[Ocultar la barra de navegación] La posición actual en el texto está marcada en la barra. Haz clic en la barra para saltar a otra posición
Este texto es parte de:
Índice de contenidos:
Introducción
Introducción y edición crítica. Ordenanzas atribuidas a Agnès de Peranda sobre los capellanes y sacerdotes beneficiados de la iglesia del monasterio de Sant Antoni de Barcelona, 1260
Al cuidado de Núria Jornet Benito
1 Ordinacions de l’abadessa Agnès de Peranda (1260). Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, "Llibre d’actes capitulars", 1598-1824, Manuals, núm. 741, fols. 2-3.
2 Sensación de más dureza en los trazos generales de la letra y especialmente en los ángulos de la m, n, u; como también los remates en punta de las astas descendientes de la s, f y i larga, son algunas de las características de esta tipología.
3 Sobre las relaciones de la orden franciscana y los monasterios femeninos: H. Grundmann, Movimento religioso nel Medioevo. (Bologna: il Mulino, 1980), p. 221-239; 247-253. José García Oro, San Francisco de Asís en la España medieval. Santiago de Compostela: Liceo franciscano, CESIC, 1988; Ch. Gennaro, Chiara, Agnese e le prime consorelle: dalle pauperes dominae di s. Damiano alle clarisse, a Movimento religioso femminile nel secolo XIII. (Assisi: 11-13 oct. 1979). (Assisi: Società internazionale di studi francescani, 1979), p. 184-185.
4 Anna Castellano, Pedralbes a l’edat mitjana: història d’un monestir femení. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1998, p. 178.
5 Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, Col·lecció de pergamins, núm. 745.
6 Jacques le Goff, "Les gestes symboliques dans la vie sociale. Les gestes de la vassalité", a XXIII Settimane di Studio del Centro Italiano di Studi sull’Alto Medievo, Spoleto, 1976, p. 679-779.
7 Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, Llibre d’atorgacions, professions y òbits del monestir de Santa Clara (1598), Manuals, núm. 739, fol. 71.
8 Anna Benvenutti Papi, "La santedat en àmbits femenins: funcions i representacions entre l’edat mitjana i l’edat moderna", a Santes, monges i fetilleres. Espiritualitat femenina medieval. Dossier de: Revista d’Història Medieval, 2, 1991, p. 9-28.
9 1312, febrer, 11 . Viena. “Confirmació de l’abadessa Clara de Janua per part del ministre dels framenors a l’Aragó, fra Romeu Ortici”. Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, Col·lecció de pergamins, núm. 740; 1326, setembre, 27 . “Confirmació de l’abadessa Sança de Conques per part del ministre dels framenors a l’Aragó, fra Ramon Bancals”. núm. 771.
10 A medida que avance el control sobre el monacato femenino, veremos que esta penalización se impondrá con mayor frecuencia des de fuera. Así por ejemplo, en las Constituciones de Benedicto XIII, impuestas tras la visita de fra Tomàs Olzina al monasterio en el año 1408 , se precisa que será el Papado el que determinará qué tipos de castigos se impondrán a quien se desvie de estos estatutos.
11 Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, Llibre dels càrrechs i oficis del present monestir de Santa Clara (1598), Manuals, núm. 743.
12 Arxiu Diocesà de Barcelona, Reg. Grati., 1411-1412, fol. 143.
13 Privilegi d’Innocenci IV (1248, setembre, 5. Lió). Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara Col·lecció de pergamins, núm. 375. Sebastià Roger anota también este derecho y lo describe en estos términos: “l’abadessa no té obligació de rebre monges si el Papa no ho mana”. Llibre dels càrrechs i oficis del present monestir de Santa Clara (1598), Manuals, núm. 743, fol. 2.
14 En las Constituciones generales del padre Juan Merino (1639), válidas para toda la familia femenina franciscana, la elección de la abadesa es el resultado de una votación secreta de todas las monjas con más de 6 años de profesión; el ministro provincial, que preside la elección, tiene voto y derecho de arbitrio e imposición de una candidata en el caso de que hubiera divergencias entre las religiosas. Cf. J. Merino (O.F.M.), Constituciones generales para todas las religiosas sujetas a la obediencia franciscana en esta familia cismontana. De nuevo recopiladas de las antiguas y añadidas con acuerdo del Capitulo general celebrado en Roma a 11 de junio de 1639.
15 Per a aquest monestir, vegeu: Montserrat Cabré i Pairet, El monacal femení a la Barcelona de l’AEM: Sant pere de les Puel·les. Segle X-XI. Tesis de llicenciatura inèdita, Universitat de Barcelona, 1985. I Sant Pere de les Puel·les, un monestir de dones. Exposició. Museu d’Història de Catalunya (11 de desembre de 2008 a l’1 de març de 2009). Dossier de premsa.
16 Per a aquest monestir, vegeu: Josep Maria sans Travé, El monestir de Santa Maria de Vallbona: Historia, Monaquisme i Art. Lleida: Pagès Editors, 2010.
17 Cit. M. J. Arana. Y sigue que el uso del manipulo dava: “la potestad para leer la Epístola”.
18 Cit. M. J. Arana, "Las Abadesas y religiosas. El poder de jurisdicción y las insignias clericales", en Mujeres sacerdotes ¿Por qué no? Reflexiones históricas, teológicas y ecuménicas. Madrid: Publicaciones Claretianas, 1994.
19 “Así pues, a las que ahora llamamos Abadesas, antiguamente llamaban diaconisas, más como ministeriales que como madres”. Abelardo, P.P.L.178, Ep.VII. Cit. M. J. Arana.
20 Montserrat Cabré, "Estrategias de desautorización femenina en la Querella de las mujeres, siglo XV", en De leer a escribir I: la educación de las mujeres: ¿libertad o subordinación? Madrid: Al-Mudayna, 1996, pp. 77-97.
