Candela Ollé

¿Eres nativo o inmigrante digital?

Candela Ollé
Estudis de Ciències de la Informació i la Comunicació
Universitat Oberta de Catalunya


Connaway, Lynn Silipigni; [et al.] (2017). The many faces of digital visitors & residents: facets of online engagement. Dublin, OH: OCLC Research. Disponible en: <doi.org/10.25333/C3V63F>. [Consulta: 07/05/2018].


¿Te consideras un nativo o bien un inmigrante digital? ¿Crees que la fecha de nacimiento te condiciona a la hora de responder la pregunta? Pues el informe coordinado por Lynn Connaway puede ayudarte a salir de dudas y entender, con profundidad, cómo los individuos hacen uso de la tecnología y del web. La semilla de este proyecto surgió a partir de la afirmación de Mark Prensky (2001) que dividía la población en nativos e inmigrantes digitales y la posterior crítica que David White hizo en 2008 donde concebía el web como un lugar para vivir o una colección de herramientas útiles (de jardín, por ejemplo).

El objetivo primordial del proyecto The many faces of digital visitors & residents: facets of online engagement (entendido como una compilación de la historia, actividades y resultados del trabajo hecho en el contexto de Visitors & residents) es que los resultados obtenidos permitan tomar decisiones y hacer cambios, si es preciso, tanto en el diseño de tecnologías de la información como en los servicios tecnológicos de las bibliotecas para mejorar el servicio a los usuarios. En 2015, ya lo mencionamos en la reseña Los adolescentes son de Neptuno, los bibliotecarios de Plutón.

El planteamiento de la investigación tiene un contexto internacional que cuenta con la participación de cinco países (Estados Unidos, Reino Unido, España –UOC y Universidad Carlos III–, Italia –Università Cattolica del Sacro Cuore– y China) y utiliza las etapas educativas (emergente, establecida, adaptada y experta) para identificar la muestra, dado que considera que representa mejor la relación con la tecnología más que la edad o la generación. Las técnicas utilizadas para recoger la información han sido: entrevistas (164 individuos), periódicos mensuales individuales, mapas (151 individuos) y encuesta en línea (150 individuos), entre los años 2011 y 2016. A grandes rasgos, les  piden cómo obtienen la información; por qué toman la decisión/opción a la hora de seleccionar un recurso y qué diferencias encuentran en función de si el contexto es personal o institucional.

El segundo capítulo del informe describe con detalle la metodología y ofrece datos según la procedencia, la etapa educativa, entre otros, de los individuos que formaron parte del proyecto. La inicial dicotomía entre los conceptos visitante o residente en la práctica se convierte en dos palabras que tienen una frontera permeable.

Podemos definir los visitantes como usuarios anónimos, que no crean un perfil ni identidad digital y, por lo tanto, no son miembros ni visibles en las redes, primordialmente por el miedo al robo de la identidad y la privacidad. Se han marcado un objetivo y buscan una herramienta adecuada para conseguirlo. Aunque la herramienta escogida no haya sido perfecta están satisfechos si ven un progreso o beneficio en utilizarla. Para ellos el web es una de las muchas herramientas, como por ejemplo el teléfono, el software fuera de línea; una más.

Una posible definición de residentes son los que ven el web como un lugar donde pueden compartir información sobre el trabajo y su vida personal. Tienen sentimiento de pertenencia a una comunidad, expresan opiniones, generan contenidos y les gusta invertir tiempo conectados. Tienen perfiles en Facebook o Twitter y se sienten cómodos y desarrollan una identidad digital y, en cierta manera, no desconectan nunca ya que hacen actualizaciones de los perfiles, comentarios a blogs, etc. Interpretan el web como una red de individuos que generan contenidos, pero no hacen distinción entre contenido y persona. Para ellos, por ejemplo, que Wikipedia haya sido creada de manera colectiva no es una preocupación, lo que es importante es la relevancia que la información que encuentran se adecúe a sus necesidades particulares.

De las definiciones anteriores pasamos a resaltar algunos de los resultados, que evidencian la importancia de los recursos humanos (de manera más importante a los individuos de la UOC). Las tipologías más mencionadas son los amigos y colegas, resultados que descienden con el perfil de expertos dado que tienen competencias y experiencia en el uso de las herramientas. También identifican el cara a cara como una fuente valiosa de información, la conveniencia como prioridad cuando deben tomar decisiones sobre qué herramientas y fuentes utilizar, pero también esperan que los resultados tengan calidad suficiente.

