Datos FAIR: hoja de ruta del factor humano, antes de la desilusión

Ciro Llueca
Director de Biblioteca i Recursos d’Aprenentatge
Director Editorial UOC
Universitat Oberta de Catalunya (UOC)


Barker, Michelle; Manola, Natalia; Gaillard, Vinciane; Kuchma, Iryna; Lazzeri, Emma; Stoy, Lennart (editors); Piera, Jaume (2021). Digital skills for FAIR and open science: report from the EOSC Executive Board Skills and Training Working Group. Brussels: European Commission. 67 p. Disponible en: <https://doi.org/10.2777/59065>. [Consulta: 30/03/2021].


En 2015, la Comisión Europea inició los trabajos para la creación del European Open Science Cloud (EOSC) que, cinco años y 320 M € más tarde, culminó con un prototipo de una infraestructura digital que persigue la compilación de todos los datos, servicios y herramientas de la Ciencia abierta que se generarán en la UE durante los próximos años, para ponerlos a disposición de la comunidad científica. El proyecto es ambicioso: quiere transformar la manera en que los investigadores acceden a los datos y los comparten, posicionando la UE en el liderazgo mundial en la gestión de datos de investigación.

El Grupo de Trabajo de Habilidades y Formación del EOSC se creó en el año 2020 con una vida prevista de doce meses y la coordinación de Natalia Manola (Universidad de Atenas) y Vinciane Gaillard (European University Association), para proporcionar directrices para el desarrollo y la formación en competencias digitales a partir de la premisa de que la mejora de las habilidades de los investigadores, del personal de apoyo a la investigación y de los proveedores de servicios son esenciales para el éxito del EOSC. El principal resultado de estos trabajos es el documento que hoy reseñamos.

El público objetivo del informe está formado por financiadores y legisladores; por las universidades y asimilados; los centros de formación; y por la propia EOSC y sus proyectos. Y el contenido se estructura en ocho apartados en torno a las competencias en datos FAIR1 y Ciencia abierta: Introducción; Estrategia EOSC; Desarrollo de profesionales; Colaboración para la mejora de estas competencias; Construcción de un repositorio de formación; Influencia en políticas nacionales; Recomendaciones finales (suma de las recomendaciones que acompañan a cada capítulo); y Conclusión. Dos anexos completan la obra: Casos de estudio; y Catálogo de formación.

La estrategia del EOSC contempla las competencias digitales porque parte de la hipótesis de que sin cultura de los datos no hay infraestructura útil. De hecho, el resumen ejecutivo de la obra avanza las prioridades del informe: desarrollar la próxima generación de profesionales de la Ciencia abierta y datos FAIR; colaborar para mejorar las habilidades digitales para datos FAIR y la Ciencia abierta; construir un nodo de conocimiento seguro y de larga duración para la formación en la materia; e influir en las políticas nacionales. Si este es el horizonte, el punto de partida apunta a la falta generalizada de experiencia en Ciencia abierta y datos (los retos derivados de la propiedad intelectual y la ética en la gestión de datos son elementos destacados, como preocupante es la falta de aprendizaje sobre gestión de datos en los niveles predoctorales); debilidad que se ve reforzada por la falta de una definición clara de los perfiles profesionales que pueden contribuir a esta meta, así como por la fragmentación de los recursos de formación.