21 Diana Sartori, "Por qué Teresa", en Diótima, Traer al mundo el mundo. Objeto y objetividad a la luz de la diferencia sexual . Barcelona: Icaria, 1996, pp. 41-78.
22 Annarosa Buttarelli, Sovrane, Potere e Politica no sono la stessa cosa, Liguore, 2009, p. 129-130. La meva traducció.
23 Per a aquest monestir, vegeu: Núria Jornet Benito, El monestir de Sant Antoni de Barcelona. L’origen i l’assentament del primer monestir de clarisses a Catalunya. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat (Scripta et Documenta, 76), 2007.
En la Biblioteca Virtual de Investigación Duoda desde el 28 de marzo de 2012.
Última modificación en la BViD: 2012-04-29.
Esta obra tiene licencia Creative Commons
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España (CC BY-NC-SA 3.0).
Una versión imprimible de este texto está disponible para su descarga. Reconocimiento de autoría, edición y fuente es necesaria para su uso, reutilización o difusión.
Núria Jornet Benito

Doctora en Historia Medieval, Paleografía y Diplomática por la Universidad de Barcelona, con una tesis sobre la primera comunidad de clarisas en tierras catalanas (fundación y archivo) (El monestir de Sant Antoni de Barcelona: l’origen i l’assentament del primer monestir de clarisses a Catalunya. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2007). Máster de Arxivística y Gestión de Documentos (Associació d’Arxivers de Catalunya i Universitat Autònoma de Barcelona), con un trabajo final sobre el notariado catalán (Catàleg dels protocols notarials de Vilanova i la Geltrú. Barcelona: Fundació Noguera, 2001). Docente de Paleografíaa y Diplomática y Archivos en la Faculdad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Barcelona. Directora de Duoda. Centro de Investigación de Mujeres (UB) desde diciembre de 2009.
Miembra del grupo de investigación consolidado “Biblioteca Virtual de investigacións Duoda” y del proyecto de investigación “Claustra. Atlas d’espiritualitat femenina”, que integra aspectos de organización del patrimonio documental de las comunidades religiosas femeninea de la época medieval y moderna en los reinos peninsulares, y de topografía e historia monásticas. Entre el año 2009 y 2010 coordiné, con la Dra. María-Milagros Rivera y la Dra. Mª Elisa Varela, el proyecto, encargo del Institut Català de les mujeres (ICD), Moments de la història de les mujeres a Catalunya (publicado en la web del ICD: (http://www20.gencat.cat/portal/site/icmujeres). En el año 2010 dirigí, con la Dra. Teresa Vinyoles, el proyecto de la Xarxa d’Universitats Joan Lluís Vives Diccionari biogràfic de mujeres, un total de 657 biografías de mujeres de diferentes ámbitos de conocimiento, áreas de actuación, cronologías, de las tierras de lengua catalana (Cataluña, País Valenciano, Ilas Baleares, Cataluña Norte y Sur de Francia): (http://www.dbd.cat/)
Una de mis líneas de investigación es la gestión de la memoria a lo largo de la historia y su materialización en los archivos, como también los aspectos de lo que se podría denominar la sexuación de la memoria. Interesada por la configuración e historia de los archivos y depósitos de la memoria escrita en las comunidades monásticas, por la función y perfil de las archiveras dentro de la comunidad y, en general, por el papel del archivo en el marco de la memoria femenina.
En el ámbito de la historia de las mujeres, me intereso por la espiritualidad femenina en la época medieval, en especial por la primera topografía de la orden de Santa Clara en la Corona de Aragón. Interesada también por otros aspectos de la fundación y organitzación monásticas como el estudio de las ordenanzas, las constituciones y otros documentos de archivo de autoría y/o escritura femeninas. Finalmente, he investigado figuras y prácticas de mediación femenina en la época medieval.
Formo parte de la Comissió d’Arxius del Servei d’Arxius de la Federació de Monges Benedictines de Catalunya.
Publicaciones destacadas:
-“Inés de Peranda i Clara de Janua. Dues figures carismàtiques o la fundació del monestir de Sant Antoni de Barcelona”. Duoda. Revista d’estudis feministes, 22 (2001). pp. 41-57.
-Las sentencias espirituales atribuidas a María de Cervelló: el discurso femenino de la orden mercedaria”. Mujer y cultura escrita. Del mito al siglo XXI. Gijón: Trea, 2005, pp. 75-85.
-La Diferència de ser dona. [Recurso electrónico]. Recerca i ensenyament de la història = La Diferencia de ser mujer...= Die Differenz eine frau....Barcelona: Duoda. Centro de Investigación de mujeres, cop. 2004 (1 disc òptic, CD-ROM) i web: http://www.ub.edu/duoda/diferencia/index.html.
-“La relación con los recuerdos: la autoridad y el poder de la memoria”. En: Las relaciones en la historia de la Europa medieval. València: Tirant lo Blanc, 2006, pp. 18.-53.
-“Memoria y genealogía femeninas: la leyenda fundacional del primer monasterio de clarisas de Catalunya”, La historia de las mujeres: perspectivas actuales. XIII Coloquio Internacional de la Asociación Española de Estudios de Historia de las Mujeres (Barcelona, 19-21 octubre, 2006). Edició CD-Rom.
-“Memoria, historia y archivo en el monasterio de Sant Antoni i Santa Clara de Barcelona”, Boletín de la ANABAD, 2008, núm. 4, oct-dic., pp. 297-305.
-“Administrar desde la libertad” (con Mª Elisa Varela), en La universidad fértil. Barcelona: Octaedro, 2010.
-Els miralls de Clara d'Assís: el naixement de l'Orde de Santa Clara en terres catalanes”; L'escriptura femenina als monestirs medievals: Agnès de Peranda; “La pregària diària: el llibre d'hores”; “Biblioteques de mujeres: la biblioteca de la Reina Maria”; “Memòria femenina als monestirs medievals: les llegendes fundacionals”; “La reforma dels monestirs femenins en la construcció de l’estat modern (segle XV)”, En: Moments de la història de les dones a Catalunya.
