EFEMÉRIDES

Hay dos cosas que me sorprenden en la proliferación de las conmemoraciones mediáticas de mayo del 68. Por una parte, que un buen número de quienes lo rememoran, no participaron en el acontecimiento sino que, o bien supieron de él por la prensa, o bien estaban todavía en la escuela primaria, o simplemente no habían nacido, de modo que de aquello sólo pueden tener una experiencia, ¿cómo llamarla..?, en el mejor de los casos, literaria (siempre y cuando pensemos que el periodismo, en cualquiera de sus facetas, puede ser –o hacer– literatura). Acerca de mayo del 68 sólo se leen ejercicios de la imaginación. Y, por otra parte, que esta efemérides se celebre en una fecha atípica, cuando han pasado cuarenta años, según el patrón periodístico que piensa los tiempos históricos en forma de décadas.

Puede parecer trivial, pero lo cierto es que cuarenta años son un lapso espurio si se lo piensa como efemérides. Ya no son “bodas de plata” y tampoco alcanzan a ser las “bodas de oro” de nada. ¿Qué se conmemora pues? ¿La consumación de otra década o la sempiterna nostalgia de la izquierda fracasada? Desde luego, no el cumplimiento de las proclamas de mayo del 68: ni una sola de sus consignas se ha cumplido, lo cual revela que la famosa de ellas (Soyez réalistes, demandez l’impossible!) es la única que se ha satisfecho a sí misma, pero sólo en su prospectiva de la imposibilidad. Sólo ha quedado de esa algarada la circunstancia mediática, como una memoria bastarda de pequeñas agitaciones y pintadas, muchas fotos de barricadas, de adoquines y de formaciones de policías antidisturbios delante de jovencitas con los pechos al aire: el último acto de presencia de París como ciudad estratégica de los cambios sociales. Y, en cambio, todas aquellas ideas enfebrecidas y sobrehormonadas, para lo único que han servido es para hacer memoria de ellas, para rumiarlas y, de paso, para construir una nueva efemérides moderna que sus propios líderes hoy en día deploran con vergüenza, o con la conocida retahila de los jubilados: “Éramos tan jóvenes y bellos…”

¿No será que mayo del 68 fue solamente un suceso, un scoop, como el gol de Koeman o el zapatazo de Zidane?

Zidane

Lo peor, lo más descorazonador es que, si aún estamos aquí dentro de diez años, veremos repetirse lo mismo, como en la pesadilla de Nieztsche.

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