En el desarrollo de la nueva generación de profesionales FAIR y de Ciencia abierta se reivindica el trabajo en equipo, capaz de generar mayores resultados que el de la suma de sus miembros. A las universidades y centros de investigación se les reclama una visión diversa de los puestos de trabajo y de las necesidades formativas del personal, que articula en cuatro ejes de actividad: TIC (desarrollo de software), bibliotecas (comprensión de los datos), investigación (producción de la investigación en cada disciplina específica) y público general (en el sentido de ciudadanía: los usuarios finales de la investigación). El capítulo 3.3. (p. 18) concreta estas consideraciones con un listado descriptivo de los perfiles, ejemplos de situaciones donde se requerirá actuar, y competencias necesarias. Así, transitan por este apartado investigadores, facilitadores EOSC, gestores de datos, ingenieros de software de investigación, profesionales de apoyo en infraestructuras, educadores EOSC, curadores de datos, auxiliares y bibliotecarios de datos, promotores de políticas, y ciudadanía. Si aplicamos el zoom al público de Blok de BiD, el auxiliar de datos «es un experto en la preparación y procesamiento de datos, incluyendo la selección, almacenamiento, preservación, trazabilidad y otros mantenimientos, así como difusión» y los bibliotecarios de datos son «profesionales expertos en gestión de datos de investigación, que utilizan los datos de investigación como recurso para apoyar al personal investigador en su gestión de datos (descripción, archivo, difusión)». Las competencias requeridas apuntan a una comprensión avanzada de los principios FAIR y CARE2; la capacidad de utilizar los servicios EOSC para cargar y preservar datos, así como para contribuir al desarrollo de la infraestructura; la habilidad de validar el cumplimiento de los principios EOSC en el uso de estos servicios; y la capacidad de aconsejar a investigadores y estudiantes sobre Gestión de Datos de Investigación, incluyendo su descubrimiento y reutilización de conjuntos de datos existentes, mediante los servicios EOSC. Se completa esta parte con dos recomendaciones con toque naif: utilización de la propia EOSC para el desarrollo de las iniciativas; y coordinación para incorporar estas competencias en los currículos universitarios europeos.

El apartado dedicado a la colaboración para la mejora de las competencias digitales en Europa se inicia con la figura de los centros de competencias, o sea nodos de formación integral para la adquisición de estas habilidades. A partir de 23 entrevistas se analizan ejemplos de espacios de formación de este tipo existentes en universidades, bibliotecas y centros de investigación (incluyendo el CSIC y la Universitat Politècnica de València, que destaca en la integración de estas competencias en los programas de formación continuada); pero también en infraestructuras de investigación (CESSDA, DARIAH), iniciativas nacionales y regionales (Bélgica, Grecia, Hungría, Italia y Suiza), y asociaciones profesionales (GLOBET, LIBER). El trabajo de análisis es exhaustivo, y el resultado apunta a acciones de formación; servicios de datos o ingeniería de software de investigación; recursos de orientación y servicios de asesoramiento (incluyendo asesoramiento sobre políticas y servicios); desarrollo de comunidades (por ejemplo, comunidades de formadores); catálogos de recursos, servicios o políticas; creación o difusión de estándares; servicios de evaluación (para formadores y aprendices, materiales de formación, etc.); y fomento de la colaboración entre los grupos de interés.

En la sección dedicada a la creación de un ecosistema federado, seguro y de larga duración que actúe como nodo de aprendizaje, se insiste en el formato de recomendaciones específicas para cada tipología de agente: los reguladores y financiadores deben prever inversión para crear estos repositorios; las universidades y centros de investigación tienen que saber cómo proveer y acceder a los recursos; los centros de competencias deben aprender cómo gestionar los recursos de forma interoperable, etc. El informe entra en el detalle de aspectos técnicos, como los esquemas de metadatos o los planes de calidad de estos nodos.

En el apartado de influencia en las políticas nacionales de ciencia abierta se amplía el zoom y se evidencian los problemas: actualmente, el desarrollo del factor humano no está asociado a políticas y programas adecuados. El análisis de nueve países (Portugal, Francia, Finlandia, entre otros) muestra poca coordinación interna: fragmentación de las prioridades en mejora de las competencias (muchas iniciativas, objetivos poco claros); ausencia de políticas nacionales específicas o integración de las competencias en muchas otras políticas; falta de uniformidad en los agentes que participan; numerosos programas formativos sin una acreditación específica; poco trabajo transversal que una competencias digitales, competencias vinculadas a datos FAIR y también las relacionadas con Ciencia abierta; y a menudo, acciones que tienen el foco principal en infraestructura, en detrimento del desarrollo profesional de las personas.

La conclusión general del informe insiste en que desarrollar las competencias del personal de apoyo a la investigación y los proveedores de servicios del EOSC es esencial para el éxito del proyecto. La frase final es muy significativa: «aunque este informe identifica los siguientes pasos para superar las lagunas existentes y las barreras para el desarrollo de competencias, hay que mantener el foco para continuar avanzando en él». Es decir, que «continuará ...».

