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¿Son las bibliotecas más útiles en tiempos de crisis?

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Lluís Anglada
Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya
 

Gauder, Brad (editor). (2010) Perceptions of Libraries: context and community. A report to the OCLC membership. Dublin, Ohio: OCLC. ISBN 978-1-55653-395-2. Acceso a: http://www.oclc.org/reports/2010perceptions/2010perceptions_all_singlepage.pdf

BibliotecaDesde 1978 OCLC tenía una sección dedicada a la investigación en biblioteconomía que investigaba los avances tecnológicos que podían mejorar los servicios bibliotecarios o que podían disminuir el coste de sus operaciones. Recuerdo un estudio de OCLC que investigaba la posibilidad de usar OCR para introducir mecánicamente información bibliográfica procedente de las portadas de los libros y ahorrar así costes en el catalogación. Esta actividad de investigación se ha visto aumentada con la constitución, ahora hará unos 5 años, de OCLC Research, un centro creado a partir de la incorporación de RLG a OCLC.

Aparte de estudios más especializados (que a menudo han encontrado espacio en Blok de BiD), vale la pena destacar los esfuerzos de OCLC Research en proporcionar a los bibliotecarios diferentes informes dirigidos a que tengamos una visión más clara de nuestro entorno y los cambios que están pasando. Estos estudios tienen todos una presentación muy gráfica que les hace fácilmente legibles.

La serie comenzó con Five-Year Information Format Trends (2003) que tuvo una revisión en 2004. En 2003 también publicaban Environmental Scan: Pattern Recognition que era un intento de tener una percepción global de los profundos cambios que estaban sucediendo en el mundo de la información a partir de la generalización de Internet. En 2005 publican Perceptions of Libraries and Information Resources con los resultados de un estudio internacional sobre las preferencias y hábitos a la hora de buscar información, realizado a partir de las respuestas a un cuestionario hechas por 3.300 consumidores de información de Australia, Canadá , EEUU, India, el Reino Unido y Singapur. Esta encuesta les permitió publicar el mismo 2005 el informe College Students' Perceptions: Libraries & Information Resources. En 2007 publican Sharing, Privacy and Trust in Our Networked World que explora la web social y su implicación para las bibliotecas. Creo que hay que incluir en esta relación el estudio From Awareness to Funding: A study of library support in America (2008) que investiga quién usa y como las bibliotecas y cuáles de los grupos que el estudio identifica les da más apoyo.

Con estos antecedentes, OCLC acaba de publicar (enero de 2011) Perceptions of Libraries, 2010: Context and Community en el que quiere poner al día las ya anteriormente investigadas costumbres, preferencias y percepciones de los consumidores de información en línea. El informe dedica "especial atención a la crisis económica actual y a cómo ésta ha afectado a las costumbres de los que buscan información y cómo estos cambios se reflejan en el uso y la percepción de las bibliotecas."

El estudio se divide en dos partes. La primera (p. 8-51) contempla varios elementos que configuran el panorama del consumidor de la información, la segunda (p. 52-93) examina los hábitos relacionados con el consumo de información segmentada por la población según el grupo de edad a la que pertenece.

En la primera parte se examinan:

  1. las tecnologías de consumo de información y su evolución en los últimos años y algunos aspectos relacionados con como las bibliotecas apoyan el uso de la red,
  2. la crisis y su impacto en la vida de las personas (ha afectado a un tercio de los norteamericanos) y muestra en qué aspectos la vida cotidiana de muchas personas ha cambiado (concretamente, un 81% de la gente afectada por la crisis tienen carnet de biblioteca, mientras que sólo tienen un 68% de los no afectados),
  3. las formas como las bibliotecas proporcionan alternativas que no supongan gastar (mientras que el gasto de la gente baja, el uso de la biblioteca sube)
  4. en qué grado los norteamericanos usan las herramientas en línea que tienen disponibles y para qué las usan,
  5. a que asocian las personas la marca 'biblioteca' (y lo asocian a 'libro', curiosamente en mayor porcentaje hoy, en un 75%, que lo que lo hacían en 2005, en un 69%) y qué percepción tienen de las bibliotecas (un 83% considera que las bibliotecas son valiosas para buscar información, mientras que el porcentaje por el mismo era del 76% en 2005, el porcentaje de personas que creen que las bibliotecas son valiosas sube hasta el 88% en el grupo de gente afectada por la crisis),
  6. el valor que las personas dan a las bibliotecas tanto para ellos mismos como para la comunidad y donde se observa que este valor percibido ha crecido en todos los casos y entre todos los grupos de población,
  7. los roles que la gente asigna a la biblioteca tanto como servicio a uno mismo como servicio a la comunidad (en todos los casos se considera que el principal rol de la biblioteca es ser un lugar para libros, vídeos y música).

En la segunda parte, el estudio se centra en el examen de los hábitos de uso de la información y las percepciones de las bibliotecas de forma segmentada por grupos de población dividida por edades. Los grupos que distingue el estudio son: estudiantes universitarios, adolescentes y jóvenes, generación X (entre 25 y 45 años), la generación del 'baby boom' (entre 46 y 64 años) y personas mayores. En el resumen final de este apartado se puede ver lo que se decía al inicio de esta reseña: que las bibliotecas favorecen a los desfavorecidos (así, mientras que un 68% de personas tienen carnet de biblioteca, un 81% de los afectados por la crisis lo tienen y lo tienen también un 7% de los adolescentes).

Me parece importante destacar que el enfoque que OCLC da a estos estudios (y también a lo comentado) no es el de conocer sólo el uso que los ciudadanos hacen de las bibliotecas, sinó el de conocer las percepciones que estos tienen de aquellas. Podría parecer que las dos cosas son las mismas, pero de ninguna manera es así. Las bibliotecas siempre han tenido por principal beneficiario las capas más desvalidas del entorno al que se dirigen. En otras palabras, son herramientas del estado social y las bibliotecas en el futuro serán sostenidas financieramente por las instituciones que las pagan (municipios, universidades, instituciones ...) no sólo si la gente las usa, y sí (y sobre todo sí) si los financiadores las perciben como instrumentos útiles para sus fines (las de los municipios, las universidades, las instituciones ...).

En un mundo en el que la información parece estar cada vez más al alcance de las personas, tenemos el reto profesional de mostrar que las bibliotecas son algo más de libros a disposición de los individuos.