Por otra parte, la herramienta utilizada viene determinada, en parte, por el contexto y la situación (cultural, social y tiempo utilizado) e influencia el comportamiento en el momento de tomar decisiones. Por ejemplo, las instituciones españolas e italianas concluyen un uso más elevado de las tabletas que las americanas o inglesas. En líneas globales los participantes hacen un uso extensivo de los motores de búsqueda, especialmente de Google (y conviene hacer más visibles y fáciles de localizar los filtros/búsqueda avanzada), así como de Wikipedia que utilizan para familiarizarse con la materia.

Los recursos de la biblioteca se utilizan aunque lamentablemente no se identifican como  fuentes de la biblioteca. La concepción de esta varía en función de la etapa académica de los individuos, desde un espacio contenedor de libros a un lugar para estudiar y colaborar. La edad no es un factor determinante del uso de la tecnología en línea, ya que los estudiosos en la etapa educativa posterior (que se correlacionan con la edad pero la no denotan) indican un uso elevado de las fuentes digitales.

El cuarto capítulo de conclusiones y recomendaciones explicita que el comportamiento de búsqueda cambia con la evolución y progreso en la etapa educativa en la que se encuentran. Los resultados obtenidos con la muestra de individuos de la UOC, como la única universidad en línea de las participantes, tiene patrones de conducta diferentes, por ejemplo hacen un uso más elevado de la biblioteca dado que la tienen incorporada en el aula.

Se acentúa un vacío entre los usuarios y la biblioteca y se recomienda que las bibliotecas conozcan cómo obtienen la información en lugar de esperar que los individuos cambien los flujos y hábitos de trabajo para adaptarse a las herramientas, fuentes y servicios que ofrece la biblioteca.

En resumen, la teoría me define como milenial, de la generación Y, residente según el informe aquí presentado, y todos además somos adultos, seguramente de los más conectados (y enganchados a las redes), narcisistas y consentidos según unos, y críticos, exigentes, reformistas y participativos según otros (Una generación entre dos mundos), pero con una gran variedad de comportamientos. Nativo o inmigrante, visitante o residente o una mezcla de todos, un alto grado de personalización de las tecnologías siempre será muy bienvenido.

Dime cómo buscas y te diré quién eres

Candela Ollé
Estudis de Ciències de la Informació i la Comunicació
Universitat Oberta de Catalunya 


Gardner, Tracy; Inger, Simon (2016). How readers discover content in scholarly publications: trends in reader behaviour from 2005 to 2015. Abingdon: Renew Training. ISBN 978-0-9573920-4-5. Disponible en: http://www.simoningerconsulting.com/papers/How%20Readers%20Discover%20Co... [Consulta: 24/05/2016]


Los datos y estadísticas que tienen los editores y bibliotecarios solo son una parte del complejo mapa de navegación que dibujan los usuarios a la hora de buscar información –muchas veces estos datos permanecen ocultos y no se comparten. Además, debe sumarse la caja negra de datos de los grandes motores de búsqueda (Google y Google Académico). Así que, para conocer con más detalle y exactitud cómo los lectores buscan y localizan contenidos y consecuentemente orientaciones de los modelos de servicios para los usuarios, una buena opción es preguntarles directamente.

La cuarta edición de la encuesta, correspondiente al 2015, (previamente se hicieron en 2005, 2008 y 2012), nos permite ver la evolución y tener una comparativa a lo largo de una década. En esta última oleada, se han incorporado algunas preguntas relativas a los libros electrónicos para ampliar el conocimiento del comportamiento informacional en este ámbito.

Me parece interesante proponeros una inversión del orden de lectura del informe, que aunque supera las 60 páginas, básicamente lo integran diagramas de barras y, por lo tanto, vosotros mismos extraeréis las conclusiones. Creo que entenderéis rápidamente porqué os propongo el cambio e ir directamente a conocer cuál es la metodología utilizada y cómo se ha obtenido la muestra. Así pues, leed primeramente el bloque 8. No quiero quitar importancia ni relevancia al estudio pero creo que es cuestionable –y es el punto débil– utilizar una muestra no representativa basada en listas de contactos facilitadas por las plataformas editoriales que se analizan en el informe mismo, desde mi punto de vista una muestra de conveniencia. Sería necesario ser más rigurosos cuando el estudio es de alcance internacional y con resultados extrapolables; remarco este aspecto ya que implica una interpretación con cautela de los resultados.

