El impulso que viene de dentro, una entrevista a Jaume Claret Muxart

Entrevistamos a Jaume Claret Muxart, director de Estrany Riu, sobre la memoria, la herencia y el poder de la ficción.

Jaume Claret Muxart tenía 19 años cuando empezó a escribir Estrany Riu, su primer largometraje. Siete años después, la película llegó a las salas con dos millones de euros de presupuesto y una pregunta que la atraviesa de principio a fin: ¿qué habría pasado si las cosas hubieran sido distintas?

Cineasta formado entre pinceles, poesía y arquitectura, Claret Muxart construye un cine íntimo y visual. Le entrevistamos para hablar de herencia familiar, del poder de la ficción y de sus próximos proyectos.

Jaume Claret Muxart en el Edificio Histórico de la Universitat de Barcelona / Fuente: María Nazarena Otero Chaves

Angle: Hola, Jaume. Bienvenido.

Jaume Claret Muxart: Muchas gracias.

A: Te quería preguntar por el proceso de Estrany Riu, tengo entendido que te llevó siete años realizarla.

JCM: La empecé a escribir cuando tenía 19 años y en verdad estaba en una edad muy cercana a la de Dídac. Entonces, era como que sentía la necesidad de escribir esa película en ese momento, porque si no, tenía miedo a perder las emociones de esa época, olvidarlas o relatarlas desde la nostalgia del adulto. Entonces, ¿cómo empiezas a escribir desde esa edad? Y después, claro, sabía que era una película cara, que era una película que quería hacer bien. Tardé como cuatro años en escribirla. También en desarrollarla, en madurarla. Y después ya preparar muy bien el proyecto para financiarla. La financiamos en un año. En verdad, el proceso de financiación fue muy rápido. Fueron dos millones de euros. Y después fue muy rápido todo. Pero creo que fue el tiempo de desarrollo necesario para aprender como cineasta a preparar un largo.

A: Estrany Riu trata mucho el tema de lo no dicho. Es una película con poco diálogo. En una entrevista con La Vanguardia dijiste que el cine es pensar en las posibilidades de lo que podría haber pasado y no pasó. ¿Qué tanto de esto vemos en Estrany Riu?

JCM: Claro. A ver, no voy a contar qué es lo que pasó y lo que no pasó en mi vida, pero sí que parto mucho del cine. Para mí es la opción del posible. O sea, el cine es un arte de la proyección, es un arte de la imaginación. Entonces hay algo de imaginar posibilidades que no pasaron y que podrían haber pasado. Y entonces ahí hay como una puerta a la poética. La profanación de las cosas me interesa mucho, como coger algo que tiene una memoria y transformarla en otra cosa nueva. Pero es que en sí la memoria es un recuerdo transformado. O sea, el recuerdo está en constante transformación. Creo que vivimos mucho más en la ficción de lo que nosotros pensamos que vivimos como personas. Entonces, creo que simplemente es que me fascina la ficción. En el sentido de, vamos a partir de la ficción para generar otra ficción, ¿no?

A: En otra entrevista comentabas que fuiste a ver la película con tu familia y que ellos comentaban cosas como: “ay, yo esto no lo hice”, “en esto, me vi reflejado y en esto otro no tanto.” Y obviamente tú les recordabas esta cuestión que mencionamos de la ficción y quería preguntarte por la temática familiar, porque en tu filmografía anterior hay mucho de esto, del bagaje familiar.

JCM: Sí, y eso es verdad que es una constante en mi cine. Yo me siento muy privilegiado respecto a la familia donde he crecido, porque es una familia altamente culta. Mis abuelos de parte de madre eran pintores. Mi abuelo era amigo de Chillida, de Palazuelos, venía de una cultura muy rica y mi abuela era una persona que leía muchísima poesía, que escuchaba mucha música. Después, por otro lado, también tengo tíos que son diseñadores. Mi padre es arquitecto. Mi madre es profesora de Educación Física, pero ha bebido de esa cultura toda su vida.

El legado que me llega es el del arte como una forma de vida. Una educación muy sana y muy de respeto y de transmitir la vocación. Entonces sí que creo que al final tengo que relatar desde desde lo que conozco y hacer un homenaje también de esa educación privilegiada que he tenido. También creo que puede ser que haya gente que lo vea como una utopía, pero estoy tan firmemente seguro de que es mucho mejor la utopía que la distopía. Que la utopía al menos nos puede hacer avanzar. Y tal vez alguien que vea la película vea, por ejemplo, la conversación entre el padre y el hijo, que tal vez es una conversación bastante contemporánea. Si de repente un padre va a ver la peli o un hijo que va a ser padre dentro de unos años, y la ve, y tal vez esa escena le hace decir: “quiero ser eso”, es lo que busco generar. Creo que tengo la responsabilidad de contar el legado que tengo y de trabajarlo bien.

