No soy feliz pero tengo trabajo: Una entrevista a Casa de Balneario

El artista multidisciplinar uruguayo Germán di Pierro publica su último libro con su proyecto gráfico Casa de Balneario
Pegatina de Casa de Balneario en la calle / Fuente: Casadebalneario en Instagram

No soy feliz pero tengo trabajo: Una entrevista a Casa de Balneario

El artista multidisciplinar uruguayo Germán di Pierro publica su último libro bajo su alter ego gráfico Casa de Balneario.

El costo de vida, la precariedad laboral y la crisis de la vivienda son tópicos constantes de la vida de la clase media contemporánea. Lo que antes era algo normal, como mantener un trabajo y poder comprar una casa, hoy en día es un imposible que angustia a más de la mitad de la población. Desde Montevideo, Uruguay, di Pierro explora la realidad actual bajo un lente irónico y mucho, mucho pegamento.

Este año, publicó su primer libro como Casa de Balneario, (Trabajo para alquilar, editorial Deskontrol),  recopilando parte de su obra gráfica, la cual, hasta entonces, solo estaba disponible en formato fanzine y, mayoritariamente, pegada en paredes. 

Desde la Revista Angle le hicimos algunas preguntas sobre su trayectoria y sus proyectos a futuro.  

Angle: En “Trabajo para alquilar” recopilaste buena parte de tu trabajo gráfico. ¿Sentiste que el libro cerraba una etapa o abrías otra distinta?

Casa de Balneario: No. El libro intenta ser una recopilación del material gráfico hecho hasta el momento de la publicación, pero sigo dibujando y difundiendo nuevos dibujos con las mismas temáticas. Es decir, sigo trabajando de la misma manera y haciendo lo mismo después del libro.

“No la quiero, pero ella paga” / Fuente: Casadebalneario en Instagram

RA: El trabajo, la precariedad del mismo, los objetos lujosos, entre otros. son temas que aparecen una y otra vez, casi como una obsesión. ¿Tenés miedo de repetirte o justamente el desafío es encontrar nuevas maneras de hablar de lo mismo?

CDB: Primero que nada, la elección de los mismos temas es una decisión personal  relacionada con mis intereses como escritor e ilustrador: me interesa hablar de eso, buscar diferentes formas de trabajarlo, diferentes perspectivas, etc. Yo también soy escritor, y escribo sobre estos temas desde la literatura. En este sentido, funciona como un desafío, intelectual y creativo, ya que me obligo a mí mismo a buscar perspectivas o chistes diferentes sobre las mismas temáticas. Creo que además, el trabajo sobre los mismos temas le da “identidad” a mi propuesta gráfica y a mis propuestas como escritor.

RA: ¿Te pasó alguna vez que alguien interpretara una ilustración de una forma completamente distinta a la que habías imaginado?

CDB: Sí. Muchas veces escuché interpretaciones interesantes pero a veces, no estoy de acuerdo, aunque en el nivel de la recepción, mi interpretación vale lo mismo que la de los demás. Entiendo que lo que importa es lo que el receptor entiende o interpreta de mis dibujos, es decir, lo que “le llega”, y no lo que yo “quise decir”. Lo concreto y real es lo que siente, entiende o interpreta el receptor. Lo que yo quiero decir es solo un intento, un “deseo” que puede realizarse o no.

RA: ¿Hay algo de la realidad actual que sentís que se volvió más absurdo que cuando empezaste a trabajar estos temas?

CDB: Sí. El tema de la vivienda se volvió más grave ahora. Las dificultades para pagar un alquiler o comprar una casa han cambiado porque las condiciones han empeorado: los alquileres han subido, hay más alquileres irregulares y la relación calidad-precio perjudica ahora más a los inquilinos.

Otro tema que cambió es el del consumo: ahora es más explícito desde los medios de comunicación y la publicidad el afán de lucro desmedido, es más evidente la mentira en la publicidad, pero lo extraño es que los consumidores seguimos “hipnotizados”. Ahora la relación engañosa entre felicidad y dinero se volvió verdad, se defiende y se trabaja más para ser más feliz.

RA: En Berlín te esposaron, en Uruguay no has tenido muchos problemas, en México te dio miedo, ¿qué tal pegar en Barcelona?

CDB: En Barcelona ahora hay más control y vigilancia que antes. Hay un aumento de la vigilancia de los “muros limpios”. Hay muros que antes intervenía y que ahora los encuentro totalmente pintados y prolijos. También me parece que sacan los afiches más rápido que antes.

La ciudad se ha vuelto un poco más enemiga del arte urbano. Esta es una tendencia de todas las ciudades en general. Ahora, por ejemplo, en la ciudad donde vivo, Montevideo, hay un grupo de gente que sale a “limpiar” la ciudad, pero “limpiar” la ciudad para ellos es sacar afiches pegados, borrar murales, graffitis, pintar arriba de propuestas de arte urbano que están ahí y que, desde mi punto de vista, enriquecen el paisaje urbano.

Pegatina en el Raval / Fuente: María Nazarena Otero Chaves

RA: ¿Te considerás parte del artivismo o preferís pensar Casa de Balneario desde otro lugar?

CDB: Me interesa trabajar en dos dimensiones: el activismo gráfico, es decir, la ilustración y la impresión en coordinación con la ciudad y los problemas actuales, pero por otro lado, me interesa la dimensión gráfica, es decir, me importan la ilustración y el uso de las palabras. En esta dimensión, Casa de Balneario es también una propuesta de arte urbano, además de una propuesta de activismo y pronunciamiento. Resumiendo, hay una dimensión “política” y otra “estética”.

A: ¿Hay algún tema que todavía no hayas trabajado y que te dé vueltas para llevar a Casa de Balneario?


CDB: En algunos pocos dibujos he trabajado sobre el tema de las redes sociales y la necesidad de volver pública nuestra vida y nuestra felicidad. Ese tema me interesa y seguiré trabajando sobre él.

Angle