Departament d'Història Contemporània - Universitat de Barcelona
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Epistolario de Félix Sardá i Salvany: un estudio crítico (1858-1915)

Imatge de la publicació

A CÀRREC DE MIQUEL COLL MOSCARDÓ

 

1.- OBJETO

El presente trabajo es el resultado del estudio crítico de un fondo documental del máximo interés para comprender las relaciones entre sociedad, política y religión en el período de la Restauración alfonsina. El epistolario de Felix Sardá y Salvany, conservado en el Archivo de los jesuitas de Barcelona , nos permite aproximarnos a la mentalidad, la problemática y las iniciativas de una generación marcada por la confrontación con el liberalismo revolucionario, 
Félix Sardá y Salvany es un personaje singular de este periodo. Nació en Sabadell en 1841. Ordenado sacerdote en 1865, dedicó su vida a la propaganda antiliberal hasta el momento de su muerte (1916), ejerciendo un gran influjo como publicista en el sector más radical del carlismo. Sardá fue, tal vez, el más destacado apologista del integrismo antiliberal. Autor de un opúsculo que conoció numerosas ediciones hasta bien entrado el siglo XX, El liberalismo es pecado (1884), fue director de tres publicaciones, El Diario de Cataluña (1888), Diario Catalán (1893), y la Revista Popular, periódico de larga vida y celebridad (1871-1916).
Sardá fue también el ideólogo partido integrista, surgido tras la escisión del partido carlista protagonizada por Ramón Nocedal (1888). Punto de referencia de las polémicas periodísticas de los años ochenta, Sardá será implacable con la postura de los católicos que en admitían el régimen canovista como un “mal menor”. 
La importancia histórica del publicista de Sabadell reside en haber sido punto de referencia del antiliberalismo católico en las postrimerías del siglo XIX. Sardá iba a contribuir al retraso de la entrada de las fuerzas católicas en el juego político. Cuando cambió de actitud, a mediados de la década de 1890, el sistema político de la Restauración acusaba ya un desgaste notable. A finales del siglo XIX, resultará prácticamente imposible la construcción de un partido aglutinante de las masas católicas, con amplitud de miras y depurado de falsos prejuicios. 

2. FUENTES

Como apuntamos al inicio, el epistolario salvaniano lo encontramos en el Archivo provincial de los jesuitas de Barcelona. La azarosa historia de este Archivo podría explicar que falten algunas secciones. Componen este fondo 9.310 cartas, remitidas entre 1858 y 1915 por 1.799 corresponsales. También hemos podido acceder al Archivo del Seminario de Barcelona, donde fueron a parar poco más de veinte cartas. 

3. METODOLOGÍA

Tomando como punto de partida el inventario epistolar, organizado a partir de la lista nominal de los remitentes ordenados alfabéticamente, lo primero que hicimos fue registrar en una base de datos el contenido detallado de cada carta. Una vez realizada esta labor, clasificamos a los corresponsales en once grupos: jesuitas, políticos, clero integrista, militantes católicos, publicistas y editores, obispos, funcionarios eclesiásticos, católicos moderados, burguesía local conservadora. A los que se añaden dos grupos que hemos llamado respectivamente, sacerdotes neutrales o críticos, y “personalidades inquietas”. 
En su conjunto, el interés histórico de este material es desigual. Por ello el siguiente paso en nuestro trabajo fue seleccionar a los remitentes más importantes, y dentro de su correspondencia, escoger sólo las cartas más significativas. Tratándose de una fuente tal voluminosa, hubo que repasar varias veces el contenido epistolar, para quedarnos sólo con 707 cartas útiles, cuya referencia figura en el índice correspondiente. 
En las páginas de nuestro trabajo, hemos intentado reflejar lo más sustancioso del epistolario, debidamente contextualizado y explicado en la medida de lo posible. También hacemos referencia a los huecos o lagunas de la mencionada fuente, que en algunos casos suponen una pérdida importante. De esta manera, desarrollamos nuestro estudio crítico a partir de los grupos de remitentes. Comenzamos con los jesuitas, cuya correspondencia constituye el 20,36% del total. Destacan Celestino Matas, amigo y confidente de Sardá, Fermín Costa curtido en la experiencia del destierro y acreedor de una autoridad moral. Dos Superiores Generales de la Orden, Antonio María Anderledy y Luis Martín, varios provinciales, algunos miembros del colegio-teologado de Oña, publicistas del integrismo como Vilariño, Arcos, Solá, y Mon, etcétera. 
Entre los políticos destaca Ramón Nocedal, jefe del partido integrista. Félix Sardá también tuvo relación epistolar con varios prelados, entre los que destaca el obispo de Urgel Salvador Casañas El papa León XIII le escribirá en dos ocasiones. 
En el apartado del clero integrista, cabe mencionar a Gaietá Barraquer, historiador y a Gaietá Soler. Primitivo Sanmartí encabeza la lista de los publicistas afines a la causa antiliberal, y así hasta completar una lista de 218 corresponsales seleccionados. 

4. APORTACIONES

A partir del estudio y análisis de la documentación, podemos establecer algunas afirmaciones. En primer lugar, el contenido del epistolario salvaniano nos permite acceder de primera mano al testimonio de los defensores de la España “tradicional”, en el sentido más propio del término, que nos hablan de aquella España, políticamente incorrecta, que reacciona con las armas de la prensa escrita contra el orden liberal establecido. En segundo lugar, queda reflejado el esfuerzo de destacados eclesiásticos, empezando por el Papa, por conseguir la conciliación entre intransigentes y liberales, aunque se percibe una notable dosis de inseguridad en algunas tomas de postura 
La afinidad integrista de los jesuitas con Sardá pone de relieve un tema del máximo interés para comprender las repercusiones políticas de la predicación en aquellos tiempos. A través del epistolario salvaniano, también podemos vislumbrar el esfuerzo de los católicos liberales, en orden a conciliar religión y política. Éstos serán el blanco de aceradas invectivas por parte de los integristas como Sardá. La división de los católicos españoles tendrá enormes repercusiones en la evolución histórica de España. Se constata la lucha desesperada de los “perdedores” del carlismo, no menos que las limitaciones de un régimen que contaba con escasos políticos de talla, y que se iría erosionando sin remedio.
La Iglesia española de la Restauración considerada en su aspecto institucional, compuesta por personas de su tiempo, lo mismo que ocurría en la política o en la vida social, reaccionó con lentitud ante las nuevas realidades de la sociedad finisecular. Cuando a principios del siglo XX pueda advertirse con cierta claridad un cierto progreso en las postura política de la Iglesia, había ya un problema mucho más acuciante que la división de los católicos, la cuestión social. Los distintos problemas in resolver se encabalgarán, acabando por precipitarse violentamente en las décadas siguientes.

5. CONCLUSIONES

El valor del epistolario de Sardá consiste en el contenido histórico de sus cartas, pero también en la gran variedad de corresponsales. Es una fuente altamente sugestiva, por cuanto invita a seguir profundizando en temas muy centrales de la historia de España, en un periodo que todavía aparece con demasiada oscuridad y al que no es fácil aproximarse con prejuicios. Siete son los temas que nos sugiere el epistolario de Sardá. El primero, se refiere una constante de nuestra historia contemporánea, a saber la tensión entre la Iglesia y la revolución, que debe seguir investigándose con objetividad y rigor. El segundo, relacionado con el anterior, la pugna entre la afirmación de la identidad católica y otras maneras de pensar. 
En tercer lugar, incierto, o más bien malogrado éxito del catolicismo liberal español, pues aunque oficialmente la jerarquía admitía el régimen liberal como un mal menor, no puede afirmarse que este equilibrio fuera ni fructífero ni mucho menos duradero. Creemos que es otro gran tema a seguir profundizando. También nos parece de interés el magisterio del papa León XIII en relación con la conducta política de los católicos. La actitud del papa Pecci fue encomiable por lo que se refiere a España, a partir de 1880. Su doctrina era más avanzada inveterado tradicionalismo hispano. La aplicación de sus enseñanzas, sin embargo, distó mucho de ser satisfactoria. 
Otra cuestión, evidente en el epistolario de Sardá, es el papel de la prensa periódica que tanto proliferó en esta etapa. No cabe duda del carácter “problemático” de la propaganda católica de la Restauración, que tanto contribuyó a exacerbarlas pasiones partidistas. Utilizada como un instrumento de poder religioso por carlistas e integristas, este tipo de prensa tenía una función ante todo militante y ofensiva. Se benefició en muchos casos de la movilización y colaboración del clero. Fue especialmente grave el caso de Cataluña, dónde el clero, presente y activo en muchas asociaciones católicas, ejerció un notable protagonismo en la difusión de la doctrina del integrismo. También se notará en esta prensa la presencia de los políticos católicos, que con sus luchas intestinas, la transformaron en tribuna política. La vinculación entre religión y política practicada por determinados sectores católicos, explica la propensión de muchas publicaciones, entre ellas la Revista Popular, y muy especialmente El Correo Catalán y El Siglo Futuro, a radicalizar las cuestiones relativas a la convivencia en la sociedad civil.
De no menos interés resulta el tema de la relación entre el catalanismo y la Iglesia, que en épocas posteriores tendrá un gran desarrollo. Por último, y como apuntábamos más arriba, destacamos como objeto de un ulterior trabajo de investigación, la implicación de los jesuitas en el integrismo católico de este período. La Compañía mostrará su repulsa hacia el liberalismo, sufrirá la persecución religiosa en los momentos de revolución, y la división en sus propias filas. También será destinataria del magisterio de León XIII sobre esta cuestión, y obedecerá pacientemente sus mandatos. La actividad de los jesuitas a favor del integrismo católico es un tema que valoramos del máximo interés para profundizar en la comprensión del período histórico que abordamos La correspondencia de Sardá nos brinda la posibilidad de pulsar el ánimo y la opinión de un grupo significativo y también influyente de jesuitas, en lo que a estas cuestiones se refiere. Concluimos nuestro trabajo presentando un anexo documental.



Miquel Coll i Moscardó és doctorand del Departament d'Història Contemporània de la Universitat de Barcelona.

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