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El comportamiento informativo de los docentes universitarios norteamericanos, tres años después

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Ángel Borrego
Facultat de Biblioteconomia i Documentació
Universitat de Barcelona


Housewright, Ross; Schonfeld, Roger C.; Wulfson, Kate (2013). Ithaka S+R US Faculty Survey 2012. New York: Ithaka S+R, 2013. Disponible en: <http://www.sr.ithaka.org/research-publications/us-faculty-survey-2012>. [Consulta: 17 junio 2013].


Professor J.L. Rhodes of Aerospace Engineering lectures class

Hace tres años, en junio de 2010, inaugurábamos este Blok con la reseña de un informe de Ithaka sobre el comportamiento informativo de los profesores universitarios norteamericanos1. Al margen de los resultados obtenidos, destacábamos como uno de los principales valores de aquel informe su carácter periódico, pues se trataba de la cuarta edición de un estudio trienal que permitía hacer un seguimiento longitudinal de este comportamiento. Fiel a su cita, Ithaka acaba de publicar la quinta edición del mismo informe que nos ofrece datos actualizados sobre el comportamiento y las opiniones del profesorado universitario norteamericano en cuestiones relativas al acceso y uso de la información académica.

La nueva edición presenta algunas novedades metodológicas ―se ha contado con un grupo de bibliotecarios, editores y miembros de sociedades científicas que han validado un cuestionario que, por primera vez, se ha distribuido por correo electrónico y que ha sido contestado por 5.200 participantes― y de contenido ―se han incluido nuevas preguntas para abordar aspectos emergentes como los nuevos métodos de investigación o la preservación de datos―, pero su valor principal continúa siendo la batería de preguntas que permite observar la evolución en el acceso a la información desde el año 2000. Como contrapunto, cabe destacar que los hábitos de los investigadores no cambian de manera brusca, de manera que los resultados son similares a los de ediciones anteriores y el lector puede encontrar las conclusiones un tanto repetitivas.

Así, comenzando por la importancia otorgada a diversas tipologías documentales empleadas en investigación y docencia, se observa que la revista científica continúa siendo el principal canal de comunicación en todas las disciplinas. Para la docencia, el libro de texto permanece como la herramienta fundamental ―9 de cada 10 profesores lo recomiendan en los cursos de grado, aunque más en ciencias naturales y sociales que en humanidades. No obstante, también es elevado porcentaje de profesores ―cerca del 80%― que recomienda a sus alumnos la lectura de artículos y monografías académicas.

Por lo que hace referencia a las herramientas de búsqueda de información, se ha invertido, aunque muy ligeramente, la tendencia al declive en el uso del catálogo como fuente para iniciar la búsqueda de bibliografía. Al mismo tiempo cae ligeramente el uso de bases de datos especializadas y se incrementa la consulta de buscadores de Internet. Se trata, en todos los casos, de variaciones muy débiles respecto a lo observado en años anteriores y que parecen estar motivadas por cambios más acentuados entre los humanistas. En esta ocasión, los autores del estudio añaden dos preguntas sobre el comportamiento a la hora de recuperar un documento del que ya se dispone de una referencia ―en este caso el catálogo supera a las bases de datos y a los motores de búsqueda― y la búsqueda bibliográfica en sentido amplio ―para lo que las dos últimas herramientas superan a la primera. Para mantenerse al día en sus disciplinas, los investigadores recurren a los colegas ―asistiendo a congresos, leyendo las recomendaciones que les han hecho, siguiendo a los autores más destacados, etc.― o a los materiales ―ojeando nuevos números de revista, recibiendo alertas por correo electrónico, etc.

Preguntados por la transición a los libros en formato electrónico, si bien son mayoría los académicos que los utilizan ―un 70% lo ha hecho en los últimos seis meses―, aún identifican usos para los que es preferible el formato impreso ―lectura en profundidad― por lo que es una minoría la que prevé que sustituyan a las colecciones impresas en el próximo quinquenio. Los docentes identifican numerosas áreas de mejora en el ámbito de las monografías electrónicas, desde el incremento de la oferta hasta la posibilidad de navegar entre libros, descargar y organizar colecciones personales, subrayar, anotar, imprimir, leer en el dispositivo preferido o integrar ilustraciones y contenidos multimedia.

La biblioteca de la institución de filiación continúa siendo la principal fuente de obtención de documentos, pero más del 60% de los encuestados califica de importante para su investigación la oferta de materiales disponibles gratuitamente en línea. El 40% también considera importantes las colecciones y suscripciones personales y, en menor medida, las colecciones y suscripciones de otras instituciones.

El informe de este año incluye un apartado sobre los hábitos de investigación de los investigadores, desde la selección de temas ―donde pesan los intereses personales y las perspectivas en procesos de evaluación y promoción―, hasta la colaboración ―todavía más habitual en ciencias naturales que en sociales o humanidades― y el impacto de la tecnología sobre los métodos de investigación. En este punto, cabe destacar la importancia que en torno al 60% los investigadores otorgan a los programas de análisis de datos cuantitativos, seguidos del desarrollo de modelos y simulaciones, la minería de datos, el desarrollo de software y los sistemas de información geográfica ―calificados de importantes, todos ellos, por un 20% de los investigadores, aunque con variaciones por disciplinas.

El último capítulo del informe aborda el papel de la biblioteca en las instituciones de educación superior. Su función principal a ojos de los investigadores ―8 de cada 10 encuestados la califican de muy importante― continúa siendo ―aunque en menor medida que en ediciones anteriores― el pago de las monografías y las suscripciones a revistas. Algo más del 60% considera muy importante la biblioteca como punto de partida en búsquedas bibliográficas ―con un ligero incremento respecto a años anteriores― y como repositorio de recursos ―con una ligera reducción, en este caso. Porcentajes de profesores de entre el 50% y 60% califican de muy importante el papel de la biblioteca como soporte a sus actividades docentes, para el incremento de su producción científica y como responsables de la alfabetización informacional del alumnado.

A pesar de los cambios en el papel otorgado a la biblioteca con el paso del tiempo, el porcentaje de profesores que se describen como muy dependientes de su biblioteca se mantiene constante en torno a un 40%, si bien continúa creciendo el porcentaje de investigadores ―hasta situarse en torno a un 20%― que opinan que el papel de la biblioteca pierde valor a medida que se incrementa el acceso a contenidos académicos en línea y que, en consecuencia, la inversión en bibliotecas debería redirigirse hacia otras necesidades.
 


1. Borrego, Ángel (2010). Buscar, consultar y comunicar información en entornos académicos: ¿que impacto está teniendo el formato digital? Blok de Bid: Reseñas de Biblioteconomía y Documentación, 12 junio 2010. Disponible en: <http://www.ub.edu/blokdebid/es/content/buscar-consultar-y-comunicar-informaci%C3%B3n-en-entornos-acad%C3%A9micos-%C2%BFque-impacto-est%C3%A1-teniendo-e>. [Consulta: 17 junio 2013].