Ignasi Labastida
Jefe de la Unidad de Investigación del CRAI
Delegado del Rector para revistas científicas y ciencia abierta
Universitat de Barcelona
Treadway, J., Labastida, I., Melinščak Zlodi, I., & Proudman, V. (2025). Building bridges to Open Access. Paths to Institutional Rights Retention in Europe 2024 (Versión v1). Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.15078315
Desde que en el año 2021 el grupo de agencias de financiación conocido como Coalición S impulsó la estrategia de retención de derechos como una de las posibles opciones para alcanzar el acceso abierto inmediato, diversas instituciones europeas han optado por adoptar esta iniciativa como política propia. La retención de derechos consiste en no ceder de manera exclusiva los derechos de explotación de las publicaciones a las editoriales. Normalmente esta cesión se realiza mediante la transferencia de la titularidad de los derechos o bien firmando una licencia de publicación exclusiva. La estrategia impulsada por la Coalición S, como parte de su Plan S, consiste en impedir esta cesión porque existe una obligación previa frente a la agencia financiadora. Los investigadores no pueden asignar todos los derechos a los editores porque ya tienen una obligación adquirida.
Esta estrategia también ha sido adoptada por la Comisión Europea en el marco del programa Horizonte Europa y se aplica en los proyectos financiados en los que se pide que los beneficiarios retengan los derechos necesarios para cumplir con los requisitos de acceso abierto. De hecho, esta petición de que los investigadores retengan los derechos también se incluyó en la Ley de la Ciencia estatal cuando se modificó en 2022: «Los beneficiarios de ayudas y subvenciones públicas se asegurarán de que conservan los derechos de propiedad intelectual necesarios para dar cumplimiento a los requisitos de acceso abierto».

Si bien los libros electrónicos surgieron más o menos al tiempo que las revistas digitales, la evolución de los respectivos sistemas de comercialización han diferido notablemente, así como el momento y la manera. Pero el interés por incluir los libros académicos en el movimiento del acceso abierto ha ido creciendo en los últimos años. Basándonos en la experiencia de la AO de las revistas, el de libros se ha centrado mayoritariamente en modelos de negocio en los que el coste de publicar no lo cubren los autores, sino terceros, en muchos casos bibliotecas de universidades (ver algunos ejemplos en el artículo:
El seminario
La pregunta que da título a esta reseña está ocupando un considerable espacio en blogs y redes sociales,1 revistas científicas2 e incluso medios de comunicación generalistas.3 La pregunta parece dar a entender que ahora no (pero antes, sí) el sistema a través del que se difundía la investigación funcionaba bien. Situémonos, pero no demasiado lejos, treinta años atrás; los resultados de la investigación se difundían en revistas impresas que eran subscritas previo pago por las pocas instituciones que, a nivel mundial, podían tener una colección amplia y los artículos se publicaban al cabo de un tiempo considerable respecto a su redacción, por poner dos ejemplos. No era tampoco un sistema demasiado «científico», pero era un sistema aceptado.
