La estructura de un trabajo académico puede variar según el tipo de documento (
TFG,
TFM o tesis) y el ámbito de especialidad al que pertenece. Así pues, se recomienda conocer la normativa que regula los TFG de cada centro, los TFM de cada máster o, en el caso de las tesis, la
normativa de la Universidad de Barcelona.
Aunque haya diferentes posibilidades, la estructura de un trabajo académico tiene que contener:
Cada parte de un trabajo académico tiene que respetar sus propias características; pero siempre que sea posible tiene que seguir criterios homogéneos, especialmente en los
aspectos formales, para conseguir la coherencia, cohesión, comprensión y legibilidad del texto final.
Se recomienda establecer la estructura del trabajo antes de empezar a redactar el texto, especialmente para los apartados grandes, y asegurarse de que sigue una exposición lógica y refleja la historia razonada de la investigación que se ha llevado a cabo.