
Porto
Síntesis de su crecimiento entre la turistificación y el avance en desarrollo sostenible
La ciudad de Porto es la segunda ciudad de Portugal con una población de 231,800 habitantes. Se encuentra dividida en 15 distritos denominados fregesias. Se trata de una ciudad con una población con una media de ingresos superior a la media del País, sin embargo, también se encuentra en una situación de mayor desigualdad.
El análisis de la ciudad de Porto revela una trayectoria de crecimiento sostenido, impulsada inicialmente por el turismo. Además, la ciudad ha avanzado en políticas de sostenibilidad que se integran como ejes estratégicos de su desarrollo urbano. La pandemia de COVID-19 aceleró estos esfuerzos, vinculado sostenibilidad y recuperación económica, lo que ha consolidado a la ciudad de Porto como referente nacional en políticas orientadas hacia la sostenibilidad urbana.
Por otro lado, las políticas sociales implementadas durante la pandemia fortalecieron la red de apoyo comunitario, con especial atención a personas mayores y colectivos vulnerables y gracias a fondos europeos como NextGeneration, Porto ha impulsado proyectos de reverdecimiento urbano y desarrollo tecnológico.
No obstante, la crisis habitacional, exacerbada por la turistificación, representa un desafío persistente que exige una planificación integrada a largo plazo. La experiencia internacional sugiere que Porto deberá equilibrar el crecimiento económico con la equidad social y la sostenibilidad urbana para consolidar un modelo inclusivo y resiliente.
Apuntes sobre las Agendas Urbanas
Las Políticas de desarrollo sostenible
En Portugal, las estrategias dirigidas a enfrentar la crisis ecosocial se pueden encontrar principalmente en los programas de los gobiernos XXI (2014), XXII (2019) y XXIII (2022) de la república de Portugal. Los cuales nos permiten evidenciar las continuidades y rupturas en la última década e ilustrar los cambios a partir de la Pandemia de 2019.
Es en el marco de este programa del gobierno XXI en el que se introduce, siguiendo la estrategia de biodiversidad de la UE, el término de “capital Natural”. De esta manera quiere conectar con las agendas europeas vinculándose con programas concretos como la Red NAtura 2000, Territorios de Futuro y Ciudades Inteligentes, o la estrategia Sendai, buscando posicionarse con todo ello como vanguardia en lo que se refiere a la protección de la biodiversidad y la generación alrededor de ello de una plataforma para la promoción económica. Por otro lado, entre políticas de sostenibilidad, se pueden encontrar lecturas también que apuntan a la cohesión social. Y en cuanto a su relación con el espacio urbano, cobran importancia las actuaciones en clave de verde urbano.
Por su parte, en el Plan de gobierno XXII (2019) se establece que el primer desafío estratégico es impulsar políticas para enfrentar el cambio climático y garantizar la transición energética. En este sentido se trata de un Plan de Gobierno continuista con el anterior como por ejemplo en lo que respecta a los cambios en la movilidad, la creación de espacios verdes. Por otro lado, este Plan Presenta un impulso a la descarbonización y a la promoción de mecanismos de gobernanza orientada a la soberanía energética favoreciendo la descentralización de la producción hacia comunidades además de promover un sistema de incentivos y penalizaciones “verdes” hacia la industria
La cuestión medio ambiental da un salto en cuanto a relevancia y además de ser el primer desafío estratégico pasa también a a convertirse en el marco del Programa de gobierno XXIII de 2022. En este punto los efectos de la Pandemia ponen en de relieve la necesidad de la recuperación sostenible de la economía. De igual manera el Plan Nacional de energía y Clima 2030 se orientan a la neutralidad carbónica para 2050. Con una buena cantidad de recursos dirigidos a la rehabilitación de edificios para la eficiencia energética, a la descarbonización de la industria y el impulso de renovables. Además, se continúa entendiendo todo este marco de actuación como una oportunidad para la promoción y desarrollo económico interpelando a esfuerzos de orden público-privados.
Este marco normativo de escala estatal permea en la ciudad de Porto, afectando a líneas de actuación que se dan bajo sus Plan director Municipales. Buena parte de las medidas pasan por la creación y protección de espacios públicos, la recuperación de las costas de río y de mar, y la creación de parques de gestión metropolitana y otras. También se han dado saltos cualitativos en lo que se refiere a la transformación del modelo energético, la movilidad urbana y la adaptación sostenible del parque inmobiliario. En esta línea destaca el aumento de ciclovías, sobre todo a partir del 2020; la rehabilitación de viviendas para la venta o alquiler, llevadas a cabo desde la empresa Porto Vivo; los proyectos Carbon Disclosure Project para las ciudades (2014) o el ClimAdapt (2016). Y todo ello acompañado de medidas pedagógicas y de concienciación como es el caso del apoyo al proyecto de Eco escuelas o la consolidación del programa de educación ambiental virtual. También destacan algunas medidas de carácter innovador y de promoción de la economía tradicional y de proximidad a través del proyecto Mercator o de la economía circular como los Cityloops de gestión de residuos.
