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KILL BILL1, de Quentin Tarantino

IVETTE ROCHE ANDREU

KILL BILL1, de Quentin Tarantino

Kill Bill 1, 2003
Quentin Tarantino
Amadrinada por Ivette Roche Andreu

Buenas tardes a todos, y a todas…
por segundo año me siento muy agradecida de poder participar en este ciclo de cine forums que organiza Duoda, aquí en La Cuina de la Bonnemaison, desde el deseo de Marisé y el valor que damos muchas mujeres a ese arte del cine, a esas historias que nos cuenta y a su capacidad de crear simbólico femenino libre o no. Espero que pasemos una tarde linda y también que os llevéis y me lleve algo de provecho a casa.

Este año he tenido la necesidad de proponeros una película muy diferente a la del año pasado. Tarantino, el director este año es un hombre, uno que curiosamente fue compañero sentimental de la directora de la película que presenté el año pasado, Sofia Coppola, es un director, ahora a punto de hacer los 51 años, que es a la vez amado y odiado por la violencia que muestra en sus films. Él se crió con su madre, una estudiante de enfermería que, a pesar de estar un poco sola, se encargó de él con mimo y le inculcó el amor por el cine desde pequeño. Luego Tarantino no se formó en la escuela de cine sino viendo cine, y aprendió a hacer películas devorando los films que veía mientras trabajaba un club de video en los años 80. Su primer éxito fue Reservoir Dogs y unos diez años después llegó la película que nos ocupa hoy: Kill Bill vol.1 que se estrenó aquí en 2003. La película tiene una segunda parte pero yo he escogido para vosotras, vosotros solo la primera, que es la que a mi me impresionó más y a la que intuyo más fuerza.

Me ha costado traérosla, por la violencia que muestra, pero ha prevalecido en mi, el deseo de traerla, más allá del temor. En esta venganza, Tarantino enlaza la violencia con cierta ternura y también humor, con bastante gracia, según mi sentir . Tras las bellas coreografías, los chorros de sangre ( una sangre ya veréis, demasiado roja para ser sangre) y los bellos parajes y cuidados colores, existe algo más profundo en el relato de la Novia que yo siento como restitución. Es el relato de una madre masacrada que se toma la revancha y utiliza toda la fuerza de la que dispone para saldar cuentas y la fuerza de la que dispone resulta ser mucha. Yo intuyo en este relato un orden que subyace, y si la violencia parece ir siempre hermanada al desorden, en esta película, curiosamente, no la siento así. Y esta es la paradoja que he deseado traeros. La de una violencia que trae orden.

La película que veremos hoy va sobre la venganza de esta mujer y es una película que a mi se me aparece como alegoría o leyenda y es tal vez por eso, que la violencia que trae, me resulta más llevable. Esa alegoría de la que hablo es política. Pues la violencia que ejerce esta mujer le sirve para no sucumbir, ella y su vida, a la fuerza de otros. Me recuerda mucho al cuento de las 7 cabritillas que explico a mi hija. Le cuento cómo la mama de las cabritillas abrió sin dudarlo la barriga del lobo para sacar a sus hijitas y luego la llenó de piedras y la cosió de nuevo. Este es el cuento de otra venganza pues ésta no solo recupera a sus niñas sino que le llena de piedras la barriga para que éste se ahogue luego y evitar que vuelva a picar mañana a su puerta.

Así ante la pregunta de algunas de porqué me ponía en semejante situación, la de presentar en Duoda una película de un director y encima llena de sangre y luchas, solo sé responder que lo he sentido necesario.

El título resume el argumento que es muy básico: Kill Bill: Matar a Bill. Aunque hay quién sospecha que también en ese Kill Bill hay escondido un juego de palabras, bill es en inglés cuenta, así el título estaría diciendo: Saldar cuentas. Posiblemente el juego de palabras es buscado, porque Tarantino, es juguetón y rebuscado por naturaleza. Y no es menos cierto que la novia, tras el daño recibido, corta y resuelve por sí misma, decide ser ley y ordenar el desorden hasta saldar las cuentas.

Hablando de justicia y de hacer cuentas, esto es de equilibrar la balanza, me acuerdo de algo que escribió Simone Weil y que llevo siempre conmigo, ella dice en La gravedad y la gracia que quién nos infringe un mal nos eleva de rango. Pues yo siento que La Novia, a pesar de devolver fuerza por fuerza, es elevada de rango, aunque ella realice su venganza; como si su violencia fuese de otro rango. Y es que ella asume la violencia, la fuerza, como recurso legítimo de vida.

Recuerdo pocos diálogos de la película, uno de los que más aquí traducido sería cuando la Novia dice: Cuando la fortuna te sonríe al llevar a cabo algo tan violento y terrible como una venganza, eso es una prueba irrefutable no sólo de que Dios existe, sino de que estás cumpliendo su voluntad. Me es imposible leer esto y no encontrar coincidencias con lo que Luisa Muraro exponía en su artículo Dio è violent.