-“Maria de Castella”; “Sança de Mallorca”; “Agnès de Peranda”; Caterina Sarrovirra, En: Diccionari biogràfic de dones.
-“Pràctiques i gestos de mediació femenina a la història medieval”, VI Seminari Internacional de Cultura Escrita Josepa Arnall i Juan: L'amor a l'Edat Mitjana. Textos i imatges (Girona, 10-11 desembre 2010).
-“La pregària diària femenina: els llibres d'hores catalans” (con Mª Elisa Varela Rodríguez), Le plaisir de l'Art au moyen âge. Mélanges offerts à Xavier Barral i Altet, Picard, París, 2012.
-“María de Cervelló”, En: Mujeres cristianas a lo largo de la historia. Burgos: Monte Carmelo (en premsa).
-Archivo y memoria en una comunidad monástica femenina, Escritura y sociedad (en premsa).
-“L'espiritualitat mendicant en femení en terres catalanes: el naixement de les primeres comunitats clarisses”, Jornades d’Història del monestir de les Avellanes (4-5 juliol, 2011) (The Journal of Medieval Monastic Studies, en premsa).
-“Sança de Mallorca, reina de Nàpols: la fundació monàstica en un projecte de consciència genealògica i espiritualitat franciscana”, Redes femeninas de promoción espiritual , Roma: Viella (en premsa).
Introducció
Introducció
Les Ordinacions i constitucions que l’any 1260 redactà l’abadessa de Sant Antoni de Barcelona sobre la celebració dels oficis divins que han de dur a terme els capellans i sacerdots de l’església del monestir, es troben copiades en els primers folis d’un Llibre d’actes capitulars de cronologia posterior, el primer que la comunitat començà a escriure i a sistematitzar a partir de la reorganització de l’arxiu monàstic a la dècada del 1590 i la intervenció de l’arxiver Sebastià Roger. 1Es tracta de dos folis en lletra gòtica de perfils que ens recorden la gòtica bastarda 2, escrits amb la voluntat de dotar al document d’uns elements formals que li confereixen solemnitat i una voluntat cal•ligràfica: caplletra treballada a l’inici del document, calderons i inicials dels diferents fragments amb tinta vermella. Tanmateix, el fet que es tracti d’una còpia inserida al començament d’un manual o llibre d’actes, ha fet que s’introdueixin en el text, especialment al començament, correccions amb rallats i interlineats, que esdevindrien infreqüents en la forma original del document.
En realitat el text de les Ordinacions es troba acompanyat d’altres dues ordinacions fetes amb posterioritat per una altra abadessa del monestir, Alamanda de Vilanova (1333- 1351), l’any 1260, que completen el comportament, la manera de fer i el perfil del grup d’homes, capellans i beneficiats de l’església del monestir, que assisteixen la cura espiritual de les germanes.
Si bé no consta explícitament el nom d’Agnès, tant la data del document, 1260, dins del seu abadiat, com la tradició comunitària la situen com a autora d’aquestes ordinacions (vegeu Estudi biogràfic d’Agnès de Peranda).
La governança del monestir: les relacions amb el grup de beneficiats
Les ordinacions d’Agnès regulen la funció dels capellans i beneficiats de l’església del monestir. La comunitat monàstica necessità, des d’un bon començament, el servei de preveres per a la celebració dels oficis divins. Si bé la relació establerta entre les dues branques franciscanes, la masculina i la femenina, implicava la missió de cura espiritual per part de la primera —font permanent de disputes, d’altra banda—, sembla ser que aquesta es concretava més en la administració dels sagraments de la confessió, i especialment la pràctica de la prèdica, que era justament la missió principal de l’orde. Si pensem que estem en uns moments inicials de la història franciscana, que encara haurà de debatre aspectes essencials de la seva tradició, com la radicalitat de la pobresa de sant Francesc, els mateixos aspectes d’aquesta cura monialium 3 o en el fet que molts dels framenors no havien estat ordenats preveres, podem pensar en la necessitat que tingué la comunitat femenina de dotar-se de l’ofici de domer o capellà i fomentar ben aviat la pràctica de la institució de les capellanies o beneficis eclesiàstics (beneficiats).Les regles de l’orde de Santa Clara (tant la d’Innocenci IV, del 1247, com la posterior d’Urbà IV, del 1263) descriuen el capellà adscrit al monestir com una persona de bona fama i vida honesta, i edat no massa jove, madura i convenient. Segons la normativa haurà de comprometre’s a romandre de manera estable en aquell lloc, fent vots de pobresa i castedat; prometent obediència a l’abadessa; si bé, en darrera instància, poden estar també subjectes a la correcció i vigilància del cardenal protector i/o del visitador. Com a integrant de la família monàstica està obligat a seguir els mateixos dejunis que les monges, tot i que l’abadessa el pot dispensar si ho creu convenient o és incompatible amb l’exercici de la seva feina diària. El seu perfil s’assembla molt al dels donats o conversos que poden conviure també al monestir, amb els quals compartiria una similar dependència de l’abadessa, unes pràctiques de dejuni i una vestimenta semblant.
Aquest capellà adscrit al monestir i el grup, més o menys extens de preveres beneficiats, són les persones que subvenien a les necessitats de cura espiritual de les germanes, si més no en la celebració de la missa i d’altres oficis divins. Els frares de l’orde acudirien de manera més puntual, en funcions bàsicament de confessors, predicadors i visitadors apostòlics de la comunitat, així com presidint algun ofici solemne a les festivitats del monestir o en el sepeli de les monges. Alguns d’aquests beneficiats podien situar-se en el més estret cercle de confiança de l’abadessa i el convent, en ser nomenats procuradors generals o ecònoms del monestir. Ermengol de Solà n’és l’exemple més clar.