Este tipo de medidas por medio de esquemas de gobernanza que van desde prácticas propias de la NGP de ingeniería administrativa que, vía privatización y recentralización, busca producir una mejora en la eficiencia del uso de los recursos, a esquemas en órdenes de colaboración público-privada. En cualquier caso, las políticas de sostenibilidad municipales se articulan orientadas hacia la colaboración con el sector privado, intentando fomentar la innovación y el verde. Y desde el 2019 se vincula con la recuperación económica del país y de la ciudad y con el bienestar social ligándola a los retos planteados por la COVID-19.
El Impacto de la COVID 19
Como en la mayor parte de las ciudades europeas, en Porto, la crisis de la Covid tuvo efectos reseñables en la vida cotidiana de sus habitantes e interacciones sociales así como en la economía del a ciudad.
La Zona norte de Portugal fue una de las que más impacto sufrió en términos de tasas de mortalidad, sobre todo en el primer año de Pandemia acumulando el 46 de las muertes totales registradas. En cuanto a la producción económica, la economía local fue la que más sufrió en buena medida viéndose arrastrada por las medidas de distanciamiento social que se impusieron. De esta manera la hostelería y el turismo fueron sectores especialmente afectados, en buena manera por su dependencia de económica de las visitas del extranjero. De aquí que una parte de la redirección económica que se tomó en el momento fue la de redirigir la oferta hacia el turismo interior. Aun así, la presencia de turismo extranjero se mantuvo relativamente alta en Porto, representando hasta un 66 % en 2020. Eso si, 4 puntos por debajo de los años anteriores. Aunque, por otro lado, la tendencia enseguida se revirtió y la presencia de turista extranjero subió hasta más de un 80 % para el 2023.
Como dato significativo se encuentra los efectos del Covid en la Salud mental que si bien afectó a buena parte de la población, las personas jóvenes, especialmente las mujeres y la población desocupada fueron los grandes perjudicados por la pandemia.
Las respuestas institucionales a la COVID
Porto es una ciudad con políticas sociales incipientes, aunque eclécticas, que han podido evidenciar también que cuando se activa, la red de bienestar social es fuerte, y que con la Crisis del COVID se ha visto reforzada.
En cuanto a las respuestas locales de la administración de Porto destacan aquellas que se articularon alrededor de la red social Porto. Una plataforma de coordinación de hasta 226 entidades públicas y privadas. Los datos permiten observar como la participación en esta red venía siendo moderada y en los años posteriores, ya en pleno COVID, aumenta significativamente.
Las políticas sociales en Porto se han caracterizado una tendencia al aumento en la cobertura a personas sujetas a diversos vectores de vulnerabilidad. Como a las personas sintecho, o a las familias vulnerables. A este respecto, los programas son diversos y van desde programas de realojamiento, de soporte al pago de viviendas o programas de alquiler social. La COVID ha supuesto la ampliación de muchas de las políticas ya existentes y en la creación de nuevas ayudas específicas hacia estos sectores de vulnerabilidad.
Por su parte, los Planes de Recuperación y Resiliencia se han desplegado a través de diversos instrumentos. Por un lado, a través de los fondos Europeos Next Generation que se han destinado a la mejora de infraestructura de transportes, como la linea de metro de Rubi, la ampliación del carril bici, y también la “mejora de la conexión internacional” con la mejora de la terminal Campanha del aeropuerto. Por otro lado, otra buena parte de la inversión se ha dirigido al reverdecimiento urbano, con, por ejemplo, la construcción del Parque central Asprela, un plan que ya venía de lejos, pero que se pudo materializar a través de la financiación extraordinaria. Estas operaciones conectan con una línea estratégica de reverdecimiento urbano de los parques de la ciudad, y también con una línea de promoción económica que tiene que ver con la consolidación del entorno del Parque como un centro tecnológico atractor de inversiones. En realidad, estas operaciones hay que entenderlas como parte de las agendas de desarrollo urbano y económico que ya disponía del a ciudad y que han encontrado en los fondos next generation el impulso necesario. Además conectan con los propios planes estratégicos de la ciudad para el 2030.
Sin embargo, las tensiones también florecen ante ciertos asuntos que impactan también en la vida de los residentes de oporto, y que además nos permite evidenciar una línea de conflicto común que conecta las 4 ciudades estudiadas. En este caso es el que tiene que ver con la vivienda y el turismo. A pesar de que en las agendas de la ciudad lusa se plantea el de generar un modelo de vivienda sostenible, que permita generar hasta un 20 % de vivienda social en cada barrio, las dificultades para lograrlo son importantes. Por un lado por que cuenta con un parque de viviendas en muchos casos envejecido y pseudo-abandonado, herencia de la época colonial de Portugal, y cuyos propietarios no se hacen cargo de los mismos. Y por otro lado, porque dado el trabajo que se ha realizado para proyectar la ciudad de Porto hacia el exterior, el Turismo se ha convertido en una de las principales fuentes económicas lo que ha implicado un aumento significativo de la oferta de vivienda turística, reduciendo con ello la oferta de vivienda para la población residente y encarneciéndola.











