Los investigadores del grupo EDAP (Estudios del Discurso Académico y Profesional) han participado en el 43.º Congreso Internacional de la Asociación Española de Lingüística Aplicada (AESLA), celebrado entre el 15 y 17 de abril de 2026 en Granada.

En este contexto, Mar Forment, Fernando Polanco y Marc Bayés presentaron diversas investigaciones centradas en un reto que afecta directamente a la ciudadanía: la dificultad para entender los textos de la Administración tributaria y la necesidad de avanzar hacia una comunicación tributaria más clara y accesible.

Las contribuciones de Mar Forment Fernández abordaron dos aspectos clave del discurso tributario. Por un lado, analizó, en un trabajo elaborado junto a Estrella Montolío Durán, cómo perciben los asesores fiscales la comunicación dirigida a la ciudadanía, a partir de una encuesta a más de 400 profesionales del sector. Los resultados muestran una percepción ampliamente compartida de que los textos tributarios resultan difíciles de entender, incluso para personas expertas, debido al uso de lenguaje excesivamente técnico, frases complejas, referencias normativas poco contextualizadas y una organización textual que no siempre facilita localizar la información relevante. El estudio subraya que mejorar estos aspectos no solo facilitaría el cumplimiento de las obligaciones fiscales, sino que también contribuiría a reforzar la confianza de la ciudadanía en la Administración.

Por otro lado, Mar Forment puso el foco en un elemento menos visible pero fundamental del lenguaje tributario: el papel de los adjetivos en la configuración de la terminología especializada. Expresiones como periodo ejecutivo o actuación inspectora muestran cómo palabras aparentemente comunes adquieren significados muy precisos en este ámbito. La investigación demuestra que los adjetivos no son accesorios, sino piezas clave que definen y fijan el sentido técnico de muchos términos, lo que puede dificultar la comprensión si no se explican adecuadamente. Esta línea de trabajo destaca la importancia de revisar y hacer más transparente la terminología cuando los textos se dirigen a la ciudadanía.

La contribución de Fernando Polanco, que recogió los resultados de un trabajo conjunto con Estrella Montolío Durán, se centró en analizar cómo el tono y la forma del discurso tributario influyen en la relación entre la Administración y las personas contribuyentes. Su estudio pone de relieve que determinados usos lingüísticos pueden generar sensación de distancia, presión o desequilibrio comunicativo, debido a la asimetría entre quien emite el mensaje y quien lo recibe. Desde esta perspectiva, el trabajo muestra que no basta con que los textos sean jurídicamente correctos: también es necesario cuidar la manera de comunicar para evitar la incomprensión y el malestar, incorporando principios de lenguaje claro y comunicación respetuosa.

Por su parte, Marc Bayés Gil analizó distintos rasgos lingüísticos concretos de los documentos tributarios habituales; concretamente, las notificaciones y algunos de sus subgéneros. En la primera de sus dos comunicaciones, llevada a cabo con María Ángeles García Asensio, examinó la estructura de las frases, y demostró a partir del corpus que, aunque en muchos casos las estructuras sintácticas no son especialmente largas, contienen partes internas complejas que dificultan la lectura y la comprensión del texto. En la segunda de sus intervenciones, presentó un estudio exploratorio sobre el uso de listas y enumeraciones, un recurso habitualmente recomendado para mejorar la claridad. El análisis pone de manifiesto que estos mecanismos no siempre facilitan la comprensión y que, si se utilizan sin un diseño adecuado, pueden generar confusión en lugar de claridad. Por ello, la investigación propone aplicar las recomendaciones en relación con la elaboración de listas y enumeraciones de forma más reflexiva y adaptada a las necesidades reales de los lectores.