El informe que hoy reseñamos es exhaustivo y riguroso, y apunta a elementos que en nuestro sistema universitario son ya una realidad; tímida y precaria, pero realidad. Puede parecer confuso que incorpore la Ciencia abierta, en el título y en todos los apartados, cuando de hecho está hablando sólo de datos: suena a imposición del título para amplificar su impacto cuando el informe ya estaba escrito. Y peca de un estilo que a los equipos de gestión parecerá excesivamente académico: con un lenguaje enrevesado, repetitivo, relleno de tecnicismos, y en general muy poco sugerente. En cierto modo contribuye a aumentar lo que denuncia: la borrachera de los informes y avisos de lo que hay que hacer con los datos de investigación. Pero compensa estas debilidades con un análisis certero de la situación generalizada de «pollos sin cabeza» en el sector de los datos de la investigación en los países europeos, y es pertinente en la definición de los roles que acompañan a la investigación, y de lo que se espera concretamente de cada perfil, a partir de las buenas prácticas analizadas dentro del contexto europeo.

En un año atípico, marcado por la COVID, este grupo de trabajo ha sido capaz de producir un buen análisis. Si transitáis por el ciclo de sobreexplotación de Gartner, justo después del pico de las expectativas infladas y antes de bajar hacia la curva de la desilusión, hallaréis la realidad que dibuja, y acierta, esta hoja de ruta para la mejora de las competencias del personal afectado por los datos de investigación.


1 FAIR, por el acrónimo en inglés de Findability, Accessibility, Interoperability, Reusability: datos buscables, accesibles, interoperables y reutilizables.

2 CARE, por el acrónimo en inglés Collective benefit, Authority to control, Responsibility, Ethics: Beneficio colectivo, Autoridad para el control, Responsabilidad, Ética. 

Una relación en tensión: ciencia abierta y evaluación científica en Iberoamérica

Nancy Diana Gómez
Grupo Tecnodoc
Universidad Carlos III de Madrid (UC3M)


Babini, Dominique; Rovelli, Laura (2020). Tendencias recientes en las políticas científicas de ciencia abierta y acceso abierto en Iberoamérica. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO; [Madrid]: Fundación Carolina. 184 p. (Ciencia abierta). Disponible en: 
<http://webcarol.antares-e.com/wp-content/uploads/2020/12/Ciencia-Abierta.pdf>. [Consulta: 10/02/2021].


El objetivo que persigue el informe es analizar el estado de las investigaciones y las políticas científicas en ciencia abierta, datos abiertos de investigación y acceso abierto en Iberoamérica, haciendo hincapié en la incidencia de estos paradigmas en la evaluación científica.
 
Para llevarlo a cabo plantea las siguientes acciones:

- Iniciar un debate sobre la evaluación científica y los indicadores de calidad considerados en la región.

- Contribuir a una comparación sistemática entre las políticas y lineamientos de la ciencia abierta, el acceso abierto y datos abiertos vinculados a las trayectorias de investigación de los científicos.

- Analizar alternativas, para vincular la evaluación de las publicaciones científicas con sus indicadores de impacto en el contexto del acceso abierto de cada país.

- Difundir las experiencias exitosas.

Las CONTU Guidelines y el préstamo interbibliotecario en los Estados Unidos: una mirada legal

Silvia Losa Vidal
Técnica en propiedad intelectual - Biblioteca
Técnica en protección de datos - Gerencia
Universitat Pompeu Fabra (UPF)


Oakley, Meg; Quilter, Laura; Benson, Sara (2020). Modern interlibrary loan practices: moving beyond the CONTU guidelines: an ARL white paper. Washington, DC: Association of Research Libraries. 42 p. Disponible en: <https://doi.org/10.29242/report.contu2020>. [Consulta: 14/02/2021].


La Association of Research Libraries de los Estados Unidos (ARL, en adelante) publicó, el verano de 2020, un informe para animar a las bibliotecas de aquel país a dejar de aplicar las CONTU Guidelines, es decir, las directrices que siguen muchas de las bibliotecas americanas para el envío y solicitud de copias de documentos (no de originales) a través del servicio de préstamo interbibliotecario.

