Gema Santos-Hermosa
Facultad de Información y Medios Audiovisuales
Universitat de Barcelona
Long, M. P., & Schonfeld, R. C. (2024). Charting the Course: Case Studies in OER Sustainability (Versió v1.0). Ithaka S+R. <https://sr.ithaka.org/publications/charting-the-course/>. [Consulta: 25/02/026].

Este informe presenta un estudio exhaustivo sobre la implementación y, especialmente, la sostenibilidad de los Recursos Educativos Abiertos (REA u OER, por sus siglas en inglés) en las instituciones públicas de educación superior de los Estados Unidos. Elaborado por la consultora estratégica sin ánimo de lucro Ithaka S+R y financiado por la Fundación William and Flora Hewlett, el documento aborda una de las cuestiones más críticas de la educación abierta actual: cómo pasar de proyectos piloto OER a programas más permanentes y sostenibles.
Respecto al enfoque metodológico del estudio, este es cualitativo y se desarrolla en dos fases: una revisión exhaustiva de la literatura existente (hasta 2022) sobre la implementación y sostenibilidad de los REA, complementada con estudios de caso y entrevistas semiestructuradas —realizadas en 2024— con líderes OER de cuatro agencias estatales de educación superior en EUA (Idaho, California, Colorado y Oregón).
El informe de Ithaka S+R no solo se centra en la sostenibilidad entendida como ahorro económico, sino que amplía el enfoque hacia la justicia social, la equidad y la innovación pedagógica. Destaca especialmente el riesgo de la "dependencia de la financiación puntual" y la necesidad de una alineación profunda con la misión institucional para garantizar que las iniciativas OER no desaparezcan cuando se agoten las subvenciones o los intereses iniciales.
En este sentido, existe una convergencia significativa sobre el futuro de los OER entre el presente estudio y la Declaración de Dubái de la UNESCO (2024). Mientras que la Declaración de Dubái aporta una visión más global, vinculando la viabilidad de los OER con los Bienes Públicos Digitales y la responsabilidad ambiental, el documento de Ithaka S+R adopta una perspectiva más pragmática y centrada en la gestión organizativa y la institucionalización de los OER dentro del sistema universitario. Ambos informes coinciden plenamente en que la sostenibilidad ha dejado de ser una simple cuestión de financiación económica para convertirse en un reto de infraestructura permanente y de gobernanza participativa. Existe una clara sinergia cuando el informe de Ithaka subraya la necesidad crítica de profesionalizar proyectos y personas involucradas en los OER para evitar que estos dependan de voluntarismos individuales, una idea que conecta directamente con el llamamiento de la UNESCO a establecer marcos de sostenibilidad basados en la transparencia activa y el apoyo de infraestructuras públicas robustas. No obstante, ambos documentos convergen en una crítica constructiva de la situación actual, en diferentes geografías, y en que cualquier mejora será insuficiente si no va acompañada de un cambio en la cultura institucional.
Puntos clave
Uno de los puntos fuertes del informe es que actúa como un baño de realidad para las instituciones educativas. Su valor reside en la capacidad para identificar que el obstáculo principal para la implementación de los OER no es la falta de contenidos de calidad o las reticencias del profesorado, sino la rigidez de las estructuras institucionales y la fragilidad de los modelos de liderazgo. Proporciona una hoja de ruta esencial para ayudar a transformar las buenas intenciones en políticas educativas sólidas, posicionando los OER como una pieza central de la infraestructura académica.
Con el objetivo de alcanzar una comprensión más holística de la sostenibilidad y, al mismo tiempo, lograr la sostenibilidad real de los OER, el informe de Ithaka S+R identifica seis temas principales que deben incluirse en esta hoja de ruta: cuatro de carácter más prospectivo, que tienen en cuenta tanto a los agentes precursores de los OER como a sus instituciones de origen, y otros dos con una vertiente más analítica.
