Cuando la desinformación es un terreno de juego a nivel de estado: leyes y rumores falsos, el gato y el ratón

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Alexandre López-Borrull
Estudis de Ciències de la Informació i de la Comunicació
Universitat Oberta de Catalunya (UOC)


Moreno-Castro, Carolina; Baldi, Vania; Azurmendi, Ana; Paisana, Miguel; Iranzo-Cabrera, María; Calvo, Dafne; Crespo, Miguel; Cabrera García-Ochoa, Yolanda; Llorca-Abad, Germán; Cardoso, Gustavo; Hernández Escayola, Pablo; Salaverría, Ramón (2023). Political and legal aspects of disinformation in Portugal and Spain: report. Pamplona: IBERIFIER. 71 p. Disponible en: <https://doi.org/10.15581/026.004>. [Consulta: 13/02/2024].


A pesar del liderazgo activo de los ámbitos de la comunicación y el periodismo, es evidente que los profesionales de la información y la documentación deben ser un agente clave, y el papel a jugar por parte de las bibliotecas, públicas y universitarias, apenas se está empezando a esclarecer, tal y como pudimos comprobar recientemente en la Jornada Desinformació, mala informació o mentida?, organizada por el Institut Français de Barcelona, el Goethe-Institut de Barcelona, la Gerència de Serveis de Biblioteques de la Diputació de Barcelona y Biblioteques de Barcelona.

Hemos hablado en anteriores reseñas de informes relacionados con la desinformación. En concreto, describimos el informe coordinado por Ramon Salaverría relacionado con la desinformación en torno a la COVID-19 publicado en 2021 y que, por tanto, en aquel momento tenía una relevancia importante. En efecto, los efectos de la COVID-19 pueden parecer lejanos y minimizados, pero los efectos de la desinformación están tomando nuevas dimensiones gracias a la inteligencia artificial y también las deep fakes, la creación de falsas grabaciones que podrán incentivar y desincentivar los votantes en un año tan importante, el 2024, con las elecciones europeas y las de los Estados Unidos, pero también pueden ensanchar una brecha de género por sus posibilidades.

IBERIFIER es un observatorio de medios digitales de España y Portugal, impulsado por la Comisión Europea y vinculado y financiado por el European Digital Media Observatory (EDMO). Está coordinado desde la Universidad de Navarra, e integrado per doce universidades, cinco organizaciones de verificación y agencias de noticias, y seis centros de investigación multidisciplinaria. Por tanto, la capacidad de análisis y extracción de resultados es relevante. Recientemente, también han publicado un informe de análisis y tendencias en el ecosistema de medios de España y Portugal.

El informe que reseñamos en el Blok pretende considerar el contexto legal y político en el que tiene lugar la desinformación, para poder explorar y comparar similitudes y diferencias que permitan armonizar ritmos y legislaciones. En este sentido, los objetivos del informe son:

  1. Compilar los diversos aspectos jurídicos y políticos de la desinformación en Portugal y España.
     
  2. Estudiar el entorno de comunicación política en Portugal y España.

Para llevarlo a cabo, eligen la siguiente metodología:

  1. Analizar las diferentes decisiones judiciales recientes sobre la desinformación en Portugal y España.
     
  2. Revisión de publicaciones pioneras relacionadas con diferentes aproximaciones a los aspectos políticos de la desinformación en Portugal y en España.
     
  3. Identificar tres casos de estudio por país (Portugal y España) para reconocer la desinformación que se extiende a la esfera pública. 

En este sentido, a pesar de la proximidad y las dinámicas globales y geopolíticas que podrían afectar a los dos estados con retos tan importantes como la emergencia climática, o bien el ascenso de partidos populistas de la derecha radical, los casos de estudio seleccionados entre 2020 y 2023 reflejan un terreno de juego más local, aunque también se vean influidos por la polarización social y política que está teniendo lugar dentro de la Unión Europea. En concreto:

En el caso portugués, eligieron:

  • la inflación del 2022
     
  • elecciones parlamentarias del 2022
     
  • invasión de Ucrania del 2022.