La legislación de los Estados Unidos sobre derechos de autor, a través de la Copyright Act, autoriza el préstamo interbibliotecario de documentos físicos. Esto es así porque lo considera dentro de la llamada «doctrina de la primera venta» (es decir, de una manera simplificada, una vez el autor ha autorizado la primera comercialización de su obra, pierde el derecho de continuar autorizando las subsiguientes ventas, préstamos u otros actos de distribución); por lo que se refiere al envío de copias, la Copyright Act prevé una excepción específica para realizar reproducciones de las obras para ser facilitadas a través del servicio de préstamo interbibliotecario, siempre y cuando el envío agregado de estas no pueda substituir la subscripción o adquisición de una obra por parte de la biblioteca peticionaria; y también, incluye una excepción más genérica, la excepción probablemente más popularmente conocida de los derechos de autor de aquel país, la llamada excepción del fair use que permite legitimar igualmente, en muchos casos, la realización de copias para el préstamo interbibliotecario.1 

Un análisis necesario para un debate imprescindible

Maite Comalat
Facultat d’Informació i Mitjans Audiovisuals
Universitat de Barcelona (UB)


José Pablo Gallo León (coord.) (2020). Balance y proyección del informe «Prospectiva 2020: las diez áreas que más van a cambiar en nuestras bibliotecas». [Madrid]: Ministerio de Cultura y Deporte. Subdirección General de Atención al Ciudadano, Documentación y Publicaciones. 19 p. Disponible en: <https://es.calameo.com/read/000075335a95a56759aa5>. [Consulta: 28/01/2021].


En octubre de 2020, el Grupo de Trabajo de Prospectiva del CCB (Consejo de Cooperación Bibliotecaria) presentó los resultados del balance del informe que este mismo grupo publicó el año 2013 con el objetivo de dibujar la realidad de 2020. El año pasado fue, pues, el momento de valorar la evolución de las tendencias que se habían fijado. Tal y como se comenta en el documento-balance, esta es una tarea poco habitual, que se hace menos de lo que sería deseable, y este ya es un primer elemento que hace interesante el documento y su lectura. 

El balance tiene por objetivo evaluar el cumplimiento del futuro que se predecía y explorar la vigencia de las tendencias que se vislumbraban con un condicionante importante para tener en cuenta y es que «el texto original se conformó según una situación ahora desaparecida definitivamente.» (p. 4) El balance tiene, además, otras diferencias respecto al documento que evalúa, y es que el equipo que lo ha hecho es significativamente diferente porque algunos de los miembros han cambiado de contexto laboral y otros no han podido participar en él. Esto es perceptible en la lectura del documento donde el papel y evolución de algunas bibliotecas, y en especial en algunas comunidades autónomas, son motivo de reflexión y valoración extensa respecto a otros que se tratan de manera poco profunda aunque su papel y su implantación en el Estado sea mucho más generalizada. Esto, que no le resta interés al balance, sí que sería un elemento que trabajar más a fondo en el futuro. 

Los profesionales que finalmente han participado lo han hecho a través, por una parte, de una encuesta inicial para captar el grado de cumplimiento de las tendencias y, por otra, a través de un texto individual de valoración. Esto ha hecho, como se afirma en el mismo documento, que «Como fruto de opiniones diversas, el texto presenta una visión amplia y heterogénea del cumplimiento y la proyección futura de las tendencias.» (p. 5)

En el primer caso, la encuesta muestra que el informe fue más ajustado a la hora de definir las tendencias de futuro dado que estas se han hecho realidad en un porcentaje más elevado que los retos o las acciones que se preveía que las bibliotecas deberían desarrollar para afrontarlas.

Resulta difícil destacar los resultados sin repetir en exceso lo que el balance ya recoge de manera clara y ordenada y con interesantes reflexiones, tanto por lo que se refiere al papel y al futuro de los mismos centros, con una especial incidencia en las bibliotecas escolares, que en la pandemia pueden encontrar un revulsivo importante, como por lo que se refiere al papel de otros agentes: administraciones, asociaciones profesionales y universidades.

El balance se presenta siguiendo las diez tendencias que se marcaban en el informe Prospectiva 2020. Destacamos alguna de las ideas que se comentan en el informe por su relevancia, teniendo en cuenta que son retos todavía más importantes en el nuevo contexto que la pandemia ha generado. 

