, nuestra identidad se conserva.
Con todo, aunque tenemos un sentido claro de nuestra identidad y de cómo nos percibimos a nosotros mismos, la realidad es que nuestro comportamiento es bastante cambiante. ¡El desafío aquí es cómo podemos predecirlo!










Related Posts