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Textos políticos

Cine fórum. Significando miradas

VIOLETTE, DE MARTIN PROVOST

ASUNCIÓN LÓPEZ CARRETERO

VIOLETTE, DE MARTIN PROVOST

Violette, de Martin Provost

¿Una relación de affidamento?

Película que narra la vida de la escritora francesa Violette Leduc y su relación con Simone de Beauvoir. Relación de amistad y política, basada en la búsqueda de libertad de Violette sostenida por Simone de Beauvoir que la reconoce y apoya como escritora en su singularidad , reconociendo su gran talento y la importancia de su aportación para la vida de las mujeres.
Martín Provost el director, organiza la narración en 7 capítulos que recogen personas significativas en la historia de Viollette en los que nos trasmite la angustia del personaje.
Prevost es un director que tiene especial interés por el retrato de personajes femeninos, ofrece un relato que se abre en diferentes direcciones, sin embargo el hilo conductor , como él mismo dice, es mostrar el amor a la vida y la vitalidad que mueve a esta escritora a atravesar grandes tormentas personales transformándolas en apuestas de cambio en la realidad de las mujeres.



Comenté con Marisé la pasión que me conmovió en las entrañas al ver esta película, y ella me animó a amadrinarla en el cine forum de Duoda.

Violette, la protagonista, no se sintió una hija deseada. Es una hija bastarda, en palabras de la época. (Finales de la segunda guerra mundial) Alguien la trajo al mundo sin desearla , así es como ella lo siente. Violette, más adelante embarazada, no desea ser madre y aborta.
Su origen y la relación con su madre marcará toda su existencia. La relación ambivalente, que se desarrolla entre madre e hija, fruto de la sociedad patriarcal en la que viven, está magníficamente desarrollada en la película. Salvando los momentos históricos, nos podemos reconocer en esta ambivalencia de sentimientos que vivimos madres e hijas, hoy con más libertad gracias a esa genealogía de mujeres que nos han precedido. Dificultades en esa relación fundante que tan bien abordó Luisa Muraro en el “Orden simbólico de la madre” o también en el libro de Diótima “La sombra de la madre”.

Violette empieza su relato hablando de la percepción de sí misma como una mujer que es fea. Podemos leer entre líneas- una criatura no deseada- Ella se percibe así. En el trasfondo de la relación materna están los hombres y las relaciones que establecen con ella. Toda esta experiencia vital marcará su búsqueda de amor y de lazos. La soledad es vivida como algo atroz por Violette.
Los sentimientos entre madre y hija, están marcados por un claroscuro de luces y sombras, que generan tormentas pero también amor. Esta complejidad está espléndidamente tratada. Me referiré a dos escenas de la película . En una de ellas, la madre acude a ver a Violette y acaban durmiendo la madre en su cama y la hija en el suelo junto a ella. En otra de las escenas, la madre baña , viste y peina a una Violette –niña perdida y dolorida, que se deja cuidar. La ternura y las discusiones se cruzan en todas las escenas mostrando matices de esta relación ambivalente.
El enorme vacío que vive Violette, casi un abismo, logra atravesarlo gracias a la escritura. Una escritura de las entrañas que atraviesa el cuerpo, frente a la escritura más apaciguada de Simone de Beauvoir.
El encuentro con Simone de Beauvoir le permitirá realizar, no sin grandes dificultades, la travesía de la escritura. Una relación de disparidad entre dos mujeres que dará sus frutos.
Me quiero detener en esta relación de disparidad y de autoridad porque me resulta muy sugerente para algunas de las experiencias que vivo en las relaciones políticas con otras mujeres, también con las alumnas. Relaciones que son un tesoro a cultivar, pero que a veces son complejas de transitar.
Ambas quedan atrapadas por distintos motivos. Como distintos son sus mundos interiores y exteriores. Sus vidas , sus experiencias. Sus orígenes , sus realidades. Simone queda fascinada. Pero podría perderse en esa fascinación. El equilibrio que sostiene Simone, de reconocimiento y respeto pero no de confusión , resuelve felizmente estas diferencias que anidan en ambas . También Violette, va acogiendo las palabras de Simone, sin entrar en confrontación.
Esta transformación hace de esta relación un encuentro de dos mujeres libres. Simone tenía una libertad distinta de la de Violette y sin embargo en muchos aspectos era ella más libre.
El origen burgués de Simone, su paso por la universidad, la relación con sus colegas hombres, hace que ella sienta ciertas barreras que Violette salta en su escritura. Reconoce el volcán que hay en el interior de Violette. Es una artista , una poeta, eso es lo que asombra a Simone de Beauvoir. Inspiración, iluminación y capacidad de transitar por caminos que no han sido puestos en palabras por las mujeres. Una nueva forma de escribir que sale de las entrañas. Este reconocimiento mutuo es el que propicia un verdadero encuentro. La fascinación de Violette es de piel pero a la vez está llena de fantasía que ella proyecta en la imagen de esa mujer: Simone de Beauvoir mujer y escritora. Es su referente, la que le desbroza su camino.
En los diálogos podemos entresacar la fina ironía y el respeto de Simone por los sentimientos de Violette hacia ella. En uno de sus viajes Violette exclama : “¡No se vaya, no me deje”! Y Simone responde, “No ponga esa cara, solo me voy, todavía no estoy muerta”.
Cuando le presenta uno de relatos en el que muestra su amor por ella, Simone responde “Me enorgullece ser objeto de tanto amor”
En una de las visitas de Simone a casa de Violette, (Violette tiene la casa llena de fotos de Simone) . “Le parezco ridícula no”? Pregunta Volette y ella responde: “Si a Ud le gusta…”
En un momento paradigmático de la película Violette pregunta: ¿Qué puedo hacer para que Ud. me quiera?” No hay respuesta, tranquilamente Simone se pone a trabajar sin entrar en ese comentario.
Sin embargo hay mucho amor entre ambas. Dispar, pero amor que nunca cae en el abismo de la destructividad que a veces provoca la disparidad. El personaje de Violette tiene carencias distintas de las que pueda tener Simone, que quedan en la película más desdibujadas. Pero no hay enredo entre esas necesidades y fragilidades dispares. Simone la sostiene económicamente, sin decírselo, aunque finalmente Violette lo descubre. Llega al borde de la locura y Simone se cuida de acompañarla en su internamiento y velar por su tratamiento… Es un equilibrio difícil pero logrado.
Los estragos hacen que Violette de tanto en tanto vuelva caer. Simone la levanta volviéndola hacia si misma y su arte:¡Deje de quejarse no la aguanto!! Ponga a trabajar sus obsesiones.” “La escritura le dará algo que la sociedad le ha negado” Dos estilos de mujer y una época.
Violette se define a sí misma como un desierto que monologa… Pero cuando va avanzando en la escritura descubre el placer de la soledad y ese cambio nos muestra una Violette distinta en su forma de estar en el mundo.
Tras unos primeros fracasos y ese tiempo en un centro de salud , publica una obra que tiene éxito. Con ella ganó el Goncourt en 1964 con el título : “La bastarda”

Creo que se ha escrito poco del amor entre-mujeres desde una mirada genuinamente femenina. En el acercamiento entre dos mujeres la madre está presente. Por ello no puede nunca reducirse a la búsqueda de relaciones entre hombres y/o con mujeres que ha narrado el patriarcado. La relación entre-mujeres se presenta en una complejidad profunda. Nadie puede sustituir a la relación materna, tampoco otra mujeres, pero si ayudar a restituir ,- todo aquello que aún sin saberlo la madre puso en juego-, haciendo en la relación entre mujeres de la carencia un arte, en este caso la escritura. Existen también otras manifestaciones del arte de vivir y modos de concretarse que nacen del encuentro entre mujeres. Por ello es una práctica política que trasforma.

La película muestra también el mundillo artístico de París, poblado de hombres, que se asustan ante la verdad de Violette y que Simone defiende con determinación. Hay un punto en los hombres ,- incluso los aparentemente progresistas- , que la verdad de las mujeres les espanta porque les interpela demasiado. La libertad femenina presenta una radicalidad que solo puede germinar si las mujeres no nos auto-moderamos y nos apoyamos en esos saltos de sentido. Esto queda narrado en la película en las distintas en las escenas en las editoriales.
También es muy interesante como trata el mundillo artístico de hombres a Violette y como ella con su inteligencia vital los pone en cuestión.

La última conversación de Violette con Simone es un punto de inflexión en la película. Una Simone desolada porque ha muerto su madre encuentra consuelo en la compañía y la lectura de los escritos de Violette. Ahora es Simone quien derrama lágrimas por la muerte de su madre. Violette entiende muy bien su dolor:” “No se cómo haría si mi madre muriera”, son sus palabras. De hecho Viollette murió antes que su madre. La atmósfera de cariño y respeto envuelve la escena.

La vida de Violette y su relación con Simone de Beauvoir me ha llevado a reflexionar alrededor de la importancia y las dificultades de las relaciones entre-mujeres y a establecer algunas conexiones con las prácticas políticas que vivo.
Es fácil caer en los enredos que cada una ha vivido. En los huecos y carencias de nuestras historias, algunas sombras que permanecen ocultas para una misma. O que quizás no emergen hasta que se produce este encuentro con una mujer. La disparidad entre nosotras crea una fina membrana entre autoridad y poder, porque las carencias , sobre todo las no reconocidas generan sentimientos complejos. Volviendo a la película, si Simone no reconoce en Violette un modo distinto de estar , vivir y escribir cierra el camino a su originalidad y sin darse cuenta intenta que “sea como ella”. Esta forma de relación es sutil pero sucede a veces. También Violette puede tratar de complacerla en la escritura esperando ser correspondida afectivamente, no siendo fiel al deseo que las convoca. Reconocer los sentimientos que provoca una relación y a la vez preservar la creación no es tarea fácil. El esquema poder-sumisión, que llevamos muchas veces en nuestro interior puede hacer perdernos en las relaciones. Porque el poder no solo es mandar, también está lleno de silencios, incomprensiones, sentimientos contrapuestos. Y reconocer autoridad no es hacer monumentos, ni tampoco querer ser un monumento. Fluir y navegar en las dificultades me da fuerza en la relación con una mujer, y es una palanca que al trasformar-me internamente produce mundo. También con las alumnas. La película muestra que es posible no desbordarse en la relación con cariño y flexibilidad y a la vez firmeza para sostener el deseo. Al hilo de las experiencias vividas me surgen algunas preguntas.¿ Admirar es poner en juego una mirada amorosa?¿ O la idealización en el fondo es una forma de instrumentalizar a la otra mujer? ¿Aceptar esa idealización, no es caminar hacia un lugar poco creativo? ¿Cómo desplazar esas proyecciones ideales sin herir? ¿Cómo transitar las zonas oscuras y iluminar nuevos caminos más fructíferos? ¿Cómo generar un espacio de encuentro y creación entre mujeres resolviendo los conflictos de forma constructiva? Entrar en la complejidad de las proyecciones mutuas creo que no permite ver a la otra en su singularidad , en su originalidad. Lo personal es político dijimos. Pero para ello son precisas mediaciones creativas, abiertas cada vez a lo inesperado y lo nuevo que trae cada relación. Despegarme del cuerpo, de la relación viva me lleva a prácticas y palabras muertas, secas, repetitivas.
La película me hace resonar lo que hemos llamado relaciones de affidamento, que hemos vivido y cultivado en las prácticas políticas entre-mujeres que surgieron en el pensamiento de la diferencia sexual en Italia en los años 70 y que siguen hoy siendo una fuente de riqueza y de trasformación política.
Otra cuestión que me ha hecho conectar con el presente es la cuestión de la auto-moderación en la que podemos dejarnos llevar a veces, porque la fuerza femenina asusta , también hoy que el patriarcado ha caído, y no puedo renunciar ni retroceder ante ello. Ellas fueron valientes, se atrevieron. Tomarse la libertad es una apuesta siempre en movimiento.

Una buena película que generó una conversación intensa entre las y los asistentes.
Gracias Marisé por sostener este espacio de encuentro.
Mayo 2015

Universidad de Barcelona
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