En el caso español, eligieron:

  • ley «Solo sí es sí», Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual
     
  • inmigración
     
  • elecciones locales y autonómicas del 2023.

Por lo que al análisis legal se refiere, se observa una forma transversal de tratar la desinformación, y que, a pesar de los intentos europeos por encaminar el problema de una forma coordinada, parece no tener suficiente fuerza para considerar los casos más locales. Analizando los casos, se observa que la desinformación campa habitualmente en temas políticos, donde encontraríamos la dinámica propia de los medios, la naturaleza del discurso político o la psicología humana. Además, me parece relevante destacar las tres razones principales que los autores describen: 

Compromiso emocional: los problemas políticos a menudo evocan emociones y creencias fuertes, haciendo que las personas sean más susceptibles a la información que confirma sus opiniones o se alineen con sus prejuicios. Por tanto, los creadores de desinformación utilizan estas emociones para difundir narrativas falsas que resuenan con audiencias dirigidas, polarizando todavía más las opiniones y profundizando las divisiones.

Poder e influencia: la desinformación política ofrece el potencial de poder e influencia significativa. Al difundir información falsa, los actores maliciosos pueden manipular a la opinión pública, influir en las elecciones y socavar la confianza en las instituciones democráticas. Este motivo impulsa individuos y grupos a fabricar o amplificar contenidos engañosos para beneficios personales, ideológicos o estratégicos.

Ecosistema de medios: La rápida propagación de la desinformación se facilita con la evolución del panorama mediático, que incluye plataformas de redes sociales y fuentes de noticias en línea. Estas plataformas priorizan el contenido sensacional.

Uno de los elementos interesantes del estudio, en el caso español, es que gracias a la colaboración en el proyecto con Maldita, se listan los principales rumores diseminados para cada uno de los tres estudios de caso (aunque posiblemente tenían más cabida como anexo que dentro del texto), pudiendo tener un listado cualitativamente importante para entender la naturaleza de las desinformaciones y que habitualmente son los centros de las críticas. Si las izquierdas más progresistas y defensoras de la visión de género y los inmigrantes están relacionados con la mayoría de rumores, es que estamos ante una campaña más o menos coordinada por parte de unos mismos autores que, por activa o por pasiva, se pueden aprovechar de este tipo de desinformación, entendida como una lluvia fina que puede ir calando sobre determinados colectivos, en especial jóvenes.

Así mismo, también en el anexo I se listan las publicaciones académicas en los aspectos legales y económicos en España en el período 2019-2023, siendo uno de los principales valores del informe para los que trabajan en este ámbito. Tal y como los propios autores concluyen, se hace evidente que mientras los dos países han tomado medidas en este sentido, la batalla contra la desinformación está en curso y seguirá. La vigilancia continuada, la cooperación internacional y el compromiso de fomentar una ciudadanía bien informada son imprescindibles. A medida que los métodos de desinformación evolucionan, también deben hacerlo las herramientas y regulaciones diseñadas para combatirlos. Y es esta idea del gato y el ratón que mencionábamos en el título, dado que a veces, como la censura, la desinformación es capaz de encontrar otros caminos y parecen quedarse un paso por delante de legisladores y verificadores.

A modo de cierre, podemos decir que se trata de un informe interesante:

  • Para el colectivo científico en general, y en especial el relacionado con la comunicación y la ciencia política, para ver cómo la desinformación en procesos electorales puede afectar a la toma de decisiones tan relevante como el voto.
     
  • Para las bibliotecas, tanto universitarias como generales, por la necesidad de seguir un fenómeno que se sitúa en la raíz misma de la sociedad de la información y el conocimiento, para poder pensar en posibles actividades y talleres, en especial en relación con los períodos electorales y los rumores propagados en estos momentos.
     
  •  Para el colectivo de profesionales de la información en general, porque es una forma excelente de ir siguiendo y entendiendo cómo muchos de los problemas relacionados con la información se dirigen vía políticas y legislaciones que pueden permitir afrontar los retos existentes relacionados con la calidad de la información.

© Imagen inicial de Markus Bieck en Pixabay