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El auge del pódcast

El formato pódcast se adapta a las necesidades de una sociedad tecnológica y experimenta un auge de creación y consumo. 

El mundo de la comunicación es un organismo vivo en constante cambio. Prueba de ello es que los formatos de transmisión de información se rigen por modas y evolucionan en función de las necesidades de la época o de sus consumidores. Hoy es el turno del pódcast, una publicación digital en audio o vídeo -esto último en menor medida o de forma complementaria- que se difunde periódicamente y puede descargarse por Internet, y cuyos creadores y consumidores han crecido a una velocidad vertiginosa en los últimos años. 

La palabra “pódcast” es un neologismo inglés que combina los términos iPod -reproductor de audio portátil, producto dApple– y broadcasting -retransmisión-. El formato tiene su origen en los archivos de audio publicados en blogs a inicios de los 2000, pero fue con la Really Simple Syndication (la RSS es una aplicación que permite difundir y distribuir la información de una página web) cuando comenzaron a emitirse propiamente como programas, y se dio lugar al pódcast popularizado en el presente. Este formato pone en tela de juicio a los que opinan que la radio ha quedado obsoleta. De hecho, en diversos aspectos es similar a este medio, exceptuando que la selección de los programas a escuchar es personalizada. Al fin y al cabo, ambos son sistemas de comunicación hechos por alguien que quiere contar algo y para una audiencia que quiere escucharlo. 

Continente y contenido 

Algunas de las plataformas más extendidas desde las que se puede acceder a programas descargables son Spotify, iTunes, Ivoox o SoundCloud. Concretamente, Spotify es la que presenta una mayor oferta y demanda de pódcast. Actualmente cuenta con unos 700.000 programas de radio descargables y más de 320 millones de usuarios activos, de los cuales aproximadamente un 30% escuchan sus programas. Esta cifra aumenta por momentos: según revela la firma sueca, cada año se escucha un 200% más de pódcasts que el anterior.  

Para comprender este crecimiento exponencial en el número de oyentes del formato, es necesario conocer primero las utilidades del pódcast, lo que los usuarios buscan en él y las situaciones en las que los escuchan. Hay factores fundamentales que repercuten en su éxito. Sergi Crusells, miembro del pódcast Breaking Bad News (BBN) en YouTube, opina que las voces juegan un papel importante a la hora de prestar atención a un programa. «Tú puedes explicar algo muy interesante, pero si tu forma de expresarte no capta la atención, nunca va a llegar a nadie», afirma Crusells. De todos modos, si bien es cierto que los locutores que intervienen son piezas clave, el contenido es sin duda lo que prima. 

Algunos programas descargables permiten profundizar en temas que otras plataformas más generales ignoran o tratan superficialmente. Pueden contener desde charlas o tutoriales hasta música y conciertos, pero resulta difícil determinar los temas más exitosos. Por ello, se ha realizado una encuesta online a más de 140 personas de todas las edades y se han obtenido respuestas diversas: el 73% de los consumidores habituales de pódcasts dicen escucharlos para profundizar en un tema que les interesa; “aprovechar los ratos muertos o por la calle” y “relajarse” han sido las siguientes respuestas en las que más usuarios han coincidido, con un 40% y un 41%, respectivamente. En menor medida, los encuestados han dicho utilizarlos para estar al día de las noticias, complementar materias del colegio o aprender idiomas. Finalmente, y de forma aislada, hay quienes recurren a ellos para aprender sobre hábitos de vida saludable, para entretenerse y reírse, y para consumir programas de motivación y autoayuda. 

El porqué de su éxito 

Los usuarios pueden encontrar esos tipos de contenido en sus pódcasts favoritos, pero también es cierto que esta misma información puede obtenerse a través de otros medios. En ese caso, ¿por qué el pódcast? ¿Cuál es el motivo de su éxito? Miguel Pedrero, catedrático de la facultad de comunicación de la Universidad Nebrija, atribuye el auge de este formato a diversos factores. Habla de cómo los teléfonos inteligentes se han convertido en el dispositivo habitual de consumo de productos multimedia; casi el 86% de los jóvenes actuales aseguran escoger el smartphone como primera opción para ver series o escuchar música. Pedrero también menciona, además del éxito del sistema en streaming, el surgimiento de nuevas plataformas especializadas para ello -gratuitas en su mayoría- que promueven el uso del audio sobre el del vídeo. Precisamente eso, el hecho de que se pueda acceder tan fácilmente desde cualquier dispositivo y, generalmente, sin coste alguno para el oyente, es otro factor que favorece el éxito del formato y le ayuda a lograr una mayor expansión.   

Las nuevas ofertas de audio-entretenimiento han ofrecido una alternativa a la sobreexposición a las pantallas. En el último año, tras el confinamiento domiciliario, muchas personas desarrollaron aversión hacia el formato visual, explotado en exceso. Buscando formas de entretenimiento que les alejaran de las pantallas, algunos desarrollaron una preferencia hacia el formato auditivo, que ofrece tantas otras ventajas. 