Por una parte, en lo relativo a la primera tendencia, aunque se detectan avances en la flexibilización interna, en la voluntad por una toma de decisiones más horizontal, en el aumento de la participación de la ciudadanía en estas decisiones y en una mejor integración de las bibliotecas dentro de sus instituciones, esta no es una tendencia generalizada. Se destaca, en esta línea, la crisis que han vivido muchas bibliotecas, sobre todo especializadas, cuyas instituciones no han entendido el valor añadido que las bibliotecas aportan y el hecho que el papel de las bibliotecas escolares se ha consolidado pero solo en aquellas comunidades autónomas donde existe un programa bien definido, planificado, coordinado y con apoyo económico de la administración educativa. En esta segunda línea, destacan Galicia, Navarra, Extremadura, las Islas Baleares y Andalucía.

La segunda tendencia evidencia la necesidad de reforzar proyectos compartidos, no solo entre bibliotecas sino entre instituciones del ámbito cultural, en los que las experiencias previas pueden ayudar a avanzar y superar los obstáculos. Esta colaboración, que parecía una tendencia clara, parece que ha frenado su evolución en un momento en el que sería especialmente importante la aportación que los profesionales de nuestro ámbito pueden hacer en la gestión de la información y en la formación en competencias de búsqueda e identificación de información fiable. 

En lo relativo a la tercera tendencia, el balance muestra el riesgo que la escasez de recursos ha supuesto, y supondrá, para muchas bibliotecas que puede verse agravado por la nueva crisis económica que se vislumbra después de la pandemia y que puede generar todavía más diferencias entre las comunidades autónomas. Las bibliotecas deberían trabajar de una manera más intensa la difusión de sus servicios y el acceso de la ciudadanía a todos los recursos que se ponen a su alcance con el impulso de la digitalización.

La cuarta tendencia ponía el acento en el perfil profesional, en la necesidad de profesionales flexibles y de equipos con conocimientos diversos. En este sentido, el balance muestra la contradicción dentro del propio entorno profesional donde la entrada de especialistas es vista, por una parte, como necesaria pero, por otra, también como una amenaza. La formación continua se convierte en una respuesta necesaria y vital que debe tener el apoyo de todas las administraciones.

La quinta tendencia centraba la atención en la función de las bibliotecas en la creación de comunidades, favoreciendo la cohesión social y garantizando la igualdad de oportunidades en el acceso a la información y, en esta línea, el balance destaca la necesidad de llegar a los colectivos más desfavorecidos y a los no usuarios, no únicamente desde las bibliotecas públicas, sino también desde las bibliotecas escolares y las universitarias. La necesidad de reforzar este importantísimo papel de las bibliotecas debería verse en la inversión pública y, también, en el aumento de la participación de la comunidad en la toma de decisiones, una línea en que parece que se ha perdido el impulso de períodos anteriores.

La sexta tendencia, las bibliotecas-ágora o las bibliotecas como tercer lugar, es la que se señala con un grado más alto de cumplimiento. Aunque no todas, las bibliotecas están haciendo un papel importante para responder a las necesidades de la comunidad: apoyo de formación, de búsqueda de trabajo, ayuda a colectivos desfavorecidos, entre otros. Un paso más allá, no obstante, implica cambios en los espacios, en el mobiliario, en el uso de los espacios exteriores que todavía no se han llevado a cabo. 

En cambio, a pesar de la importancia que pueden tener los espacios para responder a este papel de la biblioteca, la séptima tendencia, que fija la necesidad de unos espacios flexibles, acogedores y sociales, ha sido la menos tratada por los participantes. Pero esto, hasta cierto punto, es lógico ya que la crisis ha generado una grave falta de inversión que ha acabado generando unos espacios claramente desfasados.

Llama la atención el balance de la octava tendencia que destacaba el papel clave de las bibliotecas en la educación, el aprendizaje y las habilidades. En este caso, desgraciadamente, las bibliotecas no parece que hayan evolucionado tanto como se esperaba y no se han visualizado como pilares para la autoformación que la evolución tecnológica y social ha exigido a buena parte de la ciudadanía. Los miembros del grupo de trabajo insisten en la importancia de esta función propia de las bibliotecas y cada vez más necesaria: el aprendizaje a lo largo de la vida toma consistencia de una manera abrumadora. En este sentido, el informe destaca el papel de las bibliotecas escolares durante la pandemia como mediadoras en materia de lectura y en la alfabetización mediática e informacional.