L’existència doncs d’aquest cos de domers i capellans beneficiats a l’església del monestir que s’encarreguen de l’assistència espiritual diària a les germanes —ajudats puntualment pels frares del convent de Barcelona, que assisteixen les germanes bàsicament en les misses solemnes, confessions, prèdiques i exèquies de les difuntes—féu que l’abadessa redactés unes Ordinacions destinades a la manera com aquests clergues havien de celebrar els oficis divins.
Les ordinacions regulen fins el detall l’actuació dels clergues beneficiats a l’església del monestir, incidint per exemple en aspectes formals o de ritual, com ara que no entrin a l’església ni celebrin els oficis sense sobrepellís, com a símbol de reverència; o que cada beneficiat hagi d’arreglar i ornar el seu altar. També es detalla la manera com els beneficiats celebraran les misses, establint una diferència entre la Missa conventual i la Missa privada –que haurà disposat algun testador o testadora entre les deixes pietoses al monestir. En aquest cas, s’estableix que cada un dels beneficiats cantin missa conventual a l’altar major, dedicat a sant Antoni, advocació del monestir, durant una setmana (siguin doncs hebdomadaris), i que se succeeixen en aquesta funció. Si hi hagués l’obligació per part d’un altre beneficiat de celebrar missa privada en dit altar, que es faci així. Una altra de les funcions dels beneficiats és la d’entonar un respons tres dies a la setmana, entre Quaresma i Advent, al cementiri del convent, i si s’ha d’enterrar algú al monestir, que rebin el cos amb els honors que calguin a la primera porta del convent. A les festes dobles i als diumenges, cal que diguin vespres i un d’ells, el que l’abadessa designi, canti l’Evangeli i l’Epístola del dia. Es fa referència finalment, que els beneficiats no poden passar la nit fora de Barcelona sense permís de l’abadessa.
El text s’inicia amb la necessària obediència i reverència que deuen els beneficiats a l’abadessa i es clou amb una referència al jurament que faran en mans d’ella i a la possibilitat de ser castigats en cas de no complir amb el jurament ni d’observar les dites ordinacions. El monestir germà de Santa Maria de Pedralbes, ens proporciona un document que conté una fórmula d’obediència que devien els preveres beneficiats a l’abadessa, i que no s’escaparia massa del que seguirien els beneficiats de Sant Antoni:
“E vós iurats per Deu e per aquests sants IIII Evangelis, que en aquest monastir farets lo servey del vostre benefici e d’aquesta esgleya segons que per la senyora reyna és stat ordonat, e que procurets segons vostre poder, lo profit e la honor del monastir, e que tot dan d’aquell esquivarets, e que obeyrets a tots manaments meus e de les succehidores a mi en la abbadia leguts e honests, e que a mi així com a senyora e patrona del monastir e a les mies succehidores deguda reverència farets”. 4
Seguint les Ordinacions de la reina Elisenda per a la comunitat de Pedralbes, si aquests beneficiats no complien allò estipulat i jurat se’ls podia privar de la ració corresponent de pa, vi i companatge, durant tants dies com l’abadessa i el convent creguessin convenients, i si el prevere en qüestió no desistia de la seva actitud rebel, se’l podia substituir en el càrrec per un altre. Ordinacions que continuen, sens dubte, la tradició i el model que inaugura l’abadessa de Sant Antoni.
A través dels documents on s’aplica, a la pràctica, el text i esperit de les dites ordinacions o constitucions, podem suposar un acte molt semblant al que es descriu a Pedralbes; això és, un ritual que incloïa prestació d’homenatge "a les mans i a la boca" i investidura en aquest cas d’un benefici eclesiàstic. Per exemple, en la presa de possessió del benefici de Sant Bernat a favor de Jaume Riera, prevere, de l’any 1313, subscrit davant notari i en presència de testimonis, es preveu efectivament un jurament de fidelitat del beneficiat en què Ermengol de Solà, clergue, en nom de l’abadessa Clara rep el jurament del dit Jaume Riera: “(...) dictus Jacobus de Riaria, tenendo manus suas infra manus dicti Ermengaudi sobrescrito osculo consueto, promisit de consensu Francisci Romei marmessor de Bernat Cantulli, el qual instituí la capellania dicto Ermengaudo pro dicta domina abbatissa stipulanti obedientia et reverentiam debitam observare (...)”. 5 Seguidament es procedeix a l’enumeració dels deures del beneficiat —que ens recorden les Ordinacions de l’abadessa Agnès— i seguidament a la investidura i possessió del benefici eclesiàstic, amb la presencia en aquest cas, com a objecte simbòlic, d’un missal. Són testimonis de l’acte, els marmessors de Bernat Cantulli, que instituí el dit benefici, i sobre el qual exerceixen un dret de patronatge.
Jacques le Goff 6 ha estudiat les fases i gestos que omplien els rituals de vassallatge, i que s’apropen a l’acte de possessió del benefici de Sant Bernat de l’església del monestir. És interessant com, després que l’abadessa, i en el seu nom el clergue-procurador del monestir, admeti el beneficiat amb el dit benefici, aquest darrer faci el gest simbòlic de la immixtio manuum; això és, el beneficiat, a la manera dels vassalls en els rituals de vassallatge i homenatge feudal, col•loca les seves mans entre les dels senyor, que les tanca en senyal de protecció. A continuació, en una segona fase o gest, es declara fidelitat al senyor, en aquest cas la promesa d’obediència i reverència, quedant segellat amb el gest del petó, l’osculum; que en els juraments feudals implicava un petó mutu a la boca com a senyal de reciprocitat. Le Goff inclou seguidament la resposta del senyor que acceptava el vassall com a "home seu" i l’investia amb un objecte simbòlic.
