San Jerónimo y La Bachillera (Sevilla)

Los barrios de San Jerónimo y La Bachillera

En Sevilla, los ámbitos de estudio comparten algunos puntos comunes como la localización en las márgenes del río Guadalquivir (actual dársena) que les confiere un lugar con potencial con relación a la dimensión medioambiental. También ha habido instalación de pequeñas industrias, en contraste con el carácter más residencial y comercial del centro y sur de la ciudad (Díaz, 2021). No obstante, su situación social, física y simbólica actual presentan diferencias significativas. 

San Jerónimo y La Bachillera son dos barrios del distrito Norte del municipio de Sevilla. Ambos se originaron en zonas anteriormente separadas del núcleo urbano por huertas. Su desarrollo se relaciona con la llegada de personas procedentes de otras áreas urbanas ante un centro urbano saturado. San Jerónimo creció rápidamente a los principios de XX con la instalación de fábricas y una estación ferroviaria, convirtiéndose en un barrio residencial obrero (de Terán, 1980). La Bachillera, que rodea a San Jerónimo, no comenzó a desarrollarse hasta mitad de siglo XX y cuenta con poca población y escasa trama urbana residencial. Ambos barrios comparten la presencia de infraestructuras con impacto ambiental que contribuyen a una devaluación simbólica, como el cementerio de San Fernando, la depuradora y la subestación eléctrica. 

Perfil demográfico y socioeconómico 

El barrio de San Jerónimo contaba en 2021 con 11.400 personas aproximadamente, lo que supone casi el 16% de la población del Distrito Norte. El barrio de La Bachillera es de muy menor tamaño, con cerca de 1.300 personas, lo que supone un 1,8% de la totalidad del distrito. La Bachillera cuenta con una estructura de la población envejecida, con una edad media más de 45,7 años y un porcentaje de personas mayores de 64 años de casi el 22%. Esto contrasta con la estructura de edad de San Jerónimo, y con la del resto del distrito norte, que presentan porcentajes de población mayor de 64 años menores que el del conjunto del municipio de Sevilla, y una proporción de población en edad activa mayor que la del conjunto municipal. 

La proporción de personas nacidas en el extranjero es superior en ambos barrios a la media del municipio (10,8%): en La Bachillera alcanza el 14,6% y en San Jerónimo el 11,5%.  Sin embargo, El porcentaje de esa población extranjera que ha nacido en países de la UE (excluyendo Rumanía) y Noruega es por debajo del promedio municipal (12,9%). 

Ambos barrios presentan peores datos de integración en el mercado laboral que el conjunto del distrito y del municipio. En 2021, La Bachillera tenía una tasa de desempleo del 36% (casi 13 puntos superior al conjunto del municipio) y una población activa del 53% (más de 7 puntos porcentuales por debajo que la del conjunto del distrito Norte). San Jerónimo, por su lado, registraba una tasa del 33,1% y una población activa del 57,8%. Los barrios también presentan niveles de ingresos inferiores a los del distrito y municipio. La renta media por hogar en 2021 era de 22.447 € en La Bachillera y de 23.918 € en San Jerónimo, los dos entre 9.500 y 11.000 euros inferior a la media sevillana. 

Tabla 1. Indicadores de población, empleo y renta 

BarrioPoblaciónEdad MediaNacida en el extranjero (%)Tasa desempleo (%)Renta media disponible por persona (€)
La Bachillera1.31245,714,636,09.617
San Jerónimo*11.39342,411,533,19.033
SJ-LB*12.70542,811,933,49.091
Distrito Norte72.04242,65,026,110.612
Sevilla684.34043,710,823,613.085
*Media de las secciones censales.
Fuentes: Censo de población, INE, 2021. Elaboración propia a partir de Padrón Municipal de Habitantes, Ayuntamiento de Sevilla para Nacida en el extranjero, 2023. Censo de población, INE, 2021: “Indicadores para secciones censales” para nivel de barrio; “Consulta de mapas” para distrito y municipio, INE. Indicadores de Renta por secciones censales, INE.

Narrativas emergentes de los actores locales

El grupo focal llevado a cabo en los barrios de San Jerónimo–La Bachillera contó con una participación amplia y diversa, incluyendo representantes de asociaciones vecinales, colectivos ecologistas, iniciativas ciudadanas activas en el territorio y equipamientos sociales como escuelas y bibliotecas. Dentro del grupo se identificaron varias narrativas destacadas:

Los efectos de la crisis ecológica se perciben en términos materiales 

La urgencia de necesidades básicas en determinados barrios hace que las problemáticas ambientales queden relegadas a un segundo plano. En zonas altamente vulnerables,  la precariedad energética, la inseguridad o la falta de servicios básicos son percibidas como prioritarias frente a cualquier intervención ambiental. En estos barrios, la crisis ecológica se ve como como un conjunto de impactos materiales concretos que en todo caso agravan todo un conjunto de  vectores de vulnerabilidad ya existentes:  

Nosotros podemos entender la justicia ecológica […] los territorios que van a estar perjudicados por todo el cambio que se avecina, y que no van a poder hacer nada por ellos mismos, ¿no? Esa es la injusticia.

Crítica al modelo de desarrollo económico que no tiene en cuenta la periferia

En barrios como San Jerónimo y La Bachillera, se cuestiona un modelo económico que ha ignorado sistemáticamente las necesidades locales. A la falta de inversión pública y oportunidades laborales, lo que agrava problemas sociales como la precariedad residencial, el desempleo o la percepción de inseguridad, se suma la histórica concentración de equipamientos contaminantes e infraestructuras no deseadas como la subestación eléctrica y las torres del tendido de alta tensión. La ubicación de nueva actividad económica como la ubicación de la agencia espacial europea en San Jerónimo también son vistos de forma crítica:  

Ahí estaba Arteferro antes, que era una fábrica de muebles que estaba en la puerta del barrio y casi todo el barrio trabajaba allí, o sea, ¿por qué no se crea algo de fábrica o de industria donde pueda trabajar la gente, tanto de la Bachillera como de San Jerónimo?, ¿por qué ponen aquí una cosa de la agencia espacial?, ¿qué tendrá que ver con San Jerónimo o con la Bachillera? No sé qué es lo que está pensando el Ayuntamiento y demás.  

Desafección hacia los procesos de participación institucional 

En lugar de verse como aliada, la administración es percibida como un obstáculo, especialmente en contextos donde las decisiones se toman sin consultar a la ciudadanía o favoreciendo siempre a los mismos actores. 

En el periodo político en el que estamos, la comunicación administración-ciudadanía es cero. Ahora mismo, ni siquiera los órganos de participación que se da la administración para que la ciudadanía exprese su opinión, está funcionando. Está bloqueado ahora mismo. En otro caso te podías quejar de que tú dices las cosas y no se te echa cuenta. Ahora es que no la puedes ni decir porque no se están convocando.

Critica de la orientación de políticas publicas 

Se denuncia la falta de políticas públicas que enfrenten de forma estructural las necesidades del territorio, como la eliminación de equipamientos contaminantes, la rehabilitación energética de viviendas o la mejora de servicios básicos. A pesar de la existencia de fondos europeos, y de haber sido objeto de inversiones profundas en periodos anteriores, continúa existiendo una percepción de que los recursos no siempre se utilizan de manera eficiente ni llegan a quienes más los necesitan. 

Los fondos que podían venir, que están en teoría desde Europa destinados exclusivamente para transición energética justa, se pierden por el camino. Y ahora lo que estamos intentando es ir directamente a los fondos europeos, pero es que vamos a morir en el intento.