El «Pla nacional del llibre i la lectura», un plan amplio y transversal

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Teresa Mañà
Facultat d’Informació i Mitjans Audiovisuals
Universitat de Barcelona (UB)


Llegim!: Pla nacional del llibre i la lectura de Catalunya (2023). [Barcelona]: Consell Nacional de la Lectura. 199 p. Disponible en: <https://cultura.gencat.cat/web/.content/02-DEPARTAMENT/04-plans-programes/01-plans-sectorials/pla-llibre-lectura/arxius/Pla-Nacional-del-Llibre-i-la-Lectura-Dossier-07.pdf>. [Consulta: 05/11/2023].


Presentado en julio de 2023, este nuevo plan de lectura impulsado por la Generalitat de Catalunya para el período 2023-2025, nos llega después de un dilatado trabajo de puesta en común de numerosas personas y entidades representativas de diferentes sectores del mundo del libro. La gestación del Plan ha sido larga: un Acuerdo de Gobierno de 14 de julio de 2020 aprobó la elaboración del Plan nacional del libro y la lectura, la creación del Consell Nacional de la Lectura y encargó al Departament de Cultura, en coordinación con el Departament d’Educació, la elaboración mediante la Institució de les Lletres Catalanes. Posteriormente, con fecha 1 de marzo de 2022, se modificaba este acuerdo y se establecía una metodología de trabajo, con la creación de un grupo impulsor y unos grupos de trabajo; un plazo de doce meses para la redacción del Plan a partir de la reanudación de los trabajos, la creación de un Programa de carácter temporal para asegurar el cumplimiento de los objetivos marcados por el Gobierno y el nombramiento de una persona para la realización de las tareas asignadas como responsable departamental del Pla nacional del llibre i la lectura de Catalunya. 

El grupo impulsor, formado por 13 personas, es quien ha liderado el proceso de trabajo del Plan y ha determinado los grupos de trabajo. En todos estos grupos, configurados en torno a 10 ejes temáticos –Información, datos e investigación; Los lectores y el acceso inicial a la lectura; Diversidad y acceso a la lectura; Los creadores; Los espacios de lectura (centrado en bibliotecas escolares y bibliotecas públicas); La mediación lectora; La industria; La promoción del libro y la lectura; Reconocimiento, revaloración, prestigio, y Visibilidad del libro y la lectura en los medios de comunicación y las redes– han participado cerca de doscientas personas, convocadas como representantes de entidades o como especialistas, a título personal. La participación ha sido uno de los rasgos identitarios de este Plan.

La persona designada como responsable del Plan fue Montse Ayats, hasta ese momento directora de la editorial Eumo de Vic y conocedora a fondo del mundo de la edición. El Consell Nacional de la Lectura, el órgano colegiado presidido por la consejera de Cultura –con el consejero de Educación como vicepresidente–, formado por 46 representantes de administraciones y entidades que trabajan por el libro y la lectura, se reunió por primera vez en julio de 2022 y presentó el Plan un año después, en julio de 2023, tras recoger todas las aportaciones de los grupos de trabajo. 

Este Plan no tiene, evidentemente, un objetivo diferente de los anteriores: pretende el fomento del hábito lector y el incremento de los índices de lectura, especialmente en catalán. Para esta finalidad se marca tres propósitos, tal y como indica el documento: «1. Generar un marco de reflexión en torno al libro y la lectura que permita definir prioridades; 2. Aportar datos y conocimiento a partir de un diagnóstico participativo y en concertación con los diferentes agentes del sector y 3. Establecer una hoja de ruta consensuada de necesidades y de propuestas de mejora, a corto (2023-2025) y a medio plazo (2025-2030), que se convierta en la base para orientar la toma de decisiones de las políticas públicas que hay que desarrollar». 

A diferencia del anterior Pla de lectura 2020, elaborado en 2017 –para remitirnos solo al antecedente más inmediato– bajo el mandato de Santi Vila, breve consejero de Cultura (2016-2017), este ha contado con la imprescindible contribución del Departament d’Educació y se ha generado con un proceso complejo, largo y participado que puede garantizar, de manera óptima, el consenso y el compromiso en las propuestas. Será necesario también que garantice la eficacia. Este, por otra parte, es un plan más amplio y transversal que tiene en cuenta todo el abanico de formatos, géneros y discursos que se congregan dentro del mundo del libro y la lectura. 