La història i trajectòria posterior de la comunitat recollirà una part d’aquest simbolisme, la commendatio in manibus, ja que serà present en el ritual de consagració de les novícies, tal com descriu Sebastià Roger a finals del segle XVI, i com també preveu el formulari d’oblació dels novicis segons la Regla de Sant Benet (família, la benedictina, en la qual es trobaran les nostres clarisses des d’aquesta centúria i fins a l’actualitat). El ritual que descriu l’arxiver passa per aquesta gestualitat: monges i escolanes presten obediència a l’abadessa amb besament de mans —“fent l’abadessa y la monja una creu ab los dits polses y la monja besa la creu dient; Jo, preste a V.S. canònica obediència y manual reverència”—; a continuació, se li donen les claus i passa a prendre possessió simbòlica del monestir, del seu espai, recorrent “l’abadia vella, l’archiu, la sacristia, el celler y el pastrim a hont li donen dos pans, y en aquell lo notari llegeix tot lo que ha escrit en los actes de possessió dalt dits y stipula la acta”. S’especifica a més, en aquesta confirmació de l’abadessa i presa de possessió, que la monja capitolera haurà de parar l’altar del Capítol i cobrir-lo de catifes, i davant d’ell situar una altra catifa molt llarga amb dos o tres coixins de seda; i que vigili que l’espai faci bona olor i hi hagi llums. La sagristana, per la seva banda, haurà de tenir parat l’altar del cor i posar-hi la crossa (el bàcul abacial) de plata. 7
La governança del monestir: una abadessa al segle XIII
Darrere del text de les Ordinacions se’ns perfila la imatge d’una abadessa d’una comunitat de l’orde de santa Clara del segle XIII. Sabem de l’autoritat i prestigi d’Agnès que la va fer destinatària de deixes i llegats que feren créixer el patrimoni comunitari i donaren al monestir un lloc en la topografia espiritual de la ciutat. Coneixem també l’aurèola de santedat que tingué en vida per a la comunitat mateixa i per als fidels, i el procés de devoció i santificació de què fou objecte un cop morta, quan el seu cos fou centre de veneració i de culte, en virtut de la seva capacitat taumatúrgica (Vegeu Estudi biogràfic d’Agnès de Peranda). Al llarg del seu abadiat es posaren les bases jurídiques, patrimonials i comunitàries del monestir, situat prop de la Ribera de Barcelona, en una àrea de creixement urbà i fort dinamisme comercial del qual participà.En aquest perfil, la figura d’Agnès podríem incloure-la també en el que la historiadora Anna Benvenutti Papi 8 ha anomenat les “santes abadesses damianites del segle XIII”, algunes de les quals foren contemporànies de la mateixa santa Clara, amb la qual la nostra Agnès reprèn, per exemple, un gest mimètic i simbòlic en voler renunciar a l’abadiat, i amb qui, segons la llegenda fundacional, manté uns lligams de parentiu.
Les atribucions d’Agnès, com a abadessa clarissa del segle XIII, són en general força àmplies; és l’autoritat màxima de la comunitat, només supeditada en algunes ocasions per d’altres autoritats eclesiàstiques com el cardenal protector, en la seva funció de "governador, defensor e corregidor de l’orde" i el visitador, en la seva funció de supervisor que la vida del convent s’adeqüi a la lletra i esperit de la Regla, almenys una vegada a l’any, i, és clar, els ministres de l’orde, en especial el provincial i més endavant el custodi i guardià del convent de Barcelona. La seva elecció corre a càrrec del capítol del monestir (format al seu torn per les monges professes), però ha de ser confirmada per alguna de les autoritats eclesiàstiques de què depèn: pel cardenal protector, segons ens diu la Regla d’Urbà IV, pel ministre provincial dels framenors de l’Aragó, en els dos casos que coneixem per al monestir de Sant Antoni de Barcelona 9. A ella li deuen obediència tant les monges del convent, com els donats o conversos del monestir, així com els religiosos beneficiats a l’església del monestir. Les novícies finalment fan professió en mans de l’abadessa i davant de tot el convent.
Com mostra la Regla, l’abadessa ha de vetllar pel compliment dels preceptes que aquest corpus normatiu marca a la comunitat, pel que fa a l’hàbit o a l’alimentació o la clausura, determinant per exemple les possibles relaxacions o dispenses en el seu seguiment. Ha de manar conforme a la regla i prohibir o castigar 10 segons aquesta. A ella pertoca també atorgar els càrrecs o oficis del monestir, tants els interns encarregats a les monges, com els externs, com és el cas del procurador; si bé es menciona la necessitat que rebi el consentiment de tota la comunitat reunida en capítol, o de la major part d’aquest. Ha de convocar aquest capítol una vegada a la setmana com a mínim, que té una funció eminentment consultiva —excepció feta de l’admissió de postulants— per a l’elecció dels càrrecs i oficis, per a l’aprovació dels documents expedits i segellats per tota la comunitat o per a decidir negocis importants que hagi d’emprendre el convent. És també el lloc on l’abadessa pot donar compte de la seva gestió, cada tres mesos, si bé la Regla admet l’opció que aquest retuda de comptes es faci davant de quatre sors elegides especialment per la comunitat; i, a un altre nivell, és l’espai on es tracten les qüestions que afecten la vida de la comunitat i aquells assumptes que afecten més especialment la Regla i el seu compliment disciplinar. En aquest sentit, les monges hauran d’acusar-se públicament de les seves faltes i a continuació l’abadessa els imposarà una penitència concreta; en el cas que l’ofensa hagi anat contra una companya, l’ofensora haurà de demanar perdó de genolls.