El pódcast cumple habitualmente con dos requisitos fundamentales: tener un presentador -en ocasiones acompañado de más interlocutores- y tratar un tema concreto. Este último factor, la especialización, repercute de manera significativa en su audiencia: imponer un tópico supone condicionar el target o el tipo de usuario al que va dirigido. Este hecho, aunque aparentemente negativo, permite fidelizar oyentes y presentar así un espacio de publicidad idóneo para las marcas con el mismo público objetivo.

De hecho, darse cuenta del gran beneficio económico que puede crear un pódcast -más concretamente, cederlo como espacio publicitario- ha llevado a grandes firmas como Amazon a crear su propia plataforma de programas descargables, Audible, una aplicación que contiene audiolibros. 

Joan Orellana, también locutor de BBN, relaciona el auge del pódcast con la era de la inmediatez y de la actual tendencia a realizar diferentes tareas simultáneamente: «Las personas, en especial los jóvenes, somos cada vez más multitasking; es decir, hacemos muchas cosas a la vez. Así pues, creo que el pódcast es muy compatible con la realización de una actividad paralela». 

Orellana justifica el éxito del formato argumentando que se puede compaginar con el deporte y con otras actividades como dar paseos y viajar en metro. En este sentido, la versatilidad y comodidad también son fundamentos del boom de este tipo de transmisiones, ya que se pueden escuchar en cualquier momento y, al ser descargables son independientes de la cobertura que se tenga. 

La voz de la autenticidad 

Son muchos los jóvenes -y no tan jóvenes- que en los últimos años han comenzado a recurrir a este formato para crear y difundir diferentes contenidos. En el pasado, los estudiantes que emprendían proyectos propios eran una rara avis, pues los medios que tenían para expandir sus conocimientos eran más limitados.

Por otro lado, los medios de comunicación facilitan el contacto con potenciales referentes profesionales. Saber sobre la vida de ciertos personajes mediáticos y acceder a su contenido resulta increíblemente sencillo. Esto proporciona, sobre todo a los jóvenes, un gran abanico de ejemplos en los que inspirarse y a los que aspirar a igualar -e incluso superar-. La vida modernaNadie sabe nadaTED en españolThe wild projectYo InternetoEntiende tu mente Historia de España para selectividad son algunos de los pódcast que más repercusión han tenido en este país y, voluntaria o involuntariamente, han inspirado a muchos jóvenes a hacer lo mismo.  

Logotipo del pódcast El Var de Canaletes, presente en todas las plataformas. Imatge cedida per  El Var de Canaletes.

Gerard Fermín, cocreador del nuevo pódcast El VAR de Canaletes en YouTube, es un ejemplo de ello. Enamorado del fútbol -tópico en torno al cual gira su canal-, considera que el formato es el ideal para llegar a otros usuarios con la misma pasión que él de manera fácil. «La mayoría de las personas que quieren estar al día sobre un tema concreto lo hacen mediante las redes, plataformas de las que pueden disponer con un solo clic», declara Fermín, que ve en sus programas una perspectiva de futuro, un trampolín de experiencia para su vida profesional: «Se trata de una herramienta que me puede ayudar como futuro periodista». 

Emprender un proyecto así puede parecer sencillo, pero es saber organizarlo y llevarlo al éxito lo que resulta verdaderamente complicado. Ante la pregunta “¿qué recomendaríais a alguien que quiera empezar un pódcast?”, Crusells y Orellana responden con humildad: «No sabemos hasta qué punto podemos dar lecciones a nadie sobre este tema». Sin embargo, revelan su principio inquebrantable: la constancia: «Nosotros, antes de la pandemia, nos propusimos grabar todos los viernes por la mañana y, pese a que a veces se hacía duro, jamás desistimos en avanzar con el pódcast». Por último, añaden un consejo: tener identidad propia: «Al ser el pódcast un formato con miles de referentes, es fácil ser el sucedáneo de otro programa ya existente». Por ello creen que el cliché de “ser uno mismo” es válido en esta situación.  

Tener éxito en un mundo en constante expansión, cada vez más grande y competitivo, supone un riesgo. Al fin y al cabo, el pódcast es un formato que está en auge y para tener éxito es fundamental alejarse de lo mainstream y ser genuino: como suele decirse, uno tiene que gritar para oír su voz. 

Imagen encabezado: Algunos miembros de Breaking Bad News durante la grabación del pódcast. Imatge cedida per  Breaking Bad News.
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Estudiant de tercer curs en el grau de Comunicació i Indústries Culturals. Apassionada de les lletres, les noves formes de comunicació i les xarxes socials. Actualment responsable de Comunicació de l’associació cultural Amics de Gaudí, busca contínuament formar-se com a futura periodista.

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