Silvia Losa Vidal
Técnica en propiedad intelectual - Biblioteca
Técnica en protección de datos - Gerencia
Universitat Pompeu Fabra (UPF)
Oakley, Meg; Quilter, Laura; Benson, Sara (2020). Modern interlibrary loan practices: moving beyond the CONTU guidelines: an ARL white paper. Washington, DC: Association of Research Libraries. 42 p. Disponible en: <https://doi.org/10.29242/report.contu2020>. [Consulta: 14/02/2021].
La Association of Research Libraries de los Estados Unidos (ARL, en adelante) publicó, el verano de 2020, un informe para animar a las bibliotecas de aquel país a dejar de aplicar las CONTU Guidelines, es decir, las directrices que siguen muchas de las bibliotecas americanas para el envío y solicitud de copias de documentos (no de originales) a través del servicio de préstamo interbibliotecario.
La legislación de los Estados Unidos sobre derechos de autor, a través de la Copyright Act, autoriza el préstamo interbibliotecario de documentos físicos. Esto es así porque lo considera dentro de la llamada «doctrina de la primera venta» (es decir, de una manera simplificada, una vez el autor ha autorizado la primera comercialización de su obra, pierde el derecho de continuar autorizando las subsiguientes ventas, préstamos u otros actos de distribución); por lo que se refiere al envío de copias, la Copyright Act prevé una excepción específica para realizar reproducciones de las obras para ser facilitadas a través del servicio de préstamo interbibliotecario, siempre y cuando el envío agregado de estas no pueda substituir la subscripción o adquisición de una obra por parte de la biblioteca peticionaria; y también, incluye una excepción más genérica, la excepción probablemente más popularmente conocida de los derechos de autor de aquel país, la llamada excepción del fair use que permite legitimar igualmente, en muchos casos, la realización de copias para el préstamo interbibliotecario.1
En octubre de 2020, el Grupo de Trabajo de Prospectiva del CCB (Consejo de Cooperación Bibliotecaria) presentó los resultados del balance del informe que este mismo grupo publicó el año 2013 con el objetivo de dibujar la realidad de 2020. El año pasado fue, pues, el momento de valorar la evolución de las tendencias que se habían fijado. Tal y como se comenta en el documento-balance, esta es una tarea poco habitual, que se hace menos de lo que sería deseable, y este ya es un primer elemento que hace interesante el documento y su lectura.
¿De dónde sale el informe?
La preservación digital de fondos documentales tiene como objetivo mantener en el tiempo su capacidad de uso. Cosa que no es tan fácil como a priori puede parecer, pues ya lo dijo Heráclito de Éfeso: todo en el Universo está sometido inexorablemente al paso del tiempo, que es lo mismo que decir al cambio, a la transformación. Y las tecnologías de la información no son ajenas a ello, pues evolucionan sin descanso; y ese cambio continuo va dejando obsoleta la información que usamos y acumulamos día a día. Nuevos formatos, métodos de compresión y de codificación de la información van sucediéndose en el tiempo, ajustándose a esos nuevos paradigmas informáticos que van encadenándose en aras a la mayor potencia de procesamiento, prestaciones y facilidad de uso. Y, en pocos años, los antiguos van cayendo, si no en el olvido, sí en la obsolescencia, no siendo reconocidos por las nuevas versiones de las aplicaciones software o los nuevos productos informáticos que vamos teniendo a nuestra disposición.
El Online Computer Library Center (OCLC) es una entidad cooperativa global bastante conocida por su labor en la creación de herramientas como WorldCat o el mantenimiento de la Clasificación Decimal de Dewey (CDD). A parte de estas tareas, hay que destacar que, de forma periódica, va publicando una serie de informes con investigación de gran interés gracias a su red y capacidad para llegar a centenares de personas e instituciones.