En relació al benefici eclesiàstic, coneixem per les dades posteriors que ressenya l’arxiver Roger en el seu manual de càrrecs i oficis del monestir, que l’abadessa podia tenir el dret de patronatge i de col•lació sobre els beneficis instituïts a l’església monàstica, per la qual cosa podia nomenar i escollir el titular, si no de tots, d’una part dels beneficis eclesiàstics 11. Avançant en la cronologia, tanmateix, s’aferma el control i el poder d’intervenció del bisbe de Barcelona sobre aquest àmbit de la governabilitat del monestir. N’és una mostra, la llarga controvèrsia que enfrontà la comunitat i el bisbat a l’hora de nomenar Bernat Oliver com a beneficiat del benefici de Sant Jaume, i que comportà fins i tot la intervenció papal. O paradigmàtica també l’anotació que es registra a la cúria episcopal a començaments del segle XV quan des del bisbat es dóna llicència als beneficiats de “Sancti Damiani, hodie Sancta Clara, ad constituendum procuratorem pro defendere iuribus beneficium contra abbatissam” 12, mostra dels nous temps en què s’exerceix un fort control i es va llimant progressivament l’autoritat i capacitat d’autonomia de les abadesses medievals.
La tendència general doncs s’adreça a limitar l’autoritat del càrrec d’abadessa i a retallar-ne les seves atribucions; així com a una major ingerència externa (sobretot en la figura de les autoritats franciscanes, ja el ministre provincial, el visitador o custodi) en els afers interns de la comunitat. Un altre exemple el tindrem també en la capacitat i autonomia inicial amb què comptaren les abadesses per rebre postulants o novícies, sense cap limitació o coacció, llevat del cas d’una menció especial de la cúria romana 13; una atribució que serà progressivament limitada tant pels decrets de visita que marcaven les autoritats franciscanes, com i sobretot per les onades de reforma que afectaren els monestirs femenins. 14
En l’Europa del segle XIII el text de les Ordinacions defineix doncs un moment concret, marcat pel poder i l’autoritat de les grans abadesses, que administren en un sentit ampli el monestir i el convent, el territori. És el moment de les abadesses de Sant Pere de les Puel•les, a la mateixa Barcelona, que comptaven amb la facultat de nomenar càrrecs, atorgar beneficis, realitzar les visites canòniques i imposar penes i càstigs 15; de les abadesses de Vallbona, que comptaven amb un significatiu poder civil i jurisdiccional, amb la capacitat de nomenar batlles del seus dominis 16; fins l’exemple emblemàtic de les abadesses del moment, de Las Huelgas, que exercien el senyoriu jurisdiccional sobre un extens territori.
La benedicció o imposició de les mans a les seves germanes o rebre la professió religiosa dels frares de l’Hospital del Rey, que devien obediència i submissió a l’abadessa de Las Huelgas; l’homenatge amb besament de mans que l’abadessa de Conversano (Itàlia) rebia dels seus súbdits, asseguda en un baldaquí, amb mitra, bàcul i estola, com semblant homenatge que rebien les de Fontevrault; el poder d’excomunió de moltes d’elles; o, de nou en un exemple proper, l’estola diaconal que portaven les abadesses benedictines del monestir de les Puel•les de Barcelona i que, seguint l’ús que en feien les abadesses de l’orde de Santa Bàrbara de Colònia, “donava la potestat de llegir l’Evangeli” 17... són accions i pràctiques que conviuen en el moment d’Agnès i de les abadesses del XIII.
Justament a l’entorn de les abadesses de Las Huelgas, però fent esment d’altres exemples coetanis, la teòloga Maria José Arana indaga, en aquesta genealogia femenina d’algunes abadesses medievals, la capacitat que exerciren aquestes dones en els àmbits no solament civils sinó també en d’altres aspectes sagramentals significatius. Fa esment, en aquest sentit, de la crítica i reprovació papal que Innocenci III va dirigir a l’abadessa de les Huelgas el 1210, i per extensió, a un seguit d’abadesses de la diòcesi de Palència i Burgos, recriminant “beneïssin les monges de la comunitat, escoltessin confessions de llurs pecats i, llegint l’Evangeli, presumissin de predicar-lo públicament”. 18 La teòloga enllaça aquestes atribucions de les abadesses medievals, progressivament recriminades i prohibides sobretot per les instàncies eclesiàstiques però també per les civils, amb les de les diaconesses de l’Església primitiva 19, en una vinculació que donaria un aspecte de la governabilitat i de l’autoritat, de les nostres abadesses trescentistes, i amb elles Agnès, significatiu: en moure’s en àmbits no estrictament materials de la vida comunitària i entrant en el terreny de la gestió de l’espiritualitat.
