La sustancia, la película más repulsiva del año

Ficha técnica

Nombre: La sustancia (The substance)

Género: Drama, terror corporal

Director: Coralie Fargeat

Guionista: Coralie Fargeat

Reparto: Demi Moore, Sarah Margaret Qualley, Dennis Quaid 

País: Reino Unido, Francia

Año: 2024

Fecha de estreno: 19-05-2024

Duración: 141 min.


Coralie Fargeat sorprende con el lanzamiento de La sustancia, su segundo largometraje. Cannes ha sido el lugar elegido para estrenar y galardonar esta película, consiguiendo el premio a Mejor guion. La directora, que en el transcurso de su filmografía siempre ha mostrado gran interés en conceptos como la venganza, la incredulidad y la creación de mundos únicos y aislados para contar historias, enseña esta vez una cara antes no vista. Utilizando la asquerosidad como vehículo de la narración, Fargeat no muestra escrúpulos, y se recrea en los horrores corporales, en el miedo al paso del tiempo y la vejez, a no ser suficientemente buena, a no ser querida. 

En el film, se presenta a Elisabeth Sparkle –interpretada por una inmejorable Demi Moore– una actriz de alfombra roja que atraviesa la caída de su fama, que ya ha quedado casi en el olvido, menos por un programa de televisión de gimnasia aeróbica, del que la despiden al comenzar la película. Derruida por esta noticia y viendo que esta situación muy difícilmente tiene vuelta atrás, sufre un accidente automovilístico al distraerse con el cambio de un cartel publicitario del que están arrancando su cara. En el hospital, un joven enfermero le proporciona un USB con el nombre The substance, que contiene un vídeo promocionando una sustancia, un producto que al inyectarse crea una versión más joven, más bella y más perfecta de una misma, pero siguiendo conectados como un solo ser. Finalmente, Elisabeth decide inyectárselo, apareciendo así Sue, encarnada por Margaret Qualley. Sue es la mejor versión de Elisabeth, pero las dos son una misma, alternándose cada siete días, sin excepciones. Después de que Sue decida presentarse al cásting para sustituir a Margaret en el programa de televisión y ganando gran fama, este cambio de cuerpo cada siete días se hará cada vez más complicado, provocando consecuencias irreparables y que las hará tomar decisiones cuanto menos problemáticas.

La explicitud carnal que desarrolla toda la trama, a simple vista, puede parecer innecesaria. Pero esta decisión tan macabra es intencionada para criticar la cosificación del cuerpo femenino y poner sobre la mesa un problema estructural que aún hoy sigue generando un malestar social intrínseco. Un malestar que afecta específicamente a la mitad de la población y que es generado por la industria televisiva, los cánones estéticos y la mirada masculina. Hace falta ver a Elisabeth desgarrarse la piel para poder experimentar de una forma literal el sentimiento que produce no ser “suficientemente buena”. Lo que se ha inculcado a las mujeres desde hace siglos y que se ha visto representado en las modas de las últimas décadas es hoy lo que se debe destruir desde su raíz, y para ello hay que mostrarlo de una forma literal. La violencia en la gran pantalla ya ha sido utilizada por grandes cineastas, como Kubrick o Haneke en el llamado cine de la crueldad, o en películas que también resonaron en Cannes como Titane (2021), la cual guarda grandes apariencias en la forma de representación de la trama con La sustancia. Es una herramienta más que el creador decide emplear para enfrentar al espectador con la realidad, y aquí ha funcionado. 

Margaret Qualley en un fotograma de la película. / Filmaffinity

A su vez, y aunque quizá no era su intención principal, La sustancia guarda elementos muy relacionados con el cine de terror y alude a clásicos de este género, como ese pasillo del estudio de grabación que es igual al hotel de El resplandor (1980). Basa el miedo en la experiencia femenina de no cumplir con los cánones ni lo que se espera de ellas. Así se ve también referenciando a películas como I, Tonya (2017), Black Swan (2010) o Jennifer’s body (2009), con la escena de Elisabeth frente al espejo que exterioriza toda la frustración por haber “dejado de ser perfecta”. Esta escena alberga todo un elemento terrorífico y consigue calar en el espectador femenino, identificándose con una experiencia prácticamente universal.

En definitiva, la película consigue mostrar e ironizar todas estas ideas de la hipersexualización y los cánones imposibles, creando un espacio de autocrítica, e incluso actuando como un espejo donde el público pueda verse reflejado y reflexionar al respecto. Fargeat pone delante de los ojos el ejemplo perfecto de cómo se puede llegar a sacar la peor versión de uno mismo en una misión suicida de buscar la mejor.

Imagen destacada: Cartel de “La sustancia” / Fuente: Maria Pelluz Vázquez
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