El documento

El Pla nacional del llibre i la lectura se presenta en un volumen de 199 páginas en su versión impresa con un diseño sobrio y una cubierta que remite al grafismo y a los carteles de los años treinta.

El documento se abre con un prólogo que, entre citas de autores, hace una correcta síntesis de los fundamentos de este Plan: la necesidad de trabajar en colaboración y establecer sinergias con todo el conjunto de la sociedad, la ampliación de los públicos lectores, el papel clave de los centros educativos de cualquier nivel, de las bibliotecas, librerías y editoriales, el impulso a la lectura en catalán, el estímulo a la creación, la importancia de potenciar la investigación con la creación de un Observatorio de la Lectura... Todo encaminado a cumplir con tres objetivos: que se lea más, más habitualmente y más en catalán. 

El cuerpo de la obra se divide en diferentes apartados: el método de trabajo, el diagnóstico de cada uno de los ámbitos de trabajo, los objetivos, ejes estratégicos y medidas, el seguimiento y el presupuesto. Bajo los ejes siguientes 1) Fomento del hábito lector, 2) Derecho a la lectura y atención a la diversidad, 3) Apoyo al ecosistema del libro: creación, edición y producción, difusión y distribución, comercialización y acceso y 4) Gobernanza: diálogo, concertación y planificación, datos e investigación, se despliegan 73 medidas, cada una presentada en una ficha donde se resume la definición de cada medida, el título, el objetivo perseguido, una breve descripción de las actividades previstas, el agente responsable de la coordinación y otros organismos o entidades que participan, el calendario y presupuesto previstos, y algunos indicadores para facilitar la evaluación.

Los anexos con el calendario de reuniones, las personas y entidades consultadas y los acuerdos del Consell Escolar de Catalunya cierran el volumen.

Algunos comentarios

De entrada, hay que valorar de manera positiva el trabajo hecho de manera pausada –un año de trabajo–, riguroso –es un plan estratégico plausible– y colaborativo, asegurando la participación de todas las voces implicadas. En el resultado, valoramos aspectos positivos por lo que aportan, y otros que, vistos desde fuera como es nuestro caso, nos presentan interrogantes. 

Consideramos muy positivo el diseño del «Plan de mejora de las bibliotecas escolares de Cataluña (PLAMIB)», de un plan de choque para mejorar las bibliotecas escolares (BE) (p. 69-71), con el objetivo «de actualizar el modelo de biblioteca escolar para que dé respuesta al Proyecto educativo de centro». La existencia de BE con condiciones de fondo, horarios, servicios, actividades de dinamización y personal que se responsabilice es imprescindible para garantizar las mismas oportunidades de acceso a la lectura para todos los escolares. Ahora bien, no nos engañemos, la existencia de BE no paliará a corto plazo los déficits de comprensión lectora que se han detectado en los alumnos y que actualmente preocupan a las autoridades educativas. Tener BE con condiciones no es la solución; solo es una condición para ayudar a solucionar, pero, más que probable, serán necesarias otras medidas. 

La medida de incorporar la lectura y la cadena del libro en la ficción e incrementar la presencia en los medios, los canales, TV3, y programas (p. 100-105) es de pura lógica; en estos momentos, la ausencia de programas de libros en las cadenas públicas clama al cielo. Esta propuesta se intensifica en el punto 3.3 con «Formación para el impulso de nuevos programas televisivos sobre literatura o lectura» (p. 137).

Los transportes públicos (p. 106) también se contemplan como un aliado para la promoción de la lectura, pero limitándolos esencialmente a canales de difusión de las actuaciones en los espacios informativos; quizás también incluirá la promoción de bibliotecas o la instalación de puntos para el préstamo o bibliotecas de segunda mano.

El acceso a la lectura de los colectivos con dificultad ha recibido atención especial. Se incrementan acciones de lectura fácil (p. 108), en entornos sociosanitarios (p. 110) o con la gente mayor (p. 89) aunque, en este caso, la medida formulada de «Mediación de lectura para la gente mayor» no recoge acciones de lectura en voz alta o el acceso a audiolibros, dos iniciativas que pueden ser efectivas para estimular la lectura. 

