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Encuesta de la Danish National Research Foundation sobre las prácticas de depósito de datos de investigación y experiencias en cinco centros

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Rafael Aleixandre Benavent
Científico titular de OPI. UISYS, Unidad mixta de Investigación
(CSIC-Universitat de València). Ingenio (CSIC-UPV)


Open access to data: it’s not that simple (2017). Copenhagen K: Danish National Research Foundation. 27 p. Disponible en: http://dg.dk/wp-content/uploads/2017/11/Open-Access-to-Data-%E2%80%93-It.... [Consulta: 05/11/2018].


Para dilucidar las ventajas y los retos de la apertura de datos en la ciencia, la Danish National Research Foundation (DNRF) llevó a cabo una encuesta entre sus investigadores sobre el acceso abierto a los datos. Este informe, que presenta los principales resultados y un capítulo de sugerencias, también quiere dar respuesta a algunas preguntas clave como: ¿qué son «datos de investigación»?, ¿qué datos son relevantes para compartir?, ¿a quién pertenecen los datos?, ¿por qué la gente comparte voluntariamente esta materia prima tan valiosa? y ¿quién debería cubrir los gastos de mantenimiento de los grandes bancos de datos?

El estudio parte de la premisa de que las mejores prácticas se deducen escuchando a los investigadores y, por este motivo, la DNRF realizó una encuesta entre investigadores de todos sus centros de excelencia. De los 1.175 investigadores que fueron invitados a participar, 474 respondieron a la encuesta, lo que supone una tasa de respuesta del 40 %. El propósito de la encuesta era aclarar cómo y cuánto los investigadores están usando datos abiertos y también iluminar las fortalezas, barreras, oportunidades y desafíos de los datos abiertos. El informe se acompaña de las experiencias que narran cinco centros daneses que muestran cómo trabajar con datos abiertos puede potenciar la investigación y cuáles son los desafíos en cinco áreas de investigación diferentes.

  1. The Center for Permafrost (CENPERM), que trabaja con las interacciones entre el suelo, las plantas y los microbios, y los procesos de retroalimentación de los ecosistemas asociados al clima.
     
  2. iCourts Database on International Court Decisions, la mayor base de datos de decisiones judiciales de tribunales internacionales existente en la actualidad.
     
  3. The Centre for Urban Network Evolutions (UrbNet), un centro interdisciplinario con una gran base de datos en humanidades.
     
  4. The Stellar Astrophysics Centre’s (SAC), especializado en astrofísica.
     
  5. Center for Personalized Medicine in Immune Deficiency (PERSIMUNE), que explica cómo con un único número identificador es posible utilizar los datos generados por el sistema de salud cumpliendo los principios de legalidad y confidencialidad.

Resultados de la encuesta

Los resultados de la encuesta mostraron que es más común que los datos estén disponibles en ciencias naturales y en humanidades que en ciencias sociales, ciencias de la vida y ciencias tecnológicas. Aproximadamente el 32 % de los investigadores indicaron que sus datos están disponibles como datos suplementarios acompañando a los artículos de revista, aproximadamente el 20 % los depositan en un repositorio, el 17 % en memorias y el 8 % en el sitio web del proyecto.

En relación con las razones para poner a disposición los datos, las más importantes son: a) permite la validación o replicación de datos (el 81 % los encuentra muy o extremadamente importantes); b) es una buena práctica compartir los datos de la investigación (el 77 % los encuentra muy o extremadamente importantes); c) permite la contribución de los demás y fomenta la colaboración (el 73 % lo encuentra muy o extremadamente importante).

Entre las barreras para compartir, las dos más importantes son: a) «requiere tiempo y esfuerzo para preparar los datos» (el 46 % encuentra esta razón muy o extremadamente importante); b) «pérdida de oportunidades de publicación del estudio» (el 41 % encuentra esta razón muy o extremadamente importante); c) «los datos contienen información confidencial o sensible» (el 35 % los encuentra muy o extremadamente importantes); d) «otros pueden hacer un mal uso o malinterpretar mis datos» (el 30 % los encuentra muy o extremadamente importantes).

La distribución de las motivaciones para depositar los datos dio los siguientes resultados: a) financiación adicional para cubrir el coste del estudio (35 %); b) posibilidad de ser coautor en el trabajo subsiguiente tras la reutilización (32 %); c) saber cómo otros usan los datos (32 %); d) citación de los datos (32 %); e) mejor reputación académica (31 %).

En lo que se refiere a qué consideran importante los investigadores cuando utilizan datos de otros, las razones más importantes fueron; a) que los datos sean de alta calidad (45 %); b) que estén bien documentados (42 %); c) que se hayan obtenido de fuentes fiables (38 %).

Comentarios y sugerencias

Dado que la investigación se lleva a cabo, en gran medida, en las universidades, estas juegan un papel muy importante en la promoción del acceso abierto a los datos. Pueden fomentar la concienciación sobre la importancia del proceso, promoviendo una cultura de ciencia abierta y desarrollando políticas en las distintas áreas de investigación. Las políticas de datos abiertos deben ser dinámicas y reflejar continuamente las necesidades de los investigadores y el desarrollo tecnológico. También deben conocer las limitaciones que rodean a los datos abiertos y encontrar posibles soluciones. Las universidades podrían adoptar el acceso abierto a los datos de la investigación como un criterio, entre otros, para la promoción profesional.

Las instituciones individuales deben trabajar para el establecimiento de infraestructuras y un desarrollo sostenible a largo plazo que garantice la conservación y preservación de los datos. Los datos son, en muchos casos, muy diversos y requieren una gran coordinación a nivel nacional para aprovechar las oportunidades que ofrecen.

Para que la investigación pueda aprovechar al máximo los beneficios de los datos abiertos, es esencial la colaboración intra e interinstitucional. También es importante disponer de un órgano centralizado que se ocupe sistemáticamente de las cuestiones jurídicas y éticas que plantea el acceso abierto a los datos. Por otra parte, las instituciones podrían implantar programas de formación sobre cómo hacer que los datos estén disponibles, cómo reutilizarlos, cómo adquirir habilidades para su gestión de datos, etc.