Eixample (Barcelona)

El distrito de l’Eixample

En el caso de Barcelona, a diferencia del resto de ciudades estudiadas, se ha optado por trabajar a nivel de distrito en lugar de barrio, lo cual responde a una cuestión de escala de la ciudad. Aunque en Barcelona el distrito periférico de Sant Andreu y el distrito céntrico del Eixample reflejan realidades socioeconómicas y simbólicas claramente diferenciadas, se reconoce que dentro de cada distrito coexisten también realidades diversas. El Eixample a pesar de que también incluye barrios con perfiles distintos, los contrastes que se dan entre los indicadores de renta aun se mantienen por encima de los indicadores de aquellos territorios que se encuentran en de Sant Andreu, el otro de nuestros distritos de estudio.

El distrito del Eixample, cuyo nombre significa “ensanche”, es una de las áreas más céntricos y reconocibles de Barcelona. Concebido a mediados del siglo XIX como respuesta al crecimiento demográfico de la ciudad, fue diseñado por el ingeniero Ildefons Cerdà. Su plan urbanístico se basó en una retícula ortogonal con manzanas octogonales, un diseño que tenía como objetivo mejorar la ventilación, la iluminación y la movilidad urbana. Desarrollado durante el proceso de industrialización de Cataluña, el Eixample se consolidó entre finales del siglo XIX y principios del XX.

El Eixample es un distrito de gran atracción turística. Conocido como el epicentro del modernismo catalán, alberga algunas de las obras más emblemáticas de este movimiento, como la Sagrada Família, la Casa Batlló y La Pedrera y otros sitios notables como el Arc de Triomf, el teatro nacional de Catalunya, la antigua Plaza de Toros Monumental. El distrito también alberga los ejes comerciales de Passeig de Gràcia, un exclusivo eje comercial de lujo, y Plaza Catalunya. Los barrios tales como Sagrada Familia y Sant Antoni están fuertemente afectados por la turistificación bajo diferentes formas.

Debido a su alta densidad y escasez de grandes zonas verdes, el Eixample ha sido uno de los distritos donde se ha implementado el modelo de las “superilles” (supermanzanas), una estrategia urbanística para recuperar espacio público, reducir el tráfico y mejorar la calidad de vida. Estos espacios priorizan a los peatones y ciclistas, restringiendo el paso de vehículos motorizados. 

Perfil demográfico y socioeconómico 

Según el censo de 2021, el Eixample es el distrito más poblado de Barcelona, con 262.962 habitantes y una alta densidad de población de aproximadamente 36.000 habitantes por km². La renta media por persona es de 24.400 €, superior a la media de la ciudad. El distrito presenta una notable diversidad cultural, con un 32,1% de residentes nacidos en el extranjero, una cifra superior a la media de la ciudad. El barrio de Fort Pienc, por su parte, conocido no oficialmente como el “Chinatown” de la ciudad, refleja la diversidad cultural del distrito.

Tabla 1. Indicadores de población, empleo y renta 

BarrioPoblaciónEdad MediaNacida en el extranjero (%)Tasa desempleo (%)Renta media disponible por persona (€)
Fort Pienc32.62844,434,46,122.741
Sagrada Familia51.03345,432,16,322.180
Dreta de l’Eixample43.09544,532,95,227.433
Antiga Esquerra41.75144,533,35,426.448
Nova Esquerra56.67645,828,76,224.877
Sant Antoni37.77945,532,96,722.218
Eixample (Distrito)262.96245,132,16,024.400
Barcelona1.627.50044,429,07,421.642
Fuentes: Población Censal, INE, 2021. Ajuntament de Barcelona, Oficina Municipal de Dades (OMD), Padrón Municipal de Habitantes, 2021. Tasa Desempleo: elaboración propia de la promedia del año 2021. 

Narrativas emergentes de los actores locales

El grupo focal llevado a cabo en el distrito del Eixample contó con la participación de una diversidad de actores comunitarios, incluyendo representantes de asociaciones vecinales y equipamientos sociales como bibliotecas y casales de barrio. Además, se realizaron entrevistas en profundidad con representantes de la salud pública.

Críticas al modelo económico centrado en el turismo
El modelo de ciudad basado en el turismo es fuertemente cuestionado por sus consecuencias sobre la calidad de vida: saturación del espacio público, especulación inmobiliaria y desplazamiento de la población local. Estas dinámicas refuerzan una lectura ecosocial de la crisis urbana, donde la sostenibilidad es inseparable de la justicia residencial y el derecho a la ciudad.

En el Eixample, los impactos de la emergencia ecológica se entrelazan con la densidad urbana y la turistificación. La escasez de espacios verdes, sumada a la masificación del espacio público por visitantes, limita el uso comunitario de áreas que podrían funcionar como refugios climáticos.

Els espais al voltant de la Sagrada Família […] estan totalment col·lapsats de turistes (…) hi ha llocs on la gent podria seure i disfrutar del refugi climàtic […] però està petada de turistes.

El aumento de olas de calor también ha puesto en evidencia la necesidad urgente de más espacios verdes, que sean accesibles y estén distribuidos equitativamente. Las narrativas locales reflejan una desconexión entre la planificación institucional y las necesidades reales del vecindario frente al calor extremo.

Movilidad
Los residentes destacan la urgencia de fomentar una movilidad más sostenible. Sin embargo, advierten de los desafíos en la convivencia entre vehículos, peatones, bicicletas y patinetes, que compiten por el mismo espacio urbano.

La gent gran que té pànic al patinet, a la bici.

Necesidades materiales y sostenibilidad cotidiana
Las prácticas sostenibles emergen en estrecha relación con las necesidades materiales del día a día. Los relatos apuntan a una sostenibilidad pragmática que se expresa en acciones como la reutilización, el compostaje o el uso compartido de recursos. Estas prácticas, más que ideológicas, a menudo nacen de una lógica de ahorrar dinero.

La motivación fundamental para muchos usuarios es ‘estalviar-se diners’ […] lo que subraya la intersección entre necesidad económica y práctica sostenible

Límites institucionales y desconexión política
Una queja recurrente es la lentitud o falta de respuesta de las administraciones públicas ante las iniciativas ciudadanas y las transformaciones urbanas. Esta inacción contrasta con la urgencia de los retos ecosociales y alimenta una narrativa de autonomía, donde la ciudadanía se organiza por su cuenta para responder a las necesidades del territorio. Algunas iniciativas vecinales surgidas del 15M han acabado institucionalizadas, perdiendo parte de su potencia crítica.

Mucha gente del inicio […] abandonó, dijeron que esto no era lo que ellos querían y que cualquier relación con la administración era ceder.

Iniciativas locales como resistencia y resiliencia
Proyectos comunitarios como la Nevera Solidaria, el compostaje vecinal o los huertos urbanos son percibidos no solo como prácticas sostenibles, sino como formas de construir tejido social, identidad barrial y resistencia frente al modelo económico dominante. Aunque no se oponen frontalmente al sistema, estas iniciativas generan alternativas tangibles, enraizadas territorial, relacional y materialmente.

Estas iniciativas no operan en un vacío. Se enfrentan a barreras como la falta de conciencia medioambiental general […] pero representan un laboratorio de futuro.