Según Luisa Muraro la actualidad con su falta de responsabilidad social, obliga a abrir el discurso sobre el uso de la violencia y a darle la espalda a la historia, preguntándose: ¿Hasta cuando se consiente? Llevándose la disponibilidad de una misma, la fuerza de una y dándose la licencia para usarla. Y que esa sería “una posible salida de un mundo que hace parecer estúpidas a las personas buenas” . Parece que Luisa justo esté hablando de justeza de usar la propia fuerza en según qué momento cuando ella dice “ La medida que hay que buscar está en la coincidencia entre justicia y justeza en el actuar, conciencia que hay que buscar no digo a ciegas pero casi, justeza de los medios, justicia de los fines y recortar las distancias entre la cosa justa que hay que hacer aquí y ahora”. No digo que lo que hace la Novia sea lo que está pensando Luisa, pues no me la imagino entre chorros de sangre con katana en mano, pero sí encuentro cierta similitud entre aquello que me traen ambas. Y es cierta legitimidad para usar mi fuerza sin culpabilidad ni remordimiento.

“Para que sirve la historia? Para pedirnos que paguemos ciertas viejas deudas…” Es de Luisa pero parece ya parte de la peli.

Os decía que siento este relato como alegoría y es cierto que la batalla que libra, no parece muy real, sino más bien simbólica, lo vemos sobretodo en el combate con los 88 yakuzas, proeza imposible de cumplir pero que, casi a modo bíblico, ella cumple, y explica el coste de esfuerzo y saber hacer así cómo el número de espadazos y cortes necesarios con los que se puede encontrar una mujer en su camino. Cuando ella dice que los miembros mutilados no deben llevarlos consigo, pues ahora le pertenecen, siento algo que no es de la realidad, sino un misterio que ordena. Esa pertenencia siento que es algo a reflexionar, y sí, creo que ella pone en juego algo que es simbólico.

Hanna Arendt habló también del rol enorme de la violencia en la historia humana, pero a mi solo me interesa su relación con la política, pues si la política es ganar en existencia libre sustrayéndonos del aplastamiento de las relaciones de fuerza, en este relato y en otros, esa ganancia se realiza con la gracia, pero también con la fuerza. He mirado diferentes mujeres que han ejercido la violencia en una causa justa para poder acercarme a esa idea, me han venido a la cabeza el cuadro de Artemisia Gentileschi: Judit y Holofernes, hermanado con la película por su barroco chorro de sangre, y la firmeza con la que Judit y su sirvienta, degüellan a Holofernes. También la actriz que defiende a los huérfanos al final de La noche del Cazador, la tierna abuelita que no duda ni un segundo en disparar protegiendo a los niños y niñas que acoge en su casa. También Antonia, en Antonia’s line, empuñará una escopeta contra la violencia que se acerca a su casa.

Ese sacar las garras, no es un acto sin pensar, sin alma. Durante la película vemos que a la Novia no la mueve la rabia desmesurada, sino una necesidad de orden y restauración. Esa medida u orden los puedo ver también en cómo respeta la llegada de la niña a casa de la escuela, cuando interrumpe la feroz lucha para saludarla, también en cómo antes de luchar con Gogo, a la que cree una cría descerebrada le da la oportunidad de irse o en cómo riñe al pequeño Yakuza y lo envía con su madre. También en el avión a Okinawa en el que Tarantino nos muestra a la novia escribiendo una lista, así muy cotidiana, cómo quién escribe la lista de la compra, en la que ella organiza el orden de su venganza, aprovechando el rato del viaje. Cómo haríamos nosotras en un avión o un tren, de camino a un seminario. Y tampoco muestra prisa, sino calma, cuando debe esperar a que su cuerpo maltrecho vuelva a funcionar, a conectarse, ni cuando busca la mediación del maestro de katanas, al que pide el arma con la que luchará con los yakuzas y con O’ren, y espera pacientemente algo parecido un mes, mientras el maestro le fabrica un arma por encima de todas las demás.

Clarice Lispector, habla según nos cuenta Luisa Muraro de aprender a usar a Dios, cuando La novia se va en busca de esa katana busca poner a Dios de su parte y lo consigue. Dice el maestro de katanas al entregársela: "Hace 28 años prometí ante Dios que no iba a fabricar nunca mas armas que maten gente. Pero en este caso simpatizo con tu objetivo y solo Dios puede perdonarme al romper mi promesa"

Enseguida os dejo con la película, pero antes quiero hacer constar que es una película en la que la maternidad es eje ineludible. La protagonista y guerrera es una madre, el relato parte de que ella está embarazada y va a casarse y es desde aquí que empieza el cambio, el gesto, la acción. La casualidad quiso que también Uma, la actriz, se quedara embarazada cuando iba a empezar el rodaje y éste se aplazó hasta unas semanas después de que Uma diera a luz a su segunda hija. Ésta a su vez, aceptó el papel con la condición de poder estar acompañada de su pequeña. No puedo evitar imaginarme el espacio de rodaje, tanta sangre y armas y golpes, y una niña de meses y su mama por allí, quizás le daba pecho entre toma y toma, igual su lloro irrumpía en algún momento y el equipo y su madre debían hacerse cargo de esa necesidad. Bueno, eso lo imagino yo, pero lo que es seguro es que ésta reciente maternidad ilumina el trabajo de la actriz en la película pues la Novia es sobretodo madre y Uma está especialmente radiante en esta primera película.

Gracias a todas por la confianza y por estar aquí,
gracias a Tarantino y a Uma por el relato de La Novia,
gracias a Marisé por cuidar de este ciclo de cine tan especial,
y a Duoda y a la Bonne por acogerlo.

Veamos la peli!

Ivette
Marzo 2014

Universitat de Barcelona
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