El gigante asiático se convierte en el mayor competidor de empresas como Inditex
Jornadas interminables, sueldos reducidos al menor fallo y dudosa calidad son algunas de las polémicas que han salpicado a Shein durante el transcurso de los últimos años, no obstante estas no aparentan ser ningún impedimento para que la marca de origen chino se haya posicionado como una de las distribuidoras de fast fashion más rentables del mercado. Con la llegada de la Covid-19 y las estrictas normas de confinamiento, los pequeños lujos como las compras en físico se redujeron considerablemente, dejando lugar para que las adquisiciones online creciera de manera exponencial.
Habiendo alcanzado su pico más alto en 2020, con un ingreso total de 9.715 millones de euros, el gigante asiático no ha parado de innovar sus técnicas de marketing ni ha dejado de lado una de las claves de su éxito: sus bajísimos precios. Una camiseta básica en tiendas como Stradivarius cuesta entre 8 y 10 euros, mientras que en Shein esta puede encontrarse por 4, eso sumado a su gran catálogo provoca un atractivo inmenso en las nuevas generaciones «Para mí sale a cuenta, consigo 8 camisetas con el estilo Euphoria por 20 euros, en cambio, en Bershka solo me llegaría para un pantalón y da gracias».
Algunas personas aseguran que además de ser más asequible, Shein incluye prendas sospechosamente similares a las de grandes marcas, aunque la calidad no es un factor a tener en cuenta, ya que algunos usuarios suelen estar decepcionados con el tipo de tejido de las prendas. «Es poliéster puro, eso hace me hace sudar más y ves las marcas en las axilas después”, “el traje es extremadamente transparente, se ve absolutamente todo”, “es demasiado ancho para ser una talla XS» son algunos de los comentarios que se pueden encontrar en la página web de Shein, y los propios compradores habituales suelen recomendar fijarse en las fotografías o reseñas de los internautas para evitar llevarse un disgusto.
Con el fenómeno Shein aparece además una preocupación en el sector medioambiental, ya que debido a la popularidad de los hauls de Youtube, con impresionantes cantidades de prendas de esta marca, y las colaboraciones con personajes o series virales, hacen que las ventas se hayan disparado y la producción suele ser excesiva, el residuo se nota especialmente en imágenes que muestran toneladas de faldas, camisetas y productos que se descartan una vez la emoción por la colección disminuye y hay demasiado stock. Shein decidió implementar nuevos diseños reciclables, aunque muchos lo tildaron de greenwashing y siguieron manteniendo que aún no compensaba los cementerios de ropa que el gigante de la industria dejaba a su paso.

Además, la empresa china no solo acumula polémicas referentes a la contaminación, está comprobado que la mayoría de empresas textiles no son totalmente transparentes con las condiciones laborales de los trabajadores, especialmente en fábricas donde las leyes de protección de empleados son significativamente menos peyorativas, y el caso de Shein no es distinto. Se habla de explotación de los empleados, quienes, según la investigación del canal britanico UK Channel 4, cobran un salario de 556 dólares al mes fabricando 500 prendas diarias, los horarios laborales también se ven alterados de manera que los empleados trabajan un total de 18 horas diarias con tan solo un día libre al mes.
Las discusiones del salario de los trabajadores no solo afectan a Shein, hace poco, miles de dependientas de Inditex en España salieron a las calles en pleno Black Friday para manifestarse, el objetivo era que la empresa les subiera el sueldo, alegando que los mozos de almacén reciben el doble de sus salarios y en palabras de ellas “no me cuadra que tengan tanto dinero y recibamos tan poco”. Curiosa similitud entre la empresa asiática y la española, no obstante hay otra razón por la que ambas se parecen, los supuestos plagios de Shein a Zara, Bershka y demás sucursales de Inditex.

No es de extrañar observar en plataformas como TikTok o YouTube videos comparativos entre ropa de ambas empresas, cabe destacar que en la mayoría casi no se puede distinguir que camisa le pertenece a Inditex y cuál a Shein, siendo la única diferencia perceptible la calidad. Andrea, de 21 años, comentaba «El truco es sencillo, vas a cualquier tienda física y buscas un vestido que te guste, suelen costar unos 30 euros en Zara, pero si vas a Shein seguro encuentras uno igual o muy similar a solo 10 euros, lo que viene de perlas», estrategias como esa hacen que Shein sea una alternativa barata y medianamente fiable para el consumidor al que no le interesa o no puede lidiar con los precios de las tiendas.
En cambio, Xènia y Gemma, de la misma edad que Andrea, prefieren optar por Inditex «Suelo comprar en tiendas como H&M que no son tan caras como Zara y tienen cosas chulas» tras la Covid-19, algunas personas parecen sentirse más cómodas comprando en físico «Es mejor porque te aseguras de que las cosas te van bien en vez de decepcionarte cuando llega algo online». Las tallas son otro tema a tener en cuenta, muchos usuarios se quejan de las tallas de Shein, pero al mismo clientes de Zara aseguran tener muchos problemas, especialmente con la talla XL alegando que en ocasiones no encuentran nada que se ajuste bien al cuerpo tanto por anchura como por altura «Creo que Zara tiene muchos problemas con las tallas, aunque no compraría en Shein tampoco porque no puedo probármelo y considero que hay más calidad en Inditex, incluso si he de pagar más por menos ropa» asegura Claudia de 29.

A partir de estas observaciones se puede llegar a la conclusión de que ninguna marca está al cien por cien limpia, comprar en Shein tiene pros y contras, al igual que hacerlo en Inditex, todo depende de lo que busque el cliente y de lo que le inspire más confianza. Las empresas crecen y evolucionan dependiendo de lo que vean como un buen negocio, se promocionan con celebridades, se proponen nuevas estrategias para hacer lavados de imagen o dan ingresos a la caridad, Shein con su popularidad puede competir con Inditex y parece que la rivalidad perdurará durante bastante tiempo.