Dentro del eje de Gobernanza, destacamos la creación de la Casa de les Lletres (p. 142) como espacio aglutinador no solo de las asociaciones de escritores existentes, sino como un espacio central de las actividades en torno al libro y la lectura. En este proyecto, estaría bien trabajar juntamente con la futura Biblioteca de Barcelona (p. 145), dado que la medida de impulso a este equipamiento pretende que «un vez entre en funcionamiento [...] sea una pieza estratégica del sistema nacional de bibliotecas y del mundo de la cultura, la lectura y el libro». En este mismo eje, se propone fomentar los planes locales municipales (p. 143) que parecen una bona herramienta de trabajo colectivo y de cohesión social.

La puesta en marcha de un nuevo Plan sería una oportunidad para revisar algunas de las iniciativas que persisten, como es el caso de «Fas 6 anys, tria un llibre» («Cumples 6 años, escoge un libro»), que se activa por octavo año consecutivo (y diríamos que con la misma dotación de 13 €). En esta campaña, desarrollada en colaboración con el Gremi de Llibreters, participan alrededor de un 50 % de familias que escogen, mayoritariamente, libros en catalán. El hecho de que la acción tenga ya un largo camino quizás permitiría ampliar la recogida de datos con una encuesta a los que van a la librería, un seguimiento para ver si vuelven, una relación de los libros comprados... Todo ello nos permitiría conocer mejor el éxito de la medida.

Algunas medidas provocan perplejidad pero, es muy posible que, simplemente, nos falte contexto e información. Mencionemos, por ejemplo, el requerimiento de formación en DUA (Diseño universal para el aprendizaje) (p. 72) para los bibliotecarios escolares del plan de mejora: ¿es necesaria la formación en esta estrategia para asesorar centros?; los Talleres de rap (p. 87) que merecen el mismo rango que, por ejemplo, el proyecto Nascuts per llegir (Nacidos para leer) –que felizmente se recupera– cuando se trata solo de una actividad de creación con muy poca incidencia en comparación con el resto de medidas o también el Fomento de la formación profesional en autoría LIJ (p. 122) para «potenciar la idea que para escribir LIJ hay que conocer los rasgos propios y la tradición particular». La creación puede tener muletas técnicas, pero nunca de contenido: ¿serán mejores los textos de LIJ con esta formación? ¿Para ser buenos deben basarse en la tradición?

Llama la atención la ausencia de medidas lideradas por la Biblioteca de Catalunya; aun siendo una biblioteca de investigación, no deja de ser la biblioteca nacional, la más importante de nuestro país, y la promoción del libro y la lectura es también uno de sus objetivos. Ninguna biblioteca nacional debería dejar pasar la oportunidad de formar parte de un plan de este tipo y de colaborar en el proyecto. Tampoco las revistas, las publicaciones periódicas, parecen tener muchas medidas de apoyo. Reciben ayudas, pero solo se mencionan como material para promover la lectura en el caso de las residencias de gente mayor, cuando fomentar subscripciones (impresas o digitales) para los niños y jóvenes puede ser una medida óptima para habituarlos a leer. Y, como siempre, la creación literaria se lleva la mayor parte de las ayudas mientras que el ensayo –mucho más necesitado de apoyo y de difusión– queda en un segundo plano, así como los libros divulgativos (excepto manuales universitarios que ningún estudiante compra).

Un par de dudas razonables nos asedian al acabar el comentario. Por una parte, la posibilidad de que el Plan se vea afectado por la duración de la legislatura. Nos encontramos en un estado político de total incertidumbre y la sombra del avance de elecciones planea en cada decisión que se aprueba. Según el calendario, la primera fase de este Plan está prevista hasta el 2025, al final de esta legislatura. Y todavía tiene una segunda fase prevista y presupuestada para el 2026-2030. La ejecución del Plan estaría bien que no dependiera de elecciones y cambios de gobierno. Por otra parte, el Plan cuenta con un presupuesto de más de 23 millones para los años 2024 y 2025, de los que casi cuatro están presupuestados para el 2023. Si tenemos en cuenta que al año 2023 le quedan pocas semanas, hay que darse prisa para llevar a cabo las primeras acciones y establecer los mecanismos de seguimiento y evaluación. La comisión de seguimiento es la garantía de todo ello. 

Con todo, nada de lo que se ha comentado desmerece el trabajo, hecho a conciencia, de manera cuidadosa, entusiasta y generosa. El Pla nacional del llibre i la lectura puede ser un buen instrumento para impulsar iniciativas, favorecer colaboraciones y conseguir la mejora de los hábitos lectores de nuestra sociedad. 

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente con el Blog de l’Escola de Llibreria.

© Imagen inicial de Saydung89 en Pixabay.