Lluís Anglada
Consorcio de Servicios Universitarios de Cataluña (CSUC)
ORCID Id 0000-0002-6384-4927
Si bien los libros electrónicos surgieron más o menos al tiempo que las revistas digitales, la evolución de los respectivos sistemas de comercialización han diferido notablemente, así como el momento y la manera. Pero el interés por incluir los libros académicos en el movimiento del acceso abierto ha ido creciendo en los últimos años. Basándonos en la experiencia de la AO de las revistas, el de libros se ha centrado mayoritariamente en modelos de negocio en los que el coste de publicar no lo cubren los autores, sino terceros, en muchos casos bibliotecas de universidades (ver algunos ejemplos en el artículo: Open access, open infrastructures, and their funding: Learning from histories to more effectively enhance diamond OA ecologies for books).
Una de las diferencias entre libros y revistas académicas es que estas han sido un conjunto bastante bien definido a partir de directorios, como el Serials Directory, o bases de datos, como WoS, y de criterios formales y de calidad bien aceptados. El post How Should Diamond Open Access Work for Books? Puede darnos una idea de hasta qué punto los criterios para revistas académicas diamante de DIAMAS son también y fácilmente aplicables a libros. No es inmediato decidir si los criterios de calidad deben aplicarse a nivel de cada libro, o de colección o de editor.
Los libros académicos en abierto han quedado incorporados al movimiento de la OA Diamante, que inicialmente nació para revistas, se han beneficiado así de acciones como las de los proyectos DIAMAS y ALMASI, del apoyo recibido por parte de la UNESCO, o de páginas de recursos como los que mantiene OAPEN (Knowledge Base o l’ OA Books Toolkit). Knowledge Base es una colección de más de 600 documentos (informes, políticas, estadísticas, resultados de encuestas) relevantes para las políticas de acceso abierto para libros. La caja de herramientas es un diccionario que contiene artículos breves que cubren una amplia gama de temas relacionados con los libros en acceso abierto, cada uno de los cuales incluye una lista de fuentes referenciadas, lecturas adicionales y enlaces a definiciones de términos clave.
La OAPEN (Open Access Publishing in European Networks) que acabamos de mencionar es una fundación sin ánimo de lucro cuya misión es mantener y desarrollar infraestructuras para libros académicos en abierto revisados por pares. Esto lo hace alojando más de 40.000 libros en abierto a través de la OAPEN Library y gestionando y manteniendo el Directory of Open Access Books (DOAB)), este último creado a imagen y semejanza del DOAJ. Una mirada a OAPEN and DOAB 2024 Highlights nos permitirá ver cómo se ha avanzado en la AO de libros académicos en los últimos 5 años. Su financiación proviene de aportaciones de bibliotecas, entidades financiadoras de investigación, editores, donaciones de particulares y de subvenciones.
Finalmente, añado aquíSCOSS (Global Sustainability Coalition for Open Science Services), una agrupación de asociaciones y entidades cuyo objetivo es asegurar el futuro de la infraestructura del AO (como DOAB). Lo hacen recogiendo aportaciones económicas de las instituciones que quieren contribuir y otorgando ayudas a servicios no comerciales con una base financiera poco sólida. A medida que han crecido los productos y servicios de acceso abierto, se ha hecho más evidente que para mantenerlos era necesario reforzar las infraestructuras que los sustentan; de esto también sería un ejemplo Invest in Open Infrastructure.
© Imagen inicial generada con inteligencia artificial (DALL·E, OpenAI).
Esta reseña se publica conjuntamente con el blog de Open Science Spain
La Coalition for Advancing Research Assessment (CoARA) agrupa un amplio colectivo de organizaciones comprometidas con la reforma de los sistemas de evaluación de la investigación. Esta iniciativa surge en un contexto de creciente consenso sobre la necesidad de superar los modelos de evaluación basados principalmente en indicadores cuantitativos (como el factor de impacto o el número de publicaciones), con tal de impulsar una valoración más cualitativa, centrada en la diversidad de las contribuciones científicas y en prácticas responsables. Más de 700 organizaciones de investigación, entidades financiadoras, agencias de evaluación y sociedades científicas han adoptado los principios recogidos en el Agreement on Reforming Research Assessment (
La pregunta que da título a esta reseña está ocupando un considerable espacio en blogs y redes sociales,1 revistas científicas2 e incluso medios de comunicación generalistas.3 La pregunta parece dar a entender que ahora no (pero antes, sí) el sistema a través del que se difundía la investigación funcionaba bien. Situémonos, pero no demasiado lejos, treinta años atrás; los resultados de la investigación se difundían en revistas impresas que eran subscritas previo pago por las pocas instituciones que, a nivel mundial, podían tener una colección amplia y los artículos se publicaban al cabo de un tiempo considerable respecto a su redacción, por poner dos ejemplos. No era tampoco un sistema demasiado «científico», pero era un sistema aceptado.
Seguramente, dentro de unos años, encontraremos una solución y la información científica será abierta bajo unas condiciones de uso y económicas aceptadas por todos. Hoy, esto es un objetivo perseguido, pero todavía no conseguido, por la totalidad de los agentes implicados en esta larga cadena que forma la comunicación científica. Cuando llegue ese momento, será interesante examinar (con menos pasión de la que ponemos hoy) los diferentes y, en su mayoría, fallidos intentos para hacer que los resultados científicos sean accesibles a todo el mundo de forma equitativa, fácil y reutilizable.
Hace dos años, Ciro Llueca reseñaba, en este Blok, la