Los adolescentes son de Neptuno, los bibliotecarios de Plutón

Candela Ollé
Estudis de Ciències de la Informació i la Comunicació
Universitat Oberta de Catalunya

 

Connaway, Lynn Silipigini, comp. 2015. The library in the life of the user: Engaging with people where they live and learn. Dublin, Ohio: OCLC Research. http://www.oclc.org/research/publications/2015/oclcresearch-library-in-life-of-user.html [Consulta: 02/12/2015]


Desengañémonos y tengamos presente que fuera de nuestra órbita (la informativa-documental) mucha gente no usa la biblioteca para buscar y recuperar información, sino que se sirve del entorno cercano y de Internet. Por lo tanto, sea cual sea nuestro papel -como académicos, bibliotecarios, usuarios o otros- la pregunta a hacernos es: ¿la biblioteca encaja en la vida de las personas?

El informe que os reseñamos estructura en 10 artículos que corresponden a una década de investigación con el objetivo de conocer más y mejor el comportamiento de los usuarios.

En líneas generales, las investigaciones hechas combinan metodologías cuantitativas y cualitativas; y los cuestionarios, las entrevistas, los focus groups y los chats han sido las técnicas empleadas para recoger la información por parte de los usuarios y no usuarios de bibliotecas.

Las redes sociales y la construcción del capital reputacional

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Universitat Oberta de Catalunya

Nicholas, D.; Herman, E. and Jamali, H. (2015). Emerging reputation mechanisms for scholars. Report European Commission. Joint Research Centre. Institute for Prospective Technological Studies. Disponible a: http://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/bitstream/JRC94955/jrc94...  [Consulta:25/07/2015]


La correspondencia y las llamadas telefónicas eran maneras habituales de intercambiar conocimiento que han quedado desfasadas por Tweets, blogs y otras acciones inmediatas, en tiempo real. Los expertos aseguran que una buena reputación es vital para el éxito, y por tanto, conocer los mecanismos que se utilizan para construirla en un momento en que la investigación y la docencia son dependientes y se refuerzan recíprocamente, con la misma importancia, nos puede ser de mucha utilidad.

Nos encontramos en una escena académica donde el contexto es cambiante. ¿Qué reputación tienes como académico y/o profesional o todavía la tienes que construirla? ¿Cómo la puedes mantenerla, mejorarla y mostrarla?

Ingredientes para un buen cóctel: persona, tecnología social y bases de datos

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Weigend, A. Dias, G., Chow, A. (2012) Tecnologías Sociales. El poder de las conversaciones en red. Fundación para la innovación Bankinter http://www.fundacionbankinter.org/system/documents/8614/original/00FTF17Cast2.pdf [Consulta: 13/10/2014]

En los inicios del siglo XX los medios de comunicación de masas se repartían la atención y la capacidad de influir en el grueso de la población; casi un siglo después, hemos pasado a una nueva sociedad globalizada, informacional, donde convergen modelos comunicativos y sociales analógicos y modelos digitales. La irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha provocado que las redes sean estructuras comunicativas predominantes, que cada vez más definen nuestras sociedades, economías, maneras de hacer política y de consumir cultura. Según Manuel Castells nos encontramos en una "sociedad red global" donde estar "conectado" está dejando de ser una opción para convertirse en una obligación.

Actualmente estamos inmersos en un proceso de consolidación de un sistema multimediático donde la aparición de nuevos medios de comunicación no supone, necesariamente, la desaparición de los medios preexistentes, pero sí su transformación. El caso de Internet, donde se aglutinan televisión, radio y cualquier otro medio en un solo dispositivo, resulta muy ilustrativo de esta tendencia de articulación de medios en red. Además, el consumidor toma un rol más activo y participativo, como generadores activos de contenidos que se pueden difundir masivamente en la red. De hecho, estamos en plena evolución del Internet tradicional a la Internet 2.0 o 3.0; el Internet que rompe con las figuras de emisor y de receptor; el Internet que crea infraestructura para que la sociedad genere contenido.

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