Servicio de Bibliotecas y Documentación
Smith-Yoshimura, Karen and Cyndi Shein. 2011. Social Metadata for Libraries, Archives and Museums Part 1: Site Reviews. Dublin, Ohio: OCLC Research. http://www.oclc.org/resources/research/publications/library/2011/2011-02... [consulta 28 de agosto 2012]
Smith-Yoshimura, Karen, Carol Jean Godby, Helice Koffler, Ken Varnum and Elizabeth Yakel. 2011. Social Metadata for Libraries, Archives and Museums. Part 2: Survey Analysis. Dublin, Ohio: OCLC Research. rehttp://www.oclc.org/resources/research/publications/library/2011/2011-03... [consulta 28 de Agosto 2012]
Smith-Yoshimura, Karen and Rose Holley. 2012. Social Metadata for Libraries, Archives, and Museums. Part 3: Recommendations and Readings. Dublin, Ohio: OCLC Research. http://www.oclc.org/resources/research/publications/library/2012/2012-01... [consulta 28 de agosto 2012]
Muchos han pasado gran parte de su vida profesional describiendo, catalogando, etiquetando, organizando y otros sufijos con "ando" para que el usuario resuelva sus necesidades de información. Y que a muchos de nosotros, hasta la fecha no se nos había pasado por la cabeza que los usuarios o la población en general puede echarnos una ayuda en estos "ando", e incluso algunos quizá se tiren de los pelos acusando de "intrusismo profesional" si aceptamos a esos posibles colabora{n]dores.
Y nos ha sucedido que en algún momento que alguien nos ha asesorado sobre una foto de la que desconocemos el lugar o la época o algún personaje, e incluso no ha aportado alguna breve historia sobre su contexto, o nos han contado que para empezar a familiarizarnos con un tema, mejor empezar por esta obra en lugar de la que tenemos entre manos, o quizás a la hora de afrontar un examen, algún compañero no dio pistas de donde estaba la clave para superar la asignatura o bien, que aquel documento histórico en realidad se basa en bla, bla, bla ….. y que fulanito hizo un trabajo sobre él y que está publicado en la web de no se donde ….. Me imagino que en algunas de ocasiones habréis vivido escenarios similares y que en general habrán sido útiles y/o han aportado más conocimiento. También es muy probable que esta utilidad y conocimiento que salvo alguna excepción raramente lo hayamos compartido. Pues pensemos en esto pero en una dimensión global.
Este informe presenta las conclusiones de una investigación cualitativa cuyo fin fue formular pautas de sostenibilidad de los proyectos editoriales emprendidos o con participación de bibliotecas universitarias. Se financió con una beca del
¿Cuál es la relación entre investigación académica y profesión en las ciencias de la información (LIS)? ¿Cuál es el impacto de los proyectos de investigación en la vida profesional del bibliotecario? Con el objetivo de explorar estos temas en 2011 el Research Information Network y la Library and Information Science Research Coalition han financiado el proyecto de investigación "Research in Librarianship – Impact Evaluation Study (RiLIES), el informe final del cual a cura de Peter Cruickshank, Hazel Hall y Ella-Taylor Smith se analiza aquí. El proyecto ha utilizado diferentes metodologías de estudio entre ellas combinadas:
La pregunta que encabeza este escrito es más fácil de hacer que de responder, y aunque está relacionada, no es exactamente lo mismo que preguntar por la utilidad de este museo. La pregunta, tal como está formulada, lleva implícita la idea de hacer balance entre los recursos empleados y los resultados obtenidos. Además no sería lo mismo el que respondieran el director del museo, un artista, un urbanista, un hotelero, un turista, un vecino del barrio del Raval de Barcelona, o un político. En todo caso, la respuesta -salvo quizá la del director del museo- estaría fundamentada en algunos datos, pero sobre todo en percepciones, sensaciones, experiencias, ideas preconcebidas que muy probablemente no acabarían de ser una respuesta precisa a la pregunta.
En 2004 el Gobierno encargó el primer estudio parlamentario federal sobre bibliotecas escolares. Cuatro años después, en 2008, Edith Cowan University, la Escuela Australiana de la Asociación de Bibliotecas (ASLA) y la Asociación Australiana de Bibliotecas e Información (ALIA) llevaron a cabo un estudio que ponía de manifiesto que el 29% del total de centros educativos y el 54% de centros educativos públicos tienen un presupuesto anual de menos de 5.000 dólares para la biblioteca escolar, una cantidad inferior a los datos del 1975, según el Children's Book Council of Australia (libro del Consejo de los Niños de Australia - CBCA). Esta cifra disparó la alarma. (Una situación, sin embargo, muy lejana en comparación con las bibliotecas escolares españolas, en las que sólo en un 15% de los casos declaran1 tuvo un presupuesto por encima de los 700 euros anuales.)