La novena tendencia, que destacaba el papel de los servicios adaptados a una realidad digital, no ha cumplido la evolución prevista dado que, a pesar del incremento de servicios digitales y la personalización de la comunicación con los usuarios, las bibliotecas han tenido dificultades para generar contenidos digitales de manera ágil y posicionarlos adecuadamente.

La última tendencia estaba centrada en las estrategias innovadoras para gestionar fuentes y colecciones híbridas. En este campo, la pandemia ha generado cambios importantes en el uso de las colecciones digitales y en el uso de las plataformas de préstamo, que hay que trabajar para que se vinculen a las bibliotecas que las han promovido y que, al mismo tiempo, deberían ayudarlas a hacer más visible su función.

En definitiva, el balance evidencia que las bibliotecas han evolucionado en las líneas previstas pero no al ritmo que habría sido deseable, lo que conlleva que las propuestas iniciales del documento sean todavía vigentes y necesarias. 

Queremos destacar de manera específica la propuesta final que se hace al balance que permitiría una reflexión más amplia y más diversa, con la implicación de más profesionales y, a la vez, podría generar foros de debate que son, sin duda, necesarios en estos momentos. En este sentido, el grupo de trabajo sugiere el interés de realizar un segundo informe de prospectiva desde el propio Consejo de Cooperación Bibliotecaria pero, desde nuestro punto de vista, sería todavía más interesante si se realizara desde las asociaciones profesionales que podrían trabajar más a fondo la situación en cada una de las comunidades autónomas. Si una cosa pone en evidencia este segundo documento son las diferencias significativas en las acciones llevadas a cabo y la situación de las bibliotecas, de todo tipo, en cada una de las comunidades que hay que identificar para poder incidir e introducir cambios que modifiquen las tendencias.

Gallo León, coordinador del grupo de trabajo del CCB y, como tal, responsable del informe y el balance hace un resumen y una valoración de este documento en el Anuario ThinkEPI 2020 donde expone alguna de las razones que explican las diferencias entre los dos documentos y, al mismo tiempo, destaca y comenta algunas de las conclusiones del balance. Una muy buena manera de compensar una de las carencias que se comenta del primer documento: una difusión limitada que quizás explica por qué motivo la respuesta de las bibliotecas no ha ido en la línea de lo que el informe Prospectiva 2020 perfilaba. 

Bibliotecas escolares en el Reino Unido: ¿un espacio desaprovechado?

Guillem Fargas
Divulgador y asesor de Literatura Infantil y Juvenil


Great School Libraries (2019). Great School Libraries survey findings and update on phase 1: every child deserves a great school library. (London: Great School Libraries). 22 p. Disponible en: <https://d824397c-0ce2-4fc6-b5c4-8d2e4de5b242.filesusr.com/ugd/8d6dfb_a1949ea011cd415fbd57a7a0c4471469.pdf>. [Consulta: 18/02/2021].  


¿De dónde sale el informe?
Desde septiembre de 2018, en el Reino Unido, hay en marcha la campaña Great School Libraries impulsada por el Chartered Institute of Library and Information Professionals (CILIP) y por la School Library Association (SLA). Este proyecto busca demostrar con datos empíricos la importancia, el impacto y la necesidad de bibliotecas escolares de cualidad en los centros educativos. En el marco de esta campaña, la BMG Research realizó una encuesta a nivel nacional sobre la situación de las bibliotecas escolares. Los resultados se dieron a conocer en el informe Great School Libraries survey findings and update on phase 1 que aquí se reseña.

¿Qué quiere conseguir?
El informe parte de la base que faltan datos sobre las bibliotecas escolares. Por este motivo, la encuesta se centra en establecer una referencia del número existente de bibliotecas y, sobre todo, busca profundizar en el conocimiento que se tiene sobre la accesibilidad, los recursos y su personal. 

¿De dónde obtiene los datos?
Mediante una invitación en línea se contactó con escuelas de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, de las que 1.750 respondieron la encuesta.

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