(…) estoy tan firmemente seguro que es mucho mejor la utopía que la distopía. Que la utopía al menos nos puede hacer avanzar.

A: Y volviendo una vez más a tu familia: tus dos abuelos eran pintores. Me gustaría preguntarte cómo crees que esa formación, quizás más vinculada a la pintura y a las formas de mirar, te ha influido hoy en día para contar diferentes puntos de vista.

JCM: A mi abuela, que era pintora, siempre la conocí con Alzheimer. Entonces es verdad que la relación con ella no era tan directa. Era una relación de lo que me habían contado que era mi abuela. Y aunque era una persona como surrealista, ella, naturalmente, luego el Alzheimer la llevó aún más al surrealismo. Entonces sí que se vivía un cierto surrealismo en la casa, que era como muy bonito. Pero con mi abuelo, por ejemplo, yo con tres años estaba viéndole en verano pintando en el estudio. Y, pues creo que hay algo ahí de una cierta herencia plástica, también del color. Además, mi abuelo era expresionista abstracto, entonces él siempre pintaba mucho, con mucho color, con muchas capas de pintura. No pensaba, era como que lo anotaba todo. Entonces se pasaba toda la tarde pintando y la noche revisando los cuadros que había hecho y pensándolos. Al día siguiente los retomaba. Otra vez el impulso expresionista, que es lo que viene, que viene de dentro hacia afuera. El impresionismo sería de fuera hacia adentro y me interesa mucho. Me interesa el impresionismo y el cine. Creo que trabajo mucho el impresionismo.

También me interesa mucho, como esa cosa de decir ¿qué expresividad tengo yo? Propia, genuina. Que resulta ser la mezcla de muchas expresividades y es, también, la mezcla del punto de vista de mi abuelo, de mi abuela, de los cineastas que admiro, de la danza que voy a ver, de mis amigos. Es como si todo eso se mezcla y genera una nueva expresividad. Y es un poco como eso.

Mi abuelo acabó un poco frustrado en su vida porque no fue reconocido como él creía que tenía que ser reconocido, pero porque no se preocupó por la estrategia industrial de su obra. Claro, y eso también es importante para mí. Es como un guía mi abuelo, porque pienso en lo que hizo bien y en lo que hizo mal, para intentar no replicarlo.

Equipo Revista Angle grabando la entrevista / Fuente: Revista Angle

A: ¿En qué otros proyectos estás trabajando ahora?

JCM: Llevo un tiempo escribiendo varios proyectos para ver por cuál de ellos me encaminaba y al final creo que me decido bastante porque es el que me toca más, que justamente es una película sobre la historia de una casa y de una familia de pintores. Y es la historia fabulada de mis abuelos. Fabulada en el sentido de que me invento muchísimas cosas porque mi abuelo se inventaba parte de su vida. Mi abuela lo que sé es lo que me ha llegado. Entonces me permite el lujo de poder imaginar y de recoger historias. O bien transformar estas historias en las que no tengo. Crear nuevas. Hay una cineasta que me gusta mucho, que justamente dentro de nada viene a Barcelona y hacemos un coloquio con ella que es Mia Hansen-love. El otro día leí una entrevista que decía que los vacíos de su historia familiar los mantenía dejando vacíos y por eso sus películas son súper elípticas y los momentos dramáticos no aparecen. Entonces esto me generó cómo decir: “yo voy a hacer esto, pero voy a hacer que los vacíos los voy a recrear, los voy a construir yo con otras opciones, otras posibilidades.”

A:  O sea que tienes una libertad mucho más amplia entonces.

JCM: Sí. Hay una película que es La Familia de Ettore Scola, que es una película que sería clave para este próximo proyecto.

A: Bueno, estaremos esperando ansiosos. Muchísimas gracias, Jaume.

JCM: Gracias.

Estrany Riu es, en el fondo, una película sobre lo que se hereda y lo que se elige contar. Jaume Claret Muxart parece haber encontrado en el cine la misma lógica que su abuelo aplicaba al lienzo: primero el impulso, después la reflexión, y al día siguiente volver a empezar. Su próximo proyecto quizás intente llevar esa lógica a su lugar de origen, el seno familiar. Estaremos atentas.

Angle