LO QUE ENSEÑA UN PERRO

En una cita de Krystoff Pomian que hace J.F. Lyotard (Cfr. La condición posmoderna. Trad. de M. Antolín Rato. Madrid: Cátedra, 1979. pág. 107) leo:

Sea la agresividad una variable del estado de un perro; crece en función directa a su enfado (variable de control). Suponiendo que éste sea mensurable, llegado a un punto, se traduce en ataque. El miedo –segunda variable de control– tendrá el efecto inverso y, llegado a un punto, se convertirá en huida. Sin enfado ni miedo, la conducta del perro es neutra (vértice de la curva de Gauss). Pero si las dos variables de control se cruzan, los dos puntos se acercarán al mismo tiempo y la conducta del perro se hará imprevisible, de tal modo que el perro puede pasar bruscamente del ataque a la huida, o a la inversa.

Estamos, pues, ante una catástrofe en el sentido de René Thom; pero catástrofe al fin.

(Que sea una catástrofe aritmética, por cierto, no te libra de ser abandonado o mordido por el can, ni de sufrir lo suyo por ello. En cualquier caso, lo que parece mentira es cuántas cosas enseña sobre los seres humanos la conducta de un perro.)

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