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En busca de aliados: las opciones, recursos y requisitos legales del autor autopublicado

Cualquier autora o autor que quiera dar a conocer su libro al público descubre, más tarde o más temprano, que la escritura del manuscrito es sólo una parte del proceso. Tras teclear el celebrado “Fin”, los y las novelistas se encuentran a sí mismos ante un mercado competitivo, enorme y a veces confuso. ¿Con qué recursos y aliados cuentan los y las aspirantes a best seller? ¿Qué necesitan saber a nivel legal para poder avanzar en su camino?

El último Premio Planeta recibió nada menos que 654 manuscritos, récord histórico de la editorial. A ello debemos sumar los originales que se envían sin ser solicitados ni hallarse en el enclave del mentado concurso. La mayoría no podrán ser publicados o, siquiera, valorados por cuanto las cantidades son ingentes. Por esta vía, si no hablamos de autores ya consagrados ni de celebridades, los libros que terminarán viendo la luz son escasos. Los criterios para tales decisiones, además, dependerán del juicio de cada editor o departamento editorial dentro del grupo, siendo difícil conocer la fórmula del éxito para cada caso concreto. Ejemplares bien maquetados o una elaborada carta de presentación pueden ser de ayuda, pero el éxito nunca estará garantizado.

«El último Premio Planeta recibió nada menos que 654 manuscritos, récord histórico de la editorial»

La alternativa que ofrece la editorial, bajo su sello Universo de Letras, son paquetes de autopublicación que incluyen desde meras impresiones o una primera corrección hasta maquetación profesional, distribución y presentaciones. Pese a tan atractiva propaganda, la inversión puede desincentivar pues estos servicios no bajan de los 799 euros para el paquete más sencillo y rebasan los 4 000 en el caso del más completo. Sobre este servicio sí se encuentra más información y su primer manuscrito data del año 2017, siendo un reflejo del auge experimentado por la autopublicación en los últimos años. Bajo este sistema, cuyo único filtro parece ser el económico, encontramos un total de 1 196 libros publicados, repartidos entre 820 autores. Este dato invita a pensar que no son pocos los autores que repiten tras su primera experiencia.

Edificio del Grupo Planeta en Barcelona. / Autor: Toni

Además de editoriales clásicas, con Planeta a la cabeza pero también muchas más de distintos tamaños, aparecieron a principios del nuevo milenio otras destinadas exclusivamente a publicar a esta clase de autores. Es el ejemplo de Lulu, plataforma de origen estadounidense destinada a la publicación de obras protegidas por la propiedad intelectual como pueden ser libros, fotografías o discos musicales. La empresa tiene presencia en España, donde su competidora directa es Bubok, de origen nacional creada en el año 2008 y con un funcionamiento similar en lo que a libros se refiere: con costes reducidos para el autor y fabricación y envío individuales bajo demanda a fin de evitar grandes inversiones iniciales, todo ello a cambio de un porcentaje de cada venta. Como no podía ser de otra forma, el gigante de las ventas en línea de Jeff Bezos, Amazon, cuenta con su propio servicio de autopublicación como paso natural a su importante venta de libros en todo el mundo. Amazon KDP (Kindle Direct Publishing) permite cargar los libros de autores noveles ya maquetados, añadir una portada al gusto, y poder tener a la venta el libro tanto en formato digital ebook como en papel clásico. Además de un público amplísimo y unos costes de fabricación y envío muy reducidos gracias a las economías de escala y el tamaño de la compañía, Amazon permite llevar a cabo campañas de publicidad o promociones que, sumadas al sistema de valoración por estrellas y comentarios, ayudan a dar visibilidad a esta clase de obras. Quien opte por este camino debe tener muy claro que las redes sociales, concursos y ferias literarias pueden constituir su mejor aliado a la hora de llegar a potenciales lectores.