Posar ordre, fer ordre
Les pràctiques i els espais de l’espiritualitat i, molt especialment, el context més institucionalitzat i estable del monestir o convent, permeteren a les dones moments i ocasions per a escriure, dir-se i expressar-se. La presa de la paraula i l’escriptura es desenvolupà en diferents registres, no exclusivament sota el referent místico-espiritual (la paraula femenina relatant una pròpia experiència espiritual i de comunicació amb la divinitat) o literari (amb l’ampli ventall del que Montserrat Cabré anomena "gèneres conventuals" que integra la poesia, els actes sagramentals o el teatre, els llibres de memòries i les cròniques, els llibres de receptes, etc. 20)L’espai comunitari del monestir i del convent va acollir i propiciar també d’altres pràctiques d’escriptura femenina més pròximes a la quotidianitat i a l’estar en relació, vivint en una comunitat, i, en el cas, de l’abadessa o priora, governant. Una escriptura que, seguint les paraules de Diana Sartori per descriure l’escriptura de Teresa de Jesús, “és capaç de crear i mediar vida social femenina” 21. Escriptures i documents (ordinacions, regles, constitucions...) que es creen en relació —en les "comunitats sorals" que per la teòloga Mary Daly esdevenen una possible via de veritat i de llibertat—, i que ajuden a vertebrar un espai i un moment, "fan món" i creen un orde. Són paraules que mantenen viu el vincle amb l’experiència, i amb la necessitat concreta; dirigides a la comunitat, a les seves semblants, i per tant, com Diana Sartori extreu del pròleg de les Moradas de Teresa , circumscrites en un lloc, en un context de comunicació, d’una Santa Teresa mediadora i "mare", com era anomenada per les seves monges, que funda un orde reformat, i amb ell crea també un nou ordre de la realitat. O bé són paraules, com les de les Ordinacions, que gestionen aspectes de la vida comunitària, i, en concret, la relació amb els homes que s’ocuparan, de fet, d’una part de la gestió espiritual del monestir; creen món, fan un orde, inventant pràctiques de govern, administrant en la gestió material i espiritual de la comunitat. La filòsofa Annarosa Buttarelli ha posat justament l’èmfasi en les regles monàstiques i conventuals perquè esdevenen un “lloc d’interès grandiós per qui té passió per la política, en el sentit que poden ser considerades veritables i pròpies constitucions que ordenen la convivència. Constitueixen un món i posen en ordre un món a venir en què es creu, s’hi compromet i el vol testimoniar”. 22
Com Teresa de Jesús, Agnès de Peranda, fou també fundadora, creadora de nous espais comunitaris vinculats a la transcendència. Com ella també, el seu moment, fou un nou inici que la portà a la recerca d’una religiositat pròpia, en aquest cas en l’espiritualitat mendicant, essent primera abadessa del monestir de Sant Antoni de Barcelona, primer de la família clarissa en terres catalanes. 23
1 Ordinacions de l’abadessa Agnès de Peranda (1260). Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, "Llibre d’actes capitulars", 1598-1824, Manuals, núm. 741, fols. 2-3.
2 Sensació de més duresa en els traços generals de la lletra i especialment en els angles de la m, n, u; com també els remats en punxa de les astes descendents de la s, f i i llarga, són algunes de les característiques que ens apropen a l’univers de la gòtica dita bastarda.
3 Sobre les relacions de l’orde franciscà i els monestirs femenins a: H. Grundmann, Movimento religioso nel Medioevo. (Bologna: il Mulino, 1980), p. 221-239; 247-253. García Oro, San Francisco de Asís,… Ch. Gennaro, Chiara, Agnese e le prime consorelle: dalle pauperes dominae di s. Damiano alle clarisse, a Movimento religioso femminile nel secolo XIII. (Assisi: 11-13 oct. 1979). (Assisi: Società internazionale di studi francescani, 1979), p. 184-185.
4 Anna Castellano, Pedralbes a l’edat mitjana: història d’un monestir femení. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1998, p. 178.
5 Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, Col•lecció de pergamins, núm. 745.
6 Jacques le Goff, "Les gestes symboliques dans la vie sociale. Les gestes de la vassalité", a XXIII Settimane di Studio del Centro Italiano di Studi sull’Alto Medievo, Spoleto, 1976, p. 679-779.
7 Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, Llibre d’atorgacions, professions y òbits del monestir de Santa Clara (1598), Manuals, núm. 739, fol. 71.
8 Anna Benvenutti Papi, "La santedat en àmbits femenins: funcions i representacions entre l’edat mitjana i l’edat moderna", a Santes, monges i fetilleres. Espiritualitat femenina medieval. Dossier de: Revista d’Història Medieval, 2, 1991, p. 9-28.
9 1312, febrer, 11. Viena. “Confirmació de l’abadessa Clara de Janua per part del ministre dels framenors a l’Aragó, fra Romeu Ortici”. Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, Col•lecció de pergamins, núm. 740; 1326, setembre, 27. “Confirmació de l’abadessa Sança de Conques per part del ministre dels framenors a l’Aragó, fra Ramon Bancals”. núm. 771.
10 A mesura que s’avanci en el control sobre el monaquisme femení, veurem que aquesta penalització serà imposada "des de fora". Així, en l’aplicació de les Constitucions de Benet XIII, després de la visita de fra Tomàs Olzina el 1408, es determinava des del Papat quin tipus de càstigs eren previstos per aquells casos que es desviessin dels estatuts.
11 Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara, Llibre dels càrrechs i oficis del present monestir de Santa Clara (1598), Manuals, núm. 743.
12 Arxiu Diocesà de Barcelona, Reg. Grati., 1411-1412, fol. 143.
13 Privilegi d’Innocenci IV (1248, setembre, 5. Lió). Arxiu del Monestir de Sant Benet de Montserrat, Fons del Monestir de Santa Clara Col•lecció de pergamins, núm. 375. Sebastià Roger anota també aquest dret, descrivint-lo en aquests termes: “l’abadessa no té obligació de rebre monges si el Papa no ho mana”. Llibre dels càrrechs i oficis del present monestir de Santa Clara (1598), Manuals, núm. 743, fol. 2.
14 A les Constitucions generals del pare Juan Merino (1639), vàlides per a tota la família femenina franciscana, l’elecció d’abadessa és resultat d’una votació secreta de totes les monges amb més de sis anys de professió; el ministre provincial presideix l’elecció, té vot i dret d’’arbitri i imposició d’una candidata si hi haguera divergències entre les religioses. Cf. J. Merino (O.F.M.), Constituciones generales para todas las religiosas sujetas a la obediencia franciscana en esta familia cismontana. De nuevo recopiladas de las antiguas y añadidas con acuerdo del Capitulo general celebrado en Roma a 11 de junio de 1639.
15 Per a aquest monestir, vegeu: Montserrat Cabré i Pairet, El monacal femení a la Barcelona de l’AEM: Sant pere de les Puel•les. Segle X-XI. Tesis de llicenciatura inèdita, Universitat de Barcelona, 1985. I Sant Pere de les Puel•les, un monestir de dones. Exposició. Museu d’Història de Catalunya (11 de desembre de 2008 a l’1 de març de 2009). Dossier de premsa.
16 Per a aquest monestir, vegeu: Josep Maria sans Travé, El monestir de Santa Maria de Vallbona: Historia, Monaquisme i Art. Lleida: Pagès Editors, 2010.
17 Cit. M. J. Arana. I segueix que l’ús del manipulo donava: “la potestad para leer la Epístola”.
18 Cit. M. J. Arana, "Las Abadesas y religiosas. El poder de jurisdicción y las insignias clericales", en Mujeres sacerdotes ¿Por qué no? Reflexiones históricas, teológicas y ecuménicas. Madrid: Publicaciones Claretianas, 1994.
19 “Así pues, a las que ahora llamamos Abadesas, antiguamente llamaban diaconisas, más como ministeriales que como madres”. Abelardo, P.P.L.178, Ep.VII. Cit. M. J. Arana.
20 Montserrat Cabré, "Estrategias de desautorización femenina en la Querella de las mujeres, siglo XV", en De leer a escribir I: la educación de las mujeres: ¿libertad o subordinación? Madrid: Al-Mudayna, 1996, pp. 77-97.
21 Diana Sartori, "Por qué Teresa", en Diótima, Traer al mundo el mundo. Objeto y objetividad a la luz de la diferencia sexual. Barcelona: Icaria, 1996, pp. 41-78.
22 Annarosa Buttarelli, Sovrane, Potere e Politica no sono la stessa cosa, Liguore, 2009, p. 129-130. La meva traducció.
23 Per a aquest monestir, vegeu: Núria Jornet Benito, El monestir de Sant Antoni de Barcelona. L’origen i l’assentament del primer monestir de clarisses a Catalunya. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat (Scripta et Documenta, 76), 2007.
Sebastià Roger emprende en la comunidad monástica un decidido proceso de configuración de su archivo, que implica: la designación de unas responsables —monjas archiveras, siempre dos, una “major”, la otra, “menor”—, la creación de un servicio de archivo —con sus labores de clasificación, descripción, conservación y uso y acceso a la documentación—, la instalación de un depósito de archivo en un lugar concreto de edificio monástico —en una dependencia abierta al claustro, en unos nuevos armarios que completan las viejas arcas de documentos—, y la redacción de un reglamento (“De l’archiu del present monestir e de l’offici de les senyores archiveres”, Llibre de càrrecs i officis del present monestir de Santa Clara, 1598), como también el inicio de una serie de instrumentos de descripción con el perfil de inventarios, y otra línea memorial, cronística, destinada a dejar testimonio escrito de algunos aspectos esenciales de la comunidad (un libro con la relación de cargos y oficios a través del tiempo, otro con las entradas y profesiones de la monjas, y especialmente un libro de memorias o de cosas memorables).
Identificado en la documentación como escribano, Roger percibió por su trabajo un total de doscientas libras, a razón de dos horas diarias. Asímismo conocemos que antes de realizar el proyecto para Santa Clara —comunidad que, recordémoslo, hacía más de un siglo que había pasado a la familia benedictina— le habían contratado para un trabajo similar de institucionalización y organización del archivo el Capítulo catedralicio de Barcelona.
Administración (1)
Advocación (1)
Albacea (1)
Asistencia (1)
Autonomía (1)
Autora (1)
Autoridad (6)
Ayuno (1)
Bastarda (1)
Bien (4)
Castidad (1)
Cementerio (1)
Clausura (1)
Compañera (1)
Comunidad (22)
Convento (13)
Creadora (1)
Cuerpo (2)
Culto (1)
Dependencia (1)
Desautorización (1)
Devoción (1)
Diario (1)
Diferencia sexual (1)
Divinidad (1)
Duda (1)
Educación (1)
Escritura (4)
Espiritualidad (3)
Espíritu (2)
Excomunión (1)
Familia (3)
Fidelidad (2)
Fundadora (1)
Honor (1)
Hospital (1)
Hábito (1)
Iglesia (9)
Licencia (1)
Luz (1)
Medida (1)
Memorias (1)
Monacato (1)
Monasterio (34)
Monja (3)
Muerte (1)
Necesidad (3)
Obediencia (8)
Palabra (2)
Pasión (1)
Patrona (1)
Penitencia (1)
Perdón (1)
Pobreza (2)
Poder (6)
Presencia (3)
Priora (1)
Profesión (3)
Protección (1)
Puerta (1)
Querella de las mujeres (1)
Rebeldía (1)
Regla (7)
Reina (1)
Relación (6)
Religiosa (2)
Riqueza (1)
Sacramentos (1)
Santa (17)
Santidad (1)
Sentido (4)
Servicio (1)
Señor (3)
Sobrina (1)
Teatro (1)
Trabajo (1)
Verdad (1)
Vida (7)
Virtud (2)
Visita (1)
Voluntad (2)
Barcelona (España) (10)
Burgos (España) (1)
Conversano (Italia) (1)
Europa (1)
Fontevrault (Francia) (1)
Italia (1)
Palencia (España) (1)
Vallbona de les Monges (España) (1)
Agnès de Peranda (14)
Alamanda de Vilanova (1)
Anna Benvenutti Papi (2)
Anna Castellano i Tresserra (1)
Annarosa Buttarelli (2)
Benedicto XIII (1)
Chiara Gennaro (1)
Diana Sartori (3)
Elisenda de Montcada (1)
Herbert Grundmann (1)
Inocencio III (1)
Inocencio IV (1)
Jacques le Goff (3)
Josep Maria sans Travé (1)
José García Oro (1)
Juan Nicolás Merino de Heredia (2)
Maria José Arana (4)
Mary Daly (1)
Montserrat Cabré i Pairet (3)
Núria Jornet Benito (1)
San Antonio de Padua (1)
San Benito de Nursia (1)
San Francisco de Asís (1)
Santa Bárbara de Colonia (1)
Santa Clara de Asís (1)
Sebastià Roger (4)
Tomàs Olzina (1)
Urbano IV (2)