Entre los cuatro primeros destacan el conocimiento de los roles o perfiles de los líderes OER (evaluando las responsabilidades específicas que implica este puesto de trabajo); el historial y los antecedentes de estos agentes (para ayudar a discernir qué experiencia previa es relevante para la temática); las características de las iniciativas OER (que abarcan subtemas como las fuentes de financiación, la colaboración externa, la estructura organizativa y el enfoque de la iniciativa) y la alineación institucional (centrada en las misiones, la cultura y los objetivos estratégicos de las instituciones educativas). Los dos temas restantes se centran, principalmente, en identificar los riesgos (relacionados con el profesorado, el estudiantado, sus capacidades y los recursos existentes) y los métodos para evaluar la calidad de los resultados, las percepciones —tanto del alumnado como del profesorado— y el retorno de la inversión.
El informe profundiza también en diversos aspectos para comprender el estado actual de los OER, que pueden resumirse en cuatro ideas fundamentales:
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Ausencia de un modelo único: no existe una fórmula magistral para la sostenibilidad. Mientras algunas iniciativas dependen exclusivamente de subvenciones estatales o federales, otras se estructuran como redes colaborativas de base.
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El papel central de las bibliotecas: las bibliotecas académicas actúan como los principales nodos de impulso. El colectivo bibliotecario no solo gestiona los recursos, sino que profesionaliza los roles de apoyo y lidera los comités de OER.
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Alineación con la misión institucional: las iniciativas OER tienen más sentido y son más eficaces cuando no se presentan únicamente como una herramienta de ahorro económico, sino como mecanismos para avanzar en la equidad, la innovación pedagógica y la mejora del aprendizaje.
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Barreras persistentes: la dependencia de financiación puntual (no recurrente) y la falta de planes de continuidad ponen en riesgo la vigencia de los proyectos OER. También se detecta cierta resistencia del profesorado, debida a la carga de trabajo y a dudas sobre derechos de autor y libertad académica. Finalmente, otro reto por afrontar es la identificación de OER de calidad en determinadas disciplinas.
Conclusiones y recomendaciones
El informe concluye que, aunque los OER han ganado una tracción significativa, su supervivencia a largo plazo depende de pasar de iniciativas "piloto" a estructuras totalmente institucionalizadas. Por un lado, la sostenibilidad no consiste únicamente en disponer de financiación económica, sino en contar con apoyo estructural. La informalidad y el voluntariado de muchos líderes de OER pueden constituir una amenaza para la continuidad a largo plazo de estos. Por otro lado, aunque se dispone de algunos datos sobre el ahorro de costes que implican, no existe mucha evidencia sobre cómo los OER mejoran el aprendizaje, facilitan la inclusión o transforman las prácticas docentes del profesorado.
Para cambiar esta situación, los autores proponen una serie de recomendaciones:
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Profesionalización y sucesión: es necesario crear roles específicos para gestionar los OER con presupuestos permanentes y protocolos de traspaso de funciones.
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Ruptura de compartimentos (silos): aunque las bibliotecas lideran, el éxito depende de una colaboración interdisciplinar que incluya oficinas de innovación educativa, departamentos académicos y servicios al estudiantado.
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Estandarización de definiciones: es necesario clarificar conceptos como "bajo coste" vs. "coste cero" e implementar sistemas de marcaje coherentes para reducir la confusión del estudiantado.
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Centralidad en el estudiante: las decisiones sobre OER deben incorporar las voces del alumnado, asegurando que los materiales sean representativos de la diversidad del estudiantado.
Este informe aporta un valor excepcional porque desplaza el foco de la "creación" de los OER hacia su "sostenibilidad". En un momento en que la educación abierta ha superado ya la fase inicial o de novedad, Charting the Course actúa como una guía pragmática para consolidar estos recursos en la estructura permanente de las universidades. Su gran mérito es reconocer que el futuro de los REA no es solo una cuestión de financiación, sino de voluntad política y de alineación estratégica.
La visión operativa del presente informe ofrece un marco más completo y necesario para asegurar que la educación abierta sea una realidad permanente y no una iniciativa efímera. Por ello, constituye una lectura esencial para gestores universitarios y responsables de políticas educativas que deseen transformar la educación abierta en un pilar de la justicia social y la eficacia académica en el siglo XXI.
© Imagne inicial de Giulia Forsythe en Flickr.
