Evaluar el impacto de las bibliotecas de investigación

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Núria Casaldàliga
Directora del Servei de Biblioteques
Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)


Baughman, Sue; Brillat, Ava; Daines, Gordon; Davis, Greg; McReynolds, Stephanie JH; Roller, Margaret (2023). Building a community of assessment: final report of the Research Library Impact Framework pilot initiative. Washington, DC: Association of Research Libraries,. 73 p. Disponible en: <https://doi.org/10.29242/report.rlif2023>. [Consulta: 27/11/2023].


Las bibliotecas universitarias tienen tradición en el ejercicio de evaluar la calidad y el impacto que producen en las comunidades e instituciones de las que forman parte, tanto por su voluntad de dejar constancia del valor que aportan, como para identificar las necesidades de los usuarios o mejorar la eficiencia y la eficacia de los servicios que ofrecen o bien, en otras ocasiones, para justificar la inversión y la financiación necesaria para mantener la calidad del servicio.1 

En el caso de las bibliotecas norteamericanas, la Association of Research Libraries (ARL) en 2017 inició un proceso de evaluación interno para alinear la asociación con los objetivos y necesidades de sus socios, las bibliotecas y archivos de investigación. Una de las actuaciones fue poner en marcha la iniciativa Research Library Impact Framework (RLIF), para ayudar a los miembros de la ARL a comunicar el impacto y el alineamiento de las bibliotecas de investigación con la misión y los objetivos de las instituciones de las que forman parte. 

Building a community of assessment, aparecido en marzo de 2023, es el informe final de la fase piloto de este proceso. Se determinaron cuatro áreas donde focalizar la evaluación del impacto: el ciclo de vida de la investigación; la enseñanza y el aprendizaje del estudiantado; las colecciones y los espacios. Y, más concretamente, se planteó dar respuesta a cinco cuestiones: 

  • ¿Las colecciones de la biblioteca juegan un papel a la hora de atraer y retener PDI de primer nivel a la institución? 
     
  • ¿La biblioteca contribuye a los resultados equitativos de los estudiantes y es un entorno inclusivo?
     
  • ¿La biblioteca ayuda a aumentar la productividad y el impacto de la investigación?
     
  • ¿Los espacios de la biblioteca facilitan la investigación innovadora, el pensamiento creativo y la resolución de problemas?
     
  • ¿Las colecciones especiales dan apoyo específico y promueven la enseñanza, el aprendizaje y la investigación?

En la convocatoria para llevar a cabo proyectos de investigación para intentar dar respuesta a estas preguntas participaron 18 universidades, entre ellas Washington, Johns Hopkins, Berkeley, Manitoba, Chicago o la Syracuse University. 

La primera parte del informe explica cómo cada universidad abordó la investigación, qué metodología utilizaron (encuestas, estudios bibliométricos, entrevistas con personal investigador) y qué aprendizaje han extraído del proceso. Además, al final de cada una de las preguntas que se analizaron, hay las citas bibliográficas de todos los estudios y presentaciones que los equipos que hacían la investigación publicaron.
 
La segunda parte del informe explica el seguimiento que se hizo por parte de la ARL a todos los equipos que participaron en los proyectos para evaluar la experiencia, a partir de entrevistas personalizadas con miembros de cada equipo, encuestas a decanos y directores de las bibliotecas participantes y una encuesta generalizada a todo el personal que llevó a cabo la investigación. En todos los casos se quería evaluar si el apoyo ofrecido por parte de la ARL había sido suficiente, la aportación positiva que había implicado la colaboración con otras bibliotecas, qué aprendizajes podía extraerse y en qué temas de futuro habría que seguir investigando.

Las conclusiones finales ponen de relieve que la iniciativa RLIF ha sido muy positiva, los resultados de los diversos proyectos son extrapolables a otras bibliotecas, y haber puesto en práctica diversas metodologías de evaluación facilita que estas bibliotecas comuniquen mejor el impacto de sus actuaciones a las instituciones y comunidades a las que dan servicio. 
En los apéndices del informe hay el guion y comentarios de las entrevistas que se llevaron a cabo para analizar el éxito de la iniciativa.

En resumen, el informe que reseñamos es interesante dado que desarrollar una cultura de evaluación fuerte y estratégica entre las bibliotecas, que implique un compromiso institucional, una capacitación profesional y compartir metodologías y buenas prácticas, es útil para comunicar la importancia y la relevancia de la tarea que llevan a cabo las bibliotecas en el ámbito de la investigación, la docencia y el aprendizaje.  

Dicho esto, la lectura del informe pone más el acento en todo lo que ha implicado la iniciativa RLIF y cómo las universidades han participado, que no en los resultados de los proyectos que se han llevado a cabo, que se presentan de manera muy sintética, fragmentada, y, de nuevo, con un foco principalmente metodológico. Por suerte, la lista de referencias bibliográficas de los informes de estos proyectos permite ampliar la lectura y conocer más a fondo los resultados de cada una de las investigaciones que se han hecho. Una opción recomendable para hacer una lectura más completa y ágil a la vez es hacerlo a partir del web de la ARL, que facilita el acceso a los resultados de los diversos proyectos. 

 


1 En Cataluña, por ejemplo, a principios de los 2000 la AQU llevó a cabo dos procesos de Evaluación transversal de los Servicios Bibliotecarios de las universidades catalanas, aunque después no han tenido continuidad.


 © Imagen inicial de Nasim Nadjafi en Pixabay