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Enseñar lenguas extranjeras: ¿cuánto antes mejor?
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En torno a los efectos de la edad en el aprendizaje escolar de una lengua extranjera,
Carme Muñoz, Carmen Pérez, Mª Luz Celaya, Teresa Navés, Mª Rosa Torras, Elsa Tragant, Mia Victori
Universidad de Barcelona

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Resumen

El presente artículo tiene como objetivo abordar una cuestión de máxima actualidad, los efectos de la edad en el aprendizaje de un idioma. Para ello, los datos empíricos recogidos por nuestro equipo investigador de más de 1700 escolares y adultos se contrastan con cuatro ideas de probado arraigo en nuestra sociedad, que no siempre se ven corroboradas por nuestros datos.

Dos generalizaciones parecen ampliamente aceptadas hoy en día en relación con la adquisición de segundas lenguas (lenguas habladas en el entorno): a) los niños mayores, adolescentes y adultos son más rápidos y eficaces en los primeros estadios de aprendizaje que los niños más jóvenes; b) en el medio natural, los niños con un inicio más temprano tienen mayores posibilidades de llegar a niveles más altos de dominio de la lengua. Ahora bien, en el caso del aprendizaje de lenguas extranjeras, situación a la que responden nuestros datos, la segunda generalización es difícilmente constatable dada la relativa escasez (800 horas de instrucción en la enseñanza reglada, con muy baja intensidad) y menor calidad de la exposición a la lengua que se recibe.

El diseño de nuestra investigación nos ha permitido abordar el tema de las diferencias que se observan según la edad de inicio del aprendizaje, entre los 2 y los 18 o más años. En este trabajo nos centramos en el alumnado escolarizado en el marco de la E.G.B. y de la LOGSE y que por tanto inició el aprendizaje a los 11 y a los 8 años respectivamente. Hemos recogido datos de ambos después de 200 (Tiempo 1) y 416 (Tiempo 2) horas de clase y estamos procediendo a recoger después de 726 horas (Tiempo 3). Para ello elaboramos y administramos una variedad de pruebas en inglés, que cubren producción y comprensión escrita y oral, tanto de tipo más académico como comunicativo y en las lenguas maternas de los sujetos, español y catalán, así como un cuestionario con información biográfica y sociolingüística.

Las preguntas que planteamos con sus correspondiente evidencia empírica son las siguientes:

1. "Para los niños pequeños aprender idiomas es como un juego, que aprecian más que los mayores."
Nuestros datos evidencian que no es exactamente así. En primer lugar, existe una actitud favorable hacia el aprendizaje del inglés tanto en educación primaria como en secundaria (con una oscilación de 70,5% entre los alumnos de 11 años y 89% entre los de 14 años). En segundo lugar, la diferencia que se aprecia entre los dos grupos radica en los motivos que arguyen para dicha motivación: los más jóvenes, motivos de carácter intrínseco, como el factor lúdico, la metodología empleada y el profesor, mientras que los mayores, motivos más extrínsecos, como el futuro profesional.

2. "Los niños pequeños tienen más recursos para el aprendizaje de lenguas."
De nuevo nuestros datos sugieren todo lo contrario. Los recursos o estrategias de aprendizaje, entendidas como acciones o pasos adoptados, aumentan con la edad. A mayor edad las estrategias presentan mayor variedad y complejidad cognitivas. A menor edad se da mayor dependencia de otras personas y recursos externos, por tanto menor autonomía en el aprendizaje.

3. "Los niños pequeños no hablan mucho pero entienden mucho."
Nuestros datos sí parecen corroborar esta idea pero tan sólo en cierta medida. Al analizar las diferencias según la edad en cuanto al uso productivo de la lengua meta, en la tónica de las anteriores preguntas, se confirma la lentitud comparativa de los alumnos más jóvenes. El análisis de las habilidades receptivas interpersonales, muestra también una ventaja de los alumnos mayores. Sin embargo, en las habilidades receptivas pasivas (de simple reconocimiento de palabras o frases) no se dan grandes diferencias. Análisis estadísticos sugieren que en esta prueba, a diferencia de las otras analizadas, el dominio de la/s L1 (reflejo de una capacidad cognitiva que aumenta con la edad) no tiene una influencia significativa en el aprendizaje

4. "Cuanto antes se empieza, los resultados en lengua escrita son mejores."
Finalmente, esta idea tampoco se ve confirmada del todo en nuestra investigación. Por una parte apreciamos que ciertas estrategias compensatorias sólo desaparecen en relación con la edad, no con el número de horas. Por otra parte, con las mismas horas de instrucción, los sujetos de mayor edad de inicio obtienen mejores resultados. Con datos de sujetos de igual edad (12 años) y diferente número de horas (200 y 416 pues iniciaron a los 11 y 8 años respectivamente), apreciamos que aquéllos que se iniciaron antes sólo son mejores en el área de fluidez en relación con el léxico.

En conclusión, el ritmo superior de los aprendices mayores parece responder a un mayor desarrollo cognitivo que les permite aprovechar mejor la instrucción formal o explícita que se da en la escuela. Los aprendices menores sin embargo, no hallan la cantidad y cualidad de exposición lingüística típica de la adquisición natural que les permitiría utilizar aprendizajes implícitos. El adelanto de la instrucción en lengua extranjera que se anuncia en nuestro país no producirá efectos positivos si no se acompaña de mayor intensidad de exposición a la lengua, o la alternativa de utilizar la lengua extranjera en alguna asignatura curricular.


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Fecha de publicación: Marzo 2003
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D.L.: B-18.801-2003
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