También librerías se apuntan a promocionar esta clase de novelas. Estabelcimientos especializados de tanto renombre como La Casa del Libro o Gigamesh ofrecen sus espacios y un pequeño hueco en las estanterías para estos ambiciosos autores a cambio de un porcentaje pactado que puede rondar, por ejemplo, el 30%. Las condiciones variarán según la empresa. Por ejemplo, La Casa del Libro sí acepta novelas de autoras y autores autopublicados, eso sí, siempre que provengan de la mano de una distribuidora profesional. El contacto, en este caso, nunca se dará directamente con el escritor de la obra. Las posibilidades de esta colaboración incluyen, principalmente, la presencia del ejemplar tanto en librería física como en el portal web, así como la posibilidad de realizar presentaciones si la agenda y los aforos lo permiten. Para el caso de Gigamesh, referente unívoco de fantasía literaria, también se ofrece la posibilidad de tener novelas autopublicadas en sus estanterías, comenzando con entre tres y cinco ejemplares. El principal requisito y obstáculo aquí es la necesidad del autor de estar dado de alta como autónomo, a fin de poder emitir facturas en la relación con el establecimiento. Se pide, además, un mínimo de profesionalidad en la edición y huir de formatos estrafalarios o temáticas que no encajen con los estantes o género de Gigamesh. Quienes lo deseen, pueden enviar un ejemplar o documento informativo para ser examinado por ellos, nuevamente con la posibilidad de organizar presentaciones y con los gastos de envío y devolución siempre a cuenta del autor o autora.

Presentación literaria en La Casa del Libro. / Autora: Begoña Pozo

Así, la escritura termina siendo solamente una parte del proceso de autopublicación. Pero, al margen de la promoción y los contactos, aún queda un ámbito desconocido por muchos y que debe ser cuidadosamente tenido en cuenta a la hora de publicar un libro. Y es que todo lo que entraña una creación cultural y, más aún, un beneficio económico (o el intento de uno), tiene sus requisitos y consecuencias jurídicas. Es recomendable que los autores se preocupen de inscribir sus obras en el Registro de la Propiedad Intelectual, con tal de asegurar frente a terceros no sólo los derechos morales sobre la obra sino también los derechos de explotación de la misma para poder reproducirla y distribuirla. La gestión tendrá para los autores un coste de casi catorce euros, además de los gastos de impresión de la copia que se dejará en el registro. Más costosa resulta la obtención del ya mentado ISBN, que en 2010 dejó de ser gratuito para alcanzar un precio de entre 45 y 90 euros según el tipo de trámite.

«Todo lo que entraña una creación cultural y, más aún, un beneficio económico, tiene sus requisitos y consecuencias jurídicas»

En cuanto a la figura del escritor autopublicado, son muchas las dudas que suscita por desconocimiento o falta de criterio legal unitario. Si bien toda venta genera un ingreso en el cual debe verse reflejado el IVA, el autor no siempre tendrá que preocuparse del mismo por cuanto empresas como Amazon se encargan de gestionar tales tributos. Para el resto de los temas fiscales, queda abierta la duda de si el autor debe darse de alta como trabajador autónomo. Nuestros tribunales han intentado pronunciarse al respecto definiendo esa figura como aquella persona que lleva a cabo una actividad económica de forma regular con ánimo de lucro, representando la misma la fuente principal de ingresos. Así definido, parece plausible pensar que un trabajador por cuenta ajena que en sus ratos libres vende -a duras penas- un par o una docena de libros al mes, podría ahorrarse el papeleo y dolores de cabeza que conllevan ser autónomo.

Con todo ello, se aprecia no sólo un aumento del fenómeno de la autopublicación sino -y más importante aún- un cambio de este. La regulación muta y la tecnología lo hace mucho más rápido, ofreciendo nuevas posibilidades a quienes estén dispuestos a conocer y asumir los sacrificios que suponen ver la obra nacida de su imaginación en las estanterías de librerías o las manos de algún lector predispuesto. El tiempo dirá si este fenómeno resiste y la cultura nacional puede enriquecerse de ello o si, por contra, baja el suflé y todos estos escritores con algo que contar rinden armas ante el best seller de turno.

Colección de libros en una biblioteca. / Autor: Abhi Sharma
Imagen destacada: Comenzando el sueño de escribir una novela. / Autor: Excelsior Online Writing Lab
 

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