¿Qué significa idealismo?
La genealogía muestra dos nacimientos de la filosofía en tanto que pensamiento idealista: Platón y la filosofía clásica alemana. Pero hay que establecer la diferencia
(y no la identidad; porque no se explica nada apuntando tontamente hacia las identidades)
entre estos dos idealismos. Lo único que parecería que tienen en común sería la tentativa de dar respuesta al problema de la experiencia: Heráclito y su río (cfr. la traducción de Agustín García Calvo). Según ésta hay dos vías posibles para encontrar la verdad, puesto que la experiencia es doble e incompatible: el río es el mismo y también es diferente. Y hay, por lo tanto, dos tentativas de solución a la cuestión formulada por el fragmento de Heráclito:
Solución platónica: ha de haber dos realidades, una apariencial e ilusoria y otra ideal y auténtica. Es lo que se ilustra en la alegoría de la Caverna.
Solución alemana (tras la crítica trascendental): no existe una solución racional, es decir, una explicación que no sea mítica –y, por lo tanto, satisfactoria– a la diferencia entre sustancia y fenómeno. Por consiguiente, se ha de investigar no en el objeto sino en quien lo experimenta. La clave no está en el río sino en el bañista. Los alemanes piensan que la filosofía no trata (o que sólo ha tratado, desde que existe) sino de eso. Y Hegel consigue un mito (narración) de ese proceso como teodicea, hasta su definitiva consumación en el sistema del idealismo absoluto. ¿Qué pasa entonces con el positivismo y demás realistas (sobre todo Wittgenstein)? Algo muy importante, mucho más de lo que los profesores de filosofía creen, porque el positivismo y sus derivados se proponen sortear la solución idealista, tanto sea la griega como la alemana, cambiando el sentido de la pregunta.
¿Cómo? Simplemente se niegan a plantearla. La experiencia, la de la sustancia, noúmeno, la intelectual, o la fenoménica, para ser válida como tal ha de suscitar un cambio de ánimo, o sea, tiene que ser cierta, inspirar certeza. ¿Y cuál es el fundamento de certeza de la experiencia del bañista en el río de Heráclito? Para ellos, la filosofía debe de tratar acerca de ese fundamento y solo después, cuando se haya alcanzado esa certeza, puede plantearse la diferencia entre esencia y apariencia, entre un río que sea uno e idéntico a sí mismo y, al mismo tiempo, múltiple.
Hay que reconocer que la fórmula es astuta. En realidad proponen que toda filosofía sea un inacabable prolegómeno a una sabiduría que no